La intrahistoria del intercambio de camisetas entre Rolfö y Dragoni

Fridolina Rolfö fue capaz de cambiar las lágrimas de Giulia Dragoni, tras la dolorosa derrota de Italia contra Suecia (5-0), por una gran sonrisa. Al término del encuentro, ambas jugadoras posaron juntas para una foto, en el túnel de vestuarios, con las camisetas intercambiadas.

La intrahistoria de esta imagen se remonta a la rueda de prensa previa de la selección escandinava. Preguntada por la joven perla del Barcelona, que se convirtió, con su fichaje para el filial en enero, en la primera futbolista de fuera del estado en vivir en la Masia, Rolfö sorprendió con sus declaraciones: “La primera vez que la he visto ha sido aquí, en el Mundial, no he podido coincidir con ella en los entrenamientos, pero me han hablado muy bien”. 

Y es que cuando la italiana entró por primera vez en dinámica de primer equipo, bajo las órdenes de Jonatan Giráldez con la liga ya en el bolsillo y a falta de cuatro jornadas para finalizar la competición, Rolfö se ejercitaba a parte, en el gimnasio, para recuperarse de unas molestias en la rodilla. Y luego llegó el Mundial.

Una de las sensaciones del Mundial

Que Dragoni entrase en la lista para viajar a Nueva Zelanda fue también una sorpresa. Sin embargo, ya en el debut contra Argentina salió como titular y firmó una excelente actuación en el centro del campo, dejando detalles de mucha calidad, propia solo de alguien que apunta maneras. Algo que se repitió contra Suecia, especialmente en la primera media hora de partido, a pesar del resultado tan abultado en contra.

“Lo está haciendo muy bien, se merece estar aquí, lo está demostrando. Quiere siempre el balón. Tiene ganas y personalidad y no es fácil encontrar eso en una niña de dieciséis años”, decía Elena Linari, una de las capitanas de Italia. “Yo aprendo mucho sobre ella y es una suerte que esté en el Barcelona, porque seguirá creciendo”.

Elogios hacia la joven promesa

Minutos después apareció Rolfö en la zona mixta con su camiseta, que lleva el dorsal 16, y todos los presentes pensaban que era Dragoni quien se la había pedido, que ya había dicho en alguna ocasión que era una de sus jugadoras favoritas. 

Pero no. La sueca explicó que era ella la que le había propuesto el intercambio: “Fue muy bonito verla y se lo dije así. Es una jugadora increíble, tiene mucho talento y creo que es muy madura para la edad que tiene”.

“Me gustó jugar contra ella”, añadió, “pero es verdad que tengo muchas ganas de ver cómo se desarrolla su futuro en el Barça. La vi triste cuando terminó el partido y fui a hablar con ella. Le pedí la camiseta, porque somos compañeras y quería tenerla”. El fútbol son detalles. Y Giulia Dragoni, que solo tiene dieciséis años, nunca olvidará el día en el que una de sus referentes y compañera de equipo le pidió su camiseta.

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