El cambio clave que produjo el voto en el exterior en España y cuáles son ahora los escenarios posibles

BARCELONA.– A diferencia de lo que suele ser habitual, el recuento del voto de los españoles residentes en el exterior modificó el resultado de las generales celebradas el domingo pasado en España y también la ecuación de la posible investidura de Pedro Sánchez.

Este viernes el Partido Popular (PP) de Alberto Núñez Feijóo le arrebató un diputado al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la Comunidad de Madrid gracias al voto exterior, y ahora para revalidar la presidencia a Sánchez no le será suficiente la abstención de Junts per Cataluña, sino que sus siete diputados deberán votar a favor de la investidura del candidato socialista.

Por lo tanto, la llave de la Moncloa continúa en manos de Junts, el partido independentista liderado por el expresidente catalán Carles Puigdemont, pero ahora podrá subir el precio de su apoyo, que ya advirtió la noche electoral que no sería “gratis”. En concreto, sus dos demandas son la aprobación de una ley de amnistía para los “represaliados políticos catalanes” y la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña pactado con el Estado.

De momento, el PSOE ya ha dicho que considera estas peticiones como “inasumibles”, ya que están fuera del marco constitucional.

Con los resultados ya definitivos, el PP obtiene un diputado más, y alcanza ahora los 137, mientras que el PSOE retrocede uno, y se queda en 121. Los expertos ya habían advertido que el último escaño atribuido en la circunscripción de Madrid era uno de los que podía cambiar de manos, ya que la diferencia entre ambos partidos era de tan solo 1712 votos. En total, 46.394 residentes en el extranjero depositaron su voto por Madrid en estos comicios.

Así pues, la suma del bloque de la derecha ya supera en diputados al de la izquierda y sus aliados. En total, el bando conservador, formado por PP (137), Vox (33), Unión del Pueblo Navarro (UPN, 1) y Coalición Canaria (1), asciende a 172 diputados, mientras que el bloque de la izquierda, integrado por el PSOE (121), Sumar (31), y sus aliados nacionalistas periféricos –el Partido Nacionalista Vasco (PNV), Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), Euskal Herria Bildu y el Bloque Nacionalista Galego (BNG)– se ve reducido a 171. Es decir, se han invertido los números.

Ahora bien, no está del todo clara cuál es la adscripción final de Coalición Canaria en la política de bloques, pues aunque su ideología es de centroderecha y forma parte de un gobierno de coalición con el PP en las instituciones autonómicas canarias, durante la campaña se mostró reticente a formar parte de cualquier tipo de alianza con Vox. Si el partido regionalista canario finalmente decidiera sumarse al bloque que respalda a Sánchez, se volvería a la situación anterior, y tan solo sería necesaria la abstención de Junts.

El primer efecto de este cambio podría tener lugar el 17 de agosto, día en el que se constituirán las nuevas Cortes. Todo indicaba que el PSOE podría hacerse con la presidencia del Congreso de los Diputados, ya que su bloque contaba con un voto más que el de la derecha. Ahora, esta situación podría cambiar, y ser el PP quién atesore la presidencia.

Para evitarlo, Sánchez, que se mantiene como presidente en funciones, deberá cambiar de estrategia. Tras las elecciones del domingo pasado, el líder socialista no mostró ninguna prisa para abrir una negociación con los soberanistas catalanes, al sugerir que esta podría iniciarse en septiembre, pasado el periodo vacacional. Sin embargo, ahora deberá acelerar los contactos para lograr que Junts apoye al candidato del PSOE a presidir las cámaras. Una posible carta en la manga de Sánchez es otorgar a Junts la condición de grupo parlamentario a pesar de no contar con los escaños suficientes, una potestad de la mesa del Parlamento.

Crecimiento

El vuelco en Madrid ha sido posible gracias a una mayor participación en esta contienda de los españoles residentes en el extranjero, lo que se conoce como el voto CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes). En 2019, tan solo el 6,85% de los electores que podían votar ejercieron su derecho constitucional. En cambio, esta vez, la participación aumentó hasta el 10,04%, con un total de 233.688 electores (18.921 en la Argentina). La principal razón de este incremento es que el Parlamento aprobó una reforma del sistema de votación en el extranjero que facilitaba el proceso.

A diferencia de los sucedido en Madrid, el PP no pudo lograr el otro escaño que ansiaba en la provincia de Girona, al norte de Cataluña, y que fue a parar a Junts por menos de 300 votos. Asimismo, el recuento del voto exterior confirmó los resultados en las otras provincias españolas. Al ser la que contó con más votos, el recuento en Madrid fue el que se alargó más horas, concluyendo a medianoche del viernes en España, el cierre a unas elecciones que desde la apertura de las urnas el domingo parecieron una película de suspenso.

Durante los últimos días, los otros socios nacionalistas de Sánchez han ido moviendo piezas. EH Bildu, considerado antiguamente el brazo político de la banda terrorista ETA, declaró que no “pedirá ningún precio” por la investidura de Sánchez. En cambio, el PNV criticó el hecho de que el PSOE no lo haya contactado para empezar las negociaciones.

Por su parte, ERC anunció este viernes que consultaría a sus bases qué posición debía mantener en la investidura de Sánchez. A diferencia de Junts, que se caracterizó por su maximalismo, ERC adoptó durante la última legislatura una postura más moderada y gradualista, apoyando siempre los presupuestos del gobierno socialista.

Sin embargo, en las pasadas elecciones españolas, sufrió un severo varapalo y perdió la mitad de sus diputados, por lo que algunos voces dentro del partido exigen endurecer su postura negociadora con el PSOE.

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