Cavani en Boca: la visita a los 12 años, el ofrecimiento en 2007 y un círculo que se cierra

Un impacto mundial. Una contratación que conmociona el mercado de pases, más allá de la Argentina. La jerarquía de Edinson Cavani y su capacidad goleadora están demostrada en su rica trayectoria, que empezó en Danubio y luego se desarrolló por Palermo, Napoli, París Saint-Germain, Manchester United y Valencia. El desembarco en Boca, después de romper el contrato con los españoles, significa cumplir un sueño de muchos. El propio, de ganar la Copa Libertadores, un trofeo en el que se pudo estrenar en 2007, con el club uruguayo, pero saltó al calcio. Aquella fue la última vez que los xeneizes levantaron la copa, con Juan Román Riquelme como titiritero del equipo que dirigía Miguel Ángel Russo, que dio la vuelta olímpica después de vapulear con un resultado global de 5-0 a Gremio y del que Cavani pudo haber sido parte. Y el hincha, pasional, que le ofreció un recibimiento colorido en la Bombonera y que se aferra a la ilusión de festejar la séptima.

En los últimos mercados de pases el nombre de Cavani retumbó más de una vez en Boca. El encuentro se ejecutó en 2023, con el atacante con 36 años cumplidos y todo un bagaje en su espalda, entre los poderosos clubes de Europa y la Selección de Uruguay. Pero el goleador y los xeneizes tienen una relación desde mucho antes: una visita a la Bombonera, a los 12 años, y un ofrecimiento para incorporarse en 2007, con 18 años, antecedentes para el nacido en Salto, tierra de goleadores, porque ahí también se crio Luis Suárez.

“Cuando tenía 12 o 13 años, y estaba en divisiones inferiores, vine en un viaje a competir a Buenos Aires. Una de las visitas era conocer el museo de Boca y nosotros estábamos felices, porque dentro de esa visita estaba la posibilidad de salir a la cancha. Estábamos con mucha ilusión de pisar la cancha y antes de salir nos dijeron que no se podía, que solo se podía ver desde la tribuna. Se te pasan mil cosas por la cabeza y nunca me imaginaba lo que me iba a pasar en mi carrera, como ahora que estoy a minutos de salir, va a ser hermoso”, recordó Cavani aquel viaje, que resultó el primer contacto con Boca y su templo futbolístico.

Seis años después, mientras Boca realizaba la pretemporada en Tandil, en 2007, y mientras el club sumaba a préstamo a Riquelme –en ese entonces en Villarreal- el apellido de Cavani se filtró en las charlas que los periodistas tenían con los dirigentes, en particular con Pedro Pompilio. En esos días, otro uruguayo era tentado para vestir la camiseta azul y oro: Sergio Orteman. Pero en las conversaciones fue ofrecido Edinson, que estaba jugando el campeonato Sudamericano Sub 20 en Paraguay. La Celeste se clasificó tercera, por detrás de Brasil y la Argentina, logró una de las cuatro plazas para la Copa del Mundo de Canadá y Cavani fue el artillero del torneo, con siete festejos. Superó al chileno Arturo Vidal y al brasileño Alexander Pato; el máximo anotador argentino fue Pablo Mouche en el plantel que manejaba Hugo Tocalli. Argentina y Uruguay se midieron dos veces en aquel certamen: en el primero, por el Grupo B, en Ciudad del Este, igualaron 3-3 y se destacaron Cavani y Ángel Di María, con dos goles cada uno; en el restante, en el Hexagonal final, los juveniles nacionales se impusieron 1-0, con gol agónico de Lautaro Acosta, en el estadio Defensores del Chaco.

Cavani disfruta del calor de la Bombonera con sus hijos

Palermo, de Italia, ya le había elevado un ofrecimiento a Danubio. Russo se entusiasmó y dio el okey para una negociación y Oscar Washington Tabárez, DT de Uruguay, ofrecía características del juvenil que se destacaba en la Sub 20. “Matosas lo llevó de la Cuarta a la Primera. Todavía no llegó a su techo. No solo es un buen delantero, tiene sacrificio. Es un jugador que tranquilamente podría tener en cuenta para la Selección Mayor”, estipulaba el Maestro en 2007.

Finalmente, ese momento que se demoró años se hizo realidad y como jamás lo soñó: con la camiseta N°10 y la familia acompañando ese instante que quedará grabado para siempre en el futbolista, pero también en sus hijos Lucas y Bautista –de su primera pareja, Soledad Cabris- e India y Silvestre, de su relación con Jocelyn Burgardt. Los cuatro estuvieron en la presentación cantando junto al astro, que tuvo el cobijo del calor del público que espera cuándo será la fecha del estreno, ya que el charrúa tiene la habilitación de la AFA y de la Conmebol para ser parte de las competencias nacionales e internacionales que juega Boca. “Ojalá que nos podamos ver prontito para disfrutar y recorrer un lindo camino juntos”, señaló, antes de entonar el característico “dale Boca, dale Boca” y enfervorizar a los hinchas que se ilusionan con el sello de Cavani.

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