El PP moderado de Moreno pierde el pulso con Vox tras el acuerdo de Aragón

El acuerdo cerrado en Aragón repite el patrón de la Comunidad Valenciana, Extremadura y Castilla y León y da cabida a Vox en el Gobierno autonómico en una vicepresidencia y dos consejerías. Se consagra así un modelo de acuerdo entre el PP y el partido de Santiago Abascal. El pacto afianza la relación de PP y Voxtal y como habían pedido desde el primer momento desde el partido de extrema derecha. Abascal había dejado claro que no iban a prestar sus votos a los candidatos del PP si no era a cambio de entrar en los gobiernos. Solo en Baleares el pacto se ciñe a la presidencia del Parlamento, sin sillones en el Ejecutivo. En Murcia la amenaza de repetición electoral sigue latente.

El nuevo Gobierno de coalición de Jorge Azcón en Aragón, que eludió la firma del pacto y la foto con quien será su vicepresidente, Alejandro Nolasco (Vox), dificulta el discurso de centro con el que Alberto Núñez Feijóo encaró la segunda fase de su campaña electoral hacia el 23J. Feijóo alentó la llamada al voto útil, defendiendo la vía andaluza y proclamando que un gobierno en solitario del PP, sin Vox, era posible y deseable. Sin embargo, el votante que temía la entrada de Vox en el Consejo de Ministros acabó beneficiando al PSOE y no al PP, según leyeron los propios dirigentes del PP en el análisis de los resultados electorales.

Fue el andaluz Juan Manuel Moreno quien más claro habló tras la victoria amarga del 23J, con un PP sin mayoría suficiente para poder formar Gobierno. El dirigente andaluz, que encarna el alma más moderada del partido, aprovechó su intervención en un pleno del Parlamento para abroncar a Vox, culpando a “los errores de bulto” de la extrema derecha durante la campaña del retroceso de Feijóo en la última semana de campaña. En el equipo del barón andaluz están convencidos de que “las estridencias” de Vox en asuntos como el negacionismo de la violencia de género y el cambio climático, la retirada de símbolos LGTBi o la censura y cancelación de obras culturales, han allanado el camino a Pedro Sánchez.

La irritación de Moreno fue visible. “Cada gilipollez de Vox era un punto más para la izquierda”, lamentaron en privado desde el PP de Andalucía. Posteriormente, en una entrevista en ‘El Mundo’, el presidente andaluz defendió abiertamente que había que replantearse las relaciones con Vox para volver a ocupar el centro político porque solo desde ahí podrán volver a gobernar.

Moreno fue el primero que cerró un acuerdo programático con Vox para su investidura tras las elecciones autonómicas de 2018, sin darle entrada en el Gobierno. Siempre ha rehuido a la formación de ultraderecha, evitando entrar en su guerra cultural. Cuatro años después, logró su mayoría absoluta. El otro modelo de éxito lo encarna la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que igualmente ha consolidado una mayoría absoluta en su comunidad pero abrazando en muchas ocasiones los postulados más duros de Vox en su discurso.

Culpan al PSOE

El pacto cerrado en Aragón, el cuarto en una comunidad autónoma tras 140 acuerdos en ayuntamientos de España, arruina definitivamente ese modelo de marcar distancias y tierra de por medio con el partido de Santiago Abascal. El sector más moderado del partido ha perdido la batalla. Desde la dirección nacional han evitado asumir ningún tipo de protagonismo en ese acuerdo autonómico pero nadie ha salido a desautorizarlo y Génova -“no podía ser de otra manera”- estaba informada, según ha podido saber este periódico, del acuerdo que iba a cerrarse y de sus términos.

El pacto tenía el visto bueno de Feijóo, que sin embargo solo rompió su silencio, en los días que se ha tomado de vacaciones, para denunciar que el PSOE haya ordenado un portazo a un acuerdo con el PP en Ceuta. El presidente del PP dio su respaldo al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, que denunció el veto impuesto desde Ferraz cuando la ciudad autónoma “debería estar por delante de estrategias partidistas en Madrid y ser una cuestión de Estado”, dijo en una entrevista en Antena 3. Es “una táctica”, denuncian, para arrinconar al PP con la ultraderecha.

En el PP, también en el sector más próximo a Moreno, se escudan en el “sectarismo” del PSOE de Pedro Sánchez para explicar sus acuerdos con Vox, defendiendo que los socialistas no dejan otro camino y declinan cualquier tipo de interlocución con el PP. También en Aragón, recuerdan los populares, Azcón llamó sin éxito a la puerta del socialista Javier Lambán para intentar evitar la entrada de Vox en el Gobierno. Feijóo envió una carta a Sánchez para pedirle una reunión que fue rechazada por el dirigente socialista. El PSOE ha denunciado que el acuerdo de Aragón se cerró en la reunión que Feijóo y Abascal mantuvieron tras las elecciones generales y que aireó Vox, obligando al PP a admitir que se había producido ese encuentro.

Aragón, fuera de guion

Desde que apareció Vox, el PP ha mantenido una relación errática y llena de bandazos en su relación con los de Abascal pero ahora hay pactos autonómicos y locales que escriben negro sobre blanco un modelo. Tras los primeros acuerdos después de las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo, desde Génova se empeñaron en desmentir que la única vía posible de acuerdo para el PP fuera Vox, argumentando que los acuerdos con regionalistas en Canarias, Cantabria o Aragón, donde confiaban en manter a la extrema derecha fuera del Gobierno tras un acuerdo que ha sido imposible con Aragón Existe y el PAR, permitirían ensanchar el espacio para el PP y diluir el mensaje de que el único acuerdo posible era con Vox. Ese guion se ha torcido para el PP.

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