Renacen los fantasmas de un cimbronazo ministerial dentro del gabinete de Gustavo Petro

BOGOTÁ.- Precisamente en una semana, el presidente Gustavo Petro cumple un año de haber llegado al poder. El primer aniversario se cumple en medio de tensiones y molestias del mandatario con su gabinete, y la tesis del remezón ministerial cada vez coge más fuerza. El 7 de agosto llegaría con cambios en algunas de las principales carteras, en las que el Presidente ha cuestionado el desempeño de sus ministros.

La semana pasada tuvo a los funcionarios de lunes a jueves en la Casa de Nariño. Gustavo Petro citó a su equipo de trabajo para consejo de ministros y consejo económico. Esto último para la realización del proyecto de ley de presupuesto para 2024, que debía ser radicado a más tardar el domingo, en el Congreso. En una de esas jornadas, el Presidente habría tenido duros comentarios hacia buena parte de sus funcionarios.

El Tiempo consultó a distintos miembros del gabinete y a fuentes de la Casa de Nariño, y la gran mayoría coincidió en que el Presidente regañó a su equipo, lo que varía en las versiones es la intensidad de este. Uno de los ministros afirmó que es normal que el Presidente los regañe y que lo de esta semana no fue diferente a lo de anteriores “llamados de atención”.

En cambio, otros presentes aseveran que “fue duro” lo dicho por el Presidente y que incluso habría recordado que en sus 12 meses de gobierno ha salido en promedio un ministro al mes.

Fuentes del gabinete confirmaron que en el último tiempo el Presidente ha expresado fuertes palabras para los miembros de su equipo.

Aunque esta semana el regaño habría sido más duro, ministros señalaron que en las semanas recientes el primer mandatario se ha quejado de la falta de ejecución en varias carteras. Por ejemplo, la saliente ministra de Minas, Irene Vélez, la ministra de Educación, Aurora Vergara, y otros miembros del gabinete habrían recibido los reproches en medio de los consejos de ministros.

Lo diferente en esta ocasión es que el regaño habría subido de tono y salpicado a más de uno. Entre los posibles destinatarios del reproche están el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, y el ministro de las TIC, Mauricio Lizcano, y otros dicen que el reclamo se dirigió a los ministros más técnicos, como Catalina Velasco (Vivienda), Ricardo Bonilla (Hacienda) y William Camargo (Transporte). Conocedores de los movimientos en el palacio presidencial fueron más allá y afirmaron que el regaño fue “a todo el gabinete”.

La molestia con el ministro del Interior sería por los resultados en las elecciones de mesas directivas en el Congreso, sobre todo en la plenaria del Senado —el Gobierno apoyó a Angélica Lozano, quien fue derrotada por la oposición, que se fue con Iván Name—. También se habría mencionado el resultado adverso en comisiones, como lo fue en la Quinta de Cámara, donde le quitaron la presidencia al Pacto Histórico.

Asimismo, habría hecho mella las quejas de los congresistas en contra del ministro por la falta de interlocución con algunos sectores y la falta de éxito en el final de la legislatura, incluso se hundió la reforma laboral.

Sin embargo, cercanos al ministro Velasco le dijeron a este diario que de ninguna manera el Presidente lo cuestionó. Incluso señalaron a Armando Benedetti y al que sería embajador en el Reino Unido, Roy Barreras, como responsables de dichas versiones sobre las molestias del Presidente y del posible relevo en la cartera.

En el círculo del ministro del Interior afirmaron que supuestamente Gustavo Petro dio un mensaje de respaldo: el primer mandatario habría catalogado como una victoria lo logrado en la Cámara con Andrés Calle, que recibió el apoyo de toda la plenaria, y habló que el resultado contrario en Senado tuvo que ver con “fuego amigo” en el Pacto Histórico y la Alianza Verde. Frente a este último punto, varios miembros de la coalición de izquierda confirmaron que el Presidente les llamó la atención por la derrota en Congreso y usó las mismas palabras de “fuego amigo”.

El fracaso en la noche del 20 de julio en la plenaria del Senado también habría llevado a que el Presidente le “jalara las orejas” a Mauricio Lizcano, ministro de las TIC. Supuestamente, a este le habrían encargado convencer a los del Partido de ‘la U’ de votar por Lozano y estos al final habrían apoyado a Name. Ante la imposibilidad de mover los votos del partido del que ha sido históricamente parte, Petro le habría llamado la atención. No obstante, en la cartera de las TIC niegan que esto hubiese ocurrido.

Además de los hechos del 20 de julio, la molestia del Presidente iría en la línea de la falta de ejecución en las carteras, un tema que no es nuevo y que ha mencionado en otras ocasiones. El cierre del primer año presidencial está cerca y se necesitan resultados que mostrar, sobre todo ante la inminencia de las elecciones regionales. En esta ocasión, el reclamo habría ido directamente por la supuesta baja ejecución en temas de vivienda, vías e infraestructura.

Otro sector habla de que la molestia del Presidente fue por el proyecto de presupuesto. Supuestamente, el Presidente no habría estado a gusto y hasta habría dicho que no tiene mucha relación con lo consignado en el Plan Nacional de Desarrollo ‘Colombia Potencia Mundial de la Vida’, aprobado por el Congreso en mayo. Frente a esta versión, en el Ministerio de Hacienda aseguran que no han existido observaciones respecto al tema y que siguen trabajando en el texto con las otras carteras.

No obstante, un hecho para destacar es que el Presidente convocó a los ministros durante toda la semana para terminar el presupuesto del próximo año y los tuvo hasta las 5 de la mañana del viernes. “Todo el gabinete trabajó hasta las 5 de la madrugada. Motivo: perfeccionar el proyecto de presupuesto general de la nación que se entregará al Congreso”, expresó el mandatario en una publicación en sus redes sociales.

Rumores de remezón

El regaño de esta semana solo entra a reforzar los rumores de un supuesto remezón en el gabinete en el marco del primer año de mandato. Desde la salida de Irene Vélez y la llegada de Omar Andrés Camacho, nuevo ministro de Minas, se ha hablado de la necesidad de hacer cambios para cumplir con la paridad en el gabinete.

Los candidatos para salir serían varios, sobre todo algunos de los que habrían sido blanco del regaño presidencial de la semana pasada. Uno de los señalados es el ministro Velasco. Sin embargo, sectores han dicho que es poco probable, puesto que este fue uno de los que entraron en el segundo remezón ministerial, ocurrido a finales de abril, y el primer mandatario le daría un compás de espera para que demuestre su trabajo en la segunda legislatura.

Las distintas versiones apuntan a Lizcano como otro de los que podrían salir. También lo señalan por el resultado del 20 de julio. Además, recuerdan que ya en abril sonaba para salir del Gobierno, era el director del Dapre y al final saltó a otra cartera. El ministro de Defensa, Iván Velásquez, ha sonado también como posible saliente. Este ha sido criticado por distintos sectores y se esperaba que fuera uno de los que salieran en el segundo remezón.

En el listado también figura la ministra de Educación, Aurora Vergara, que se posesionó en el cargo en reemplazo de Alejandro Gaviria. El Presidente no estaría del todo a gusto con su labor y ya en mayo hubo versiones de que le habían pedido la carta de renuncia.

La cabeza de la Cancillería, Álvaro Leyva, fue otro de los que han sonado para salir. Movimientos en el interior del Ministerio de Relaciones Exteriores han intensificado las versiones de que Leyva no estaría por mucho tiempo más en el Ejecutivo. Fuentes que conocen el funcionamiento de la Cancillería dijeron que se avecina la salida de la mano derecha del canciller, Silvia Carrizosa. Esta es la directora de Recurso Humano y pasará al consulado de Miami. Esto supuestamente para garantizar su estabilidad cuando haya relevos en la cartera.

Por Juan Sebastián Lombo

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