Fermín López la rompe en Dallas

Fermín López, un joven de 20 años natural de El Campillo (Huelva), se ha convertido en la gran sensación de la gira del Barça por Estados Unidos. Jugadores como Balde y Pedri destacaron su juego hace unos días, pero nadie podía esperar que se iba a convertir en el gran protagonista del clásico de Dallas.

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Xavi le dio un cuarto de hora, marcó el segundo gol del Barça con un gran zurdazo desde fuera del área a pesar de ser diestro y asistió a Ferran Torres en la jugada del tercer tanto. Llegó a emocionarse y a llorar sobre el campo. “Es un sueño, todavía no me lo creo. Ahora, a seguir trabajando”, decía tras el partido a la prensa.

Fermín López, que puede actuar como interior o como extremo, llegó al Barça en categoría infantil desde el Betis, como Gavi. Precisamente el andaluz le está cuidando mucho en esta gira. Le hace de hermano mayor a pesar de ser más pequeño. No se separa de él ni un instante y se le vio dándole órdenes y ánimos en la banda en el partido ante el Real Madrid.

Fermín López celebrando su gol ante el Real Madrid en Dallas

| VALENTI ENRICH

La temporada pasada, Fermín la jugó cedido en el Linares de Primera RFEF, equipo en el que marcó doce goles. Ha regresado este verano al Barça y Xavi, que lo había visto entrenar un día, lo convocó para iniciar la pretemporada en la Ciutat Esportiva Joan Gamper mientras llegaban los internacionales. No iba a tener plaza para la gira, pero en las sesiones en Barcelona se ganó la confianza del entrenador. “Es un futbolista con talento, con último pase, que domina las dos piernas. Puede jugar de derecha, de izquierda, de falso extremo. Le veo mucha personalidad. Tiene hambre y ganas. Cuando le veo entrenar, creo que tengo que darle minutos. Si le doy minutos es porque se lo merece”, dijo el de Terrassa tras el clásico.

Muy del Barça

El jugador quiere quedarse en el Barça. “El futuro ya se decidirá. Yo me quiero quedar aquí. He sido culé desde pequeño y mi sueño es jugar en el primer equipo“. Así es. Muy del Barça por su tío y su cuñado y con disputas en casa con su hermano Juan Antonio, del Real Madrid. Y con Messi e Iniesta como ídolos.

El andaluz, que no ha debutado con el filial, está agradecido al Linares, donde jugó su primer año de amateur. Allí creció, tuvo minutos, ganó confianza y también masa muscular. “Lo había visto y era muy pequeñito”, recuerda Ronald Araujo.

También a sus padres, a quienes dedicó el gol y que durante muchos años recorrieron decenas de veces los kilómetros que separan El Campillo de Barcelona para ir a visitar a su hijo, que tenía algo de morriña. Seguro que vivieron el partido de Dallas como nadie.

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