Del techo al ostracismo y del ostracismo a la historia: Agustín Creevy, el más veces Puma entre todos los Pumas

Se hizo esperar, y eso que el partido y el público lo pedían. Recién a los 31 minutos de la segunda mitad, y luego de ser realizado casi todos los cambios, Agustín Creevy ingresó a la cancha del estadio de Vélez por el capitán Julián Montoya para jugar los minutos finales de la derrota de los Pumas contra los Springboks por 24-13. En el último partido en la Argentina antes del Mundial Francia 2023, el hooker se convirtió en el primer jugador en reunir 100 partidos en el seleccionado argentino.

Con el número 16, el platense, que aguardó su turno parado delante del banco de suplentes con una campera, corrió a toda velocidad hacia el centro del campo luego de un penal convertido por el sudafricano Manie Libbok, y de las tribunas bajó un sinfín de aplausos a quien ya era uno de los rugbiers argentinos más representativos de la historia.

Su participación en el partido fue escasa en los 10 minutos. Creevy ejecutó un line-out cerca del in-goal propio y otro pocos metros pasada la mitad de la cancha y empujó en un scrum, el que derivó en la conclusión del juego. Con su voz de mando dio indicaciones y ordenó a sus compañeros en cada acción. Luego del encuentro y acompañado por familiares, recibió una camiseta de los Pumas con su apellido y el número 100 y volvió a ser aplaudido, por el público y por sus colegas argentinos y sudafricanos. Se marchó después de dar la habitual vuelta a la cancha saludando a los hinchas.

Creevy, ovacionado en la presentación del equipo y cuando salió a calentar a los 15 minutos junto al resto de los suplentes, las pasó todas. Desde 2005, cuando Marcelo Loffreda lo hizo debutar en los Pumas, atravesó momentos muy diferentes en el conjunto nacional: cambió de posición, fue capitán, le quitaron la cinta, lo relegaron y hasta lo ignoraron en las convocatorias. Sin embargo, nunca bajó los brazos, se mantuvo en la elite de Europa y cuando Michael Cheika lo citó en el comienzo de su ciclo, lejos de tener algún resquemor volvió con una sonrisa para ser suplente del ahora capitán, Julián Montoya.

El forward oriundo de La Plata se desempeñó como tercera línea en sus primeros tres partidos, hasta que Santiago Phelan le pidió que se desempeñara como hooker, un cambio radical en su carrera. En esa posición protagonizó los 97 encuentros restantes, de los cuales en los primeros ingresó desde el banco de suplentes por Mario Ledesma. Como titular tuvo su bautismo en una derrota por 14-13 a manos de Australia en Perth.

Fue durante el Mundial Japón 2019 cuando Creevy pasó a ser el jugador que más caps tenía en la historia de la selección argentina de rugby, cuando ingresó en la caída por 39-10 vs. Inglaterra en lugar de Montoya; con 88 juegos, superó a Felipe Contepomi. En más de una mitad del total de partidos, 51, fue el capitán, y es quien más veces jugó con la cinta, por encima de Lisandro Arbizu, que lo hizo en 48 ocasiones. El que lo erigió en el principal referente del plantel fue el head coach Daniel Hourcade, que recordó ante LA NACION el porqué de su decisión: “Él había sido capitán en Pampas, y la experiencia que yo había tenido con él había sido excelente. En el momento en que asumimos en los Pumas, por lo que se estaba viviendo, consideré que era la persona ideal. Llevó adelante el rol de capitán de manera excelente; hacía falta armar un buen grupo humano y de eso se encargó él. Además de aportar su calidad como jugador, con sus actitudes era el líder que el equipo necesitaba”.

Hourcade, además, destacó el lado humano del Titán: “Es un chico muy carismático y lo primero que hizo fue armar ese gran grupo. Yo considero que si no hay grupo humano, no hay equipo, y en ese punto él fue ejemplar. El trato con sus compañeros, con el staff, con la dirigencia fue excelente, y él cumplió su función de manera impecable. Tengo una consideración muy especial para con él; es un chico al que quiero mucho y que cumplió siempre, fue el primero siempre. Para mí fue un privilegio y un placer tenerlo como capitán”.

No sólo Hourcade dio referencias positivas de Creevy. El entrenador de los Springboks, Jacques Nienaber, lo elogió en la conferencia de prensa tras el triunfo sudafricano, y Montoya y Emiliano Boffelli no se quedaron atrás. El actual capitán, con quien Agustín “compite” por el puesto, no ahorró elogios y la calificó como “mito”: “No me sorprende de Agus que esté pasando por esto. Fue el que más me ayudó cuando arranqué y tengo una relación muy linda con él. Ya se lo dije todo en el vestuario y felicito a él, a su familia y a su club [San Luis]. Es un mito en la historia del rugby argentino”. El wing, en tanto, destacó la parte humana: “Desde que me sumé a Jaguares y a los Pumas siempre me hizo sentirme uno más. Es lo que tiene él, que contagia e involucra muy bien. Es un orgullo enorme estar en su partido número 100, compartirlo con él. Estoy contento por él y por su familia y esperamos que sean muchos más los partidos, porque es muy importante para el equipo”.

En octubre de 2018 el entrenador Ledesma, que luego de Japón 2019 dejó de convocarlo, le quitó la capitanía y la entregó a Pablo Matera, compañero actual de Creevy en el seleccionado y tercer jugador en presencias en los Pumas, con 95, incluida la de este sábado en Liniers.

Apenas 87 jugadores de 14 países cumplieron un centenar de caps en test matches, según la Unión Argentina de Rugby (UAR). Entre ellos hay otros dos argentinos, pero lo lograron con la camiseta de Italia: Sergio Parisse y Martín Castrogiovanni. Hookers no abundan en la lista, y el platense, el único en actividad, es el séptimo en su posición, luego del neozelandés Keven Mealamu (132), el australiano Stephen Moore (129), el irlandés Rory Best (124), el sudafricano John Smit (111), el escocés Ross Ford (110) y el italiano Leonardo Ghiraldini (107).

Gales y Australia tienen 13 rugbiers cada uno con la cifra redonda. El primero en conseguirla fue el centro francés Philippe Sella, que la estableció en 1994 frente a Nueva Zelanda en Christchurch, el día en que se estrenó Jonah Lomu en los All Blacks (por entonces, la práctica del deporte todavía era amateur; recién en 1995 el International Rugby Board (IRB) la profesionalizó).

El “crack” que esquivaba el rugby

Agustín Creevy es rugbier sin haber querido serlo cuando era un niño. El primer deporte con el que tuvo contacto fue el básquetbol, en Estudiantes de La Plata. Lo practicó junto a su hermano Lisandro para seguir los pasos de su padre, Hugo, un destacado jugador de la ciudad. Más que de la actividad, se enamoró del club, y al poco tiempo probó con el vóleibol. Tampoco la segunda experiencia fue amena, y a los 8 años llegó el rugby a su vida.

Su primera institución fue La Plata Rugby Club, pero Agustín permaneció apenas seis meses en ella. A los 10 años probó suerte en Los Tilos, pero tampoco prosperó. Recién en el secundario del Colegio San Luis, invitado por sus compañeros cuando tenía 12 años, se apegó a la actividad, en La Cumbre. Y un gran responsable de que tuviera continuidad fue Raúl José Frías, entrenador de infantiles que cada sábado pasaba a buscarlo por su casa del Barrio Norte y lo llevaba al club. En ocasiones, Agustín no quería ir y se escondía, pero Frías nunca dejó de insistir. Y tiempo después recordó la época, ante Prensa de la UAR: “Desde el primer día se mostró bien predispuesto, respetuoso. Y en el juego se destacaba, tenía una polenta y una garra bárbaras. A pesar de que se resistía algunas veces, yo veía que andaba bien, por eso no dudaba de buscarlo. Se ve que de tanto insistirle, un día él se enamoró del rugby, y no lo dejó más”.

En las divisiones juveniles Creevy sobresalió por su envergadura y se posicionó como tercera línea. A los 18 años debutó en los Pumitas, en un 31-0 sobre Uruguay por el Sudamericano M19. Al siguiente encuentro, el 34-13 contra Chile, marcó tres tries. Con él como una de las figuras de un plantel que también tenía a Gonzalo Tiesi, Santiago Fernández, Matías Cortese, Pedro Ledesma y Francisco Cubelli, entre otros, Argentina se consagró campeón regional.

Creevy debutó en la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) en 2004 con la camiseta de San Luis en una derrota por 34-29 a manos de Hindú en Don Torcuato. Fue la temporada anterior a aquélla en que Loffreda lo citó por primera vez a los Pumas y, con 20 años y en un duelo contra Japón, el forward sumó sus primeros minutos. Mientras tanto, su relación con la camiseta albiceleste osciló entre combinados juveniles y el mayor, en el que también en 2005 afrontó su primer partido como titular: el 3 de diciembre la selección, sin los jugadores de clubes de Europa, recibió a Samoa en el viejo estadio de Buenos Aires Cricket & Rugby y cayó por 28-12. El platense ocupó la tercera línea junto a Juan Martín Fernández Lobbe y Santiago Sanz.

Si bien no fue parte del plantel de los Pumas que hizo historia en el Mundial 2007 con el tercer puesto, sí participó en la clasificación, en un test match contra Uruguay en la cancha de CASI. Dos meses después firmó su primer contrato profesional, con Biarritz, de Francia. En ese club permaneció dos temporadas y tuvo que alejarse del rugby por unos meses, a raíz de una luxación en un hombro, de la que fue intervenido quirúrgicamente.

Por entonces apareció una nueva propuesta: el seleccionador nacional Tati Phelan lo invitó a sumarse al Plan de Alto Rendimiento de la UAR, con la condición de que cambiara de posición y se convirtiera en hooker. El consejo era el mismo que le había hecho años atrás Eduardo Fernández Gill, uno de los entrenadores de los combinados nacionales juveniles, y al que Agustín se había opuesto tajantemente. Pero subió cinco kilogramos en masa muscular, se llevó pelotas y un aro a su casa para ensayar line-outs e inició la metamorfosis.

El ex capitán recordó esa época, en diálogo con la UAR: “El cambio de puesto fue realmente especial. Me salió de adentro. Yo estaba en Biarritz, con un contrato para irme a jugar a London Irish como tercera línea, y en diciembre de 2008 me llamó Tati Phelan, que necesitaba que volviera a la Argentina, pero para jugar como hooker. Nadie me aseguró nada. Inclusive, cuando empecé a hablar con mis seres queridos todos me decían «¡estás loco! ¡Cómo vas a volver!». Y por dentro yo pensaba que si no aceptaba, no iba a jugar nunca en los Pumas. Lo importante fue eso. Tomé solo la decisión y me tiré a la pileta pensando solamente en el sueño de vestir esta camiseta”.

En su club, San Luis, recibió un espaldarazo gigante: el hooker titular era su amigo Pedro Fantini y éste le cedió su lugar para que jugase y, a la vez, se entrenase para los Pumas. Con el número 2 en la espalda, Creevy jugó en la selección de Buenos Aires en un Argentino, y en 2009 en un 62-7 de Jaguares sobre Namibia. Al poco tiempo, lo designaron capitán para disputar la Churchill Cup en Denver, Estados Unidos, y para el Americas Rugby Championship de Canadá. En los Pumas jugó por primera vez en su nueva posición en un partido contra Escocia en el que reemplazó a Alberto Vernet Basualdo.

Ese proceso no fue fácil para Creevy: “Al principio sufrí el cambio, sobre todo en el aspecto psicológico, pero después aprendí a partir de la experiencia, y creo que fue un gran acierto en mi vida”. Resultó, en definitiva, el cambio que lo llevó, más de una década después, a convertirse en el primer argentino en jugar 100 partidos en los Pumas, cifra a la que llegó este sábado en un estadio José Amalfitani que deliró con su ingreso y que le retribuyó su compromiso de tantos años con la bandera argentina.

Los 10 jugadores que más presencias tienen en los Pumas

Agustín Creevy: 100Nicolás Sánchez: 97Pablo Matera: 95Julián Montoya: 89Tomás Cubelli: 88Felipe Contepomi: 87Juan Manuel Leguizamón: 87Lisandro Arbizu: 86Rolando Martin: 86Matías Alemanno: 86

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