Karim Benzema falló un penal en Arabia Saudita, mientras Europa debate y se preocupa por el masivo éxodo de futbolistas importantes

El mercado de pases de mitad de año dejó de tener un exclusivo epicentro en Europa para compartir escenario con Arabia Saudita. “La influencia de Arabia Saudita en este momento es enorme. Tendremos que aprender a convivir con eso”, fue la resignada reflexión esta semana del entrenador Jürgen Klopp. Su Liverpool es una de las víctimas del poder de seducción de los petrodólares. En las últimas semanas tuvo que despedir a tres jugadores hacia Oriente: Jonas Henderson, tras 12 años en Merseyside, varios de ellos como capitán, se fue a Ettifaq por 14 millones de euros; Fabinho, a Al-Ittihad, por 46,3 millones, y Roberto Firmino, a Al-Ahli, como agente libre.

El próximo fin de semana arrancará la Pro League árabe, el torneo de liga, que comenzó a experimentar una revolución a principios de año, con la llegada de Cristiano Ronaldo a Al-Nassr. Si bien ya había algunos futbolistas extranjeros destacados, el desembarco del portugués abrió el camino para que desde hace semanas casi que no haya día sin alguna novedad referida a contrataciones de otros apellidos importantes. Cristiano, que siempre tiene muy alta la autoestima, se consideró un pionero y ubicó al fútbol árabe por encima de la MLS de los Estados Unidos, en lo que se interpretó como un mensaje para Lionel Messi.

Este sábado, por los cuartos de final de la Copa Árabe de Campeones, se dio un partido que enfrentó a equipos recientemente reforzados con varios emigrados del fútbol europeo. De un lado estuvo Al-Ittihad, con Karim Benzema, que rechazó renovar contrato con Real Madrid; N’Golo Kanté, que llegó con el pase en su poder desde Chelsea, y el portugués Jota, que dejó Celtic a cambio de 29 millones.

Enfrente, Al-Hilal, el equipo que hasta mayo dirigió Ramón Díaz, contó con el defensor Kalidou Koulibaly, contratado a Chelsea por 23 millones; el mediocampista portugués Rubén Neves, transferido por Wolverhampton por 54,5 millones, y el volante serbio Sergej Milinkovic-Savic, que le dejó a Lazio 39 millones por su traspaso.

El penal errado por Benzema

😖🇫🇷No fue la noche de Benzema y su Al-Ittihad.

❌Penal errado y eliminación del Campeonato de Clubes Árabes ante Al-Hilal.pic.twitter.com/mwA8wCww90

— De Taquito ⭐️⭐️⭐️ (@De_Taquitoo) August 5, 2023

El partido representó el primer trago amargo para Benzema, que a los 34 minutos del segundo tiempo desperdició la posibilidad de descontar en lo que terminó siendo una derrota por 3-1 y la eliminación. El delantero francés, último Balón de Oro, ejecutó un penal que dio en un poste. El francés cortó la buena racha que traía, con tres goles en igual cantidad de partidos por la Copa Árabe de Campeones.

Al-Hilal se puso en ventaja con un tanto de Milinkovic-Savic, tras una asistencia de Neves. Aumentó de penal el talentoso volante Salem Al Dawsari, autor de un gol en el resonante triunfo de Arabia Saudita sobre la Argentina en el Mundial de Qatar. En el segundo tiempo, para Al-Ittihad, campeón de la última Pro League, descontó el delantero brasileño Romarinho, que llegó al equipo en 2018 y en 2012, cuando estaba en Corinthians, le convirtió un tanto a Boca en la final de la Copa Libertadores. Otro brasileño, Malcom, puso el 3-1 para Al Hilal.

El último jueves, Sadio Mané, transferido por Bayern Munich en casi 32 millones de euros, debutó en el segundo tiempo como compañero de Cristiano Ronaldo en Al-Nassr, que empató 1-1 con Zamalek (Egipto). Los 14 goles en 16 partidos de Cristiano, que se incorporó en la mitad de la último Pro League, alcanzaron para terminar en el segundo puesto. En busca del título, además del senegalés Mané, Al Nassr adquirió al croata Marcelo Brozovic, por 18 millones de euros para Inter.

Detrás de los pases y de los fabulosos contratos a los jugadores hay una política de estado saudí, concentrada en el Ministerio de Deportes, que controla el 75 por ciento de los cuatro equipos principales: Al Ittihad, Al Ahli (tiene a Riyad Mahrez por 35 millones para Manchester City; al arquero Edouard Mendy, por 18,5 para Chelsea, y al delantero francés Allan Saint-Maximin, por 31 para Newcastle), Al Nassr y Al Hilal. A Cristiano lo convencieron con 200 millones por año, en contrato bianual. Henderson pasó de ganar 6 millones en Liverpool a 35 en Ettifaq.

Pep Guardiola también mostró su inquietud: “Cambió completamente el mercado. Hace medio año, cuando Cristiano Ronaldo fue el primer jugador en llegar, nadie podía imaginar cuántos grandes y extraordinarios jugadores se irían al fútbol saudita”.

Algunos resisten el canto de sirena económico. Messi prefirió a Inter Miami a los 400 millones de Al-Hilal, que hace unos días fue por Kylian Mbappé, con 300 millones para Paris Saint Germain, en una operación que hubiese superado el récord de los 222 millones por Neymar de PSG a Barcelona. La negativa del delantero francés a ir a Arabia Saudita frenó la negociación. En conflicto con PSG, que mantiene la decisión de no incluirlo en el equipo si no renueva contrato, Mbappé podría tener como destino a Real Madrid, según la prensa francesa.

El éxodo de varios jugadores importantes es visto en Europa como un desafío a su histórica posición dominante en el fútbol. Klopp lanzó otra advertencia: “Lo peor es que el mercado de pases saudí cierra el 20 de septiembre, dos semanas después que en Europa. La FIFA y la UEFA deberían hacer algo”.

El exgoleador Gary Lineker, cuyos análisis en los medios británicos marcan tendencia, estimó que la situación todavía no da para preocuparse: “Los clubes saudíes están gastando una gran cantidad de dinero este verano, pero hasta que no firmen a un Mbappé u otra estrella mundial en su cima, los mejores clubes de Europa pueden estar tranquilos. Ahora mismo, Arabia no es más que la última liga en la que los jugadores van a morir futbolísticamente y una última fuente de ingresos, como Benzema yendo al Al Ittihad. Es igual con la MLS, lo fue con China y hasta yo lo hice al ir a Japón en el final de mi carrera.”

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