Música, amigos y las anécdotas de Guillermo Coppola: así arrancó El galpón, el late night show de Sergio Lapegüe

Sergio Lapegüe cumplió anoche su gran sueño: debutó en la pantalla de eltrece como conductor de El galpón, un late night show pensado a su medida. Conocedor de los tiempos de la televisión y con una extensa trayectoria frente a las cámaras, el periodista le puso su toque personal al envío: eligió a su banda musical, la Lape Band, para abrir y cerrar el show; incluyó a su hija, Mica Lapegüe, como humorista y buscó, para el debut, un invitado todoterreno capaz de regalar una buena cantidad de divertidas anécdotas: Guillermo Coppola.

Unos minutos antes de las 23.30, el horario anunciado para el arranque del ciclo, la pantalla gigante que funciona de fondo del estudio del show se abrió y apareció Lapegüe, que sin mediar palabra se acercó hasta el micrófono de pie y entonó, acompañado por sus músicos, la cortina del programa. Más informal que de costumbre -lució para la ocasión un jean negro, una remera blanca, una camisa a cuadros en la gama de los azules, zapatillas y varios collares color plata-, se movió al ritmo de la canción y una vez que terminó, tras el saludo de rigor, aprovechó para agradecer por el nuevo desafío.

“Señores queridos, qué lindo estar acá, qué lindo estar en casa, en eltrece, qué lindo estar con ustedes. Hace 32 años, con una mochila con muchos sueños entraba como asistente en esta empresa, en este canal, y no es todo tan rápido… Es todo paso a paso”, reflexionó.

“No es todo tan rápido. Me caí muchas veces”, confesó luego. “Pero me levanté muchas veces también, y ese es el desafío de todos nosotros. Por eso El Galpón está hecho con amigos”, agregó. “Nunca hay que dejar de soñar, siempre hay que pensar que las cosas pueden salir o no pero uno nunca tiene que dejar de intentarlo. Este es el gran desafío para todos nosotros”, completó a modo de moraleja y aprovechó para agradecer al público, a sus amigos, a su familia y al canal.

Luego de presentar Dani Frank y a Diego Gaona, el bar tender y el cocinero que acompañarán con sus creaciones la entrevista de cada sábado y a Karin Rodriguez, la locutora, se escucharon unos golpes de puerta y apareció Mica Lapegüe en su personaje de Popi, la vecina. Tras el sketch de presentación, y al ritmo de “A mi manera”, apareció detrás de la banda la figura de Guillermo Coppola, un invitado que, por su historial de anécdotas, resultó perfecto para el primer envío del show.

De historias y amigos

“La familia es la familia, pero los amigos se eligen. Y yo en mi próxima vida quisiera ser mi amigo”, le reveló Coppola a Lapegüe durante el diálogo inicial, una oda a la amistad con la que el conductor intentó explicar el espíritu de su flamante programa. Luego, como si estuviera en su casa, lo invitó al bar, donde le ofrecieron una copa de vino, lo llevó hasta la cocina, donde le presentaron el menú de la noche y finalmente lo invitó al living -compuesto por un sillón para el invitado y un escritorio para el periodista-, donde se acomodaron para la entrevista.

Como era de suponer, el tema que cruzó la mayor parte de la charla fue su relación y sus historias con Diego Armando Maradona. En su escritorio, Lapegüe colocó una foto del representante, el Diez y Fidel Castro, imagen que disparó la primera anécdota jugosa. “El comandante nos recibió muy bien cuando se decide llevar a Diego después del episodio de Punta del Este”, recordó Guillote, y un rato después contó cuando se hizo “dealer de Viagra en Cuba” y el insólito pedido que le hizo el líder cubano.

Según recordó el exrepresentante, en ese entonces la pastilla azul era nueva en el mercado y una de las figuras elegidas para hacer la publicidad había sido Pelé. “Nosotros veníamos rengueando, con dificultades. Entonces se me ocurre plantearle a la agencia la idea de hacer una publicidad Diego y Pelé, los dos juntos. El de color y el blanco”, repasó. “No la hago porque ya la hizo el negro”, le respondió el jugador cuando Coppola le hizo la propuesta, y mientras él intentaba convencer a un decidido Maradona, desde el laboratorio seguían llegando a manos de Coppola muestras gratis de la droga.

Con todas esas pastillas en la valija llegó Guillote a La Habana. “Más de dos mil pastillas tenía. Yo salía a correr con una riñonera e iba repartiendo viagras”, repasó. “Coppola, me has cambiado la vida, qué grande”, explicó que le gritaban quienes se habían hecho, gracias a él, de una de las pildoritas azules. “Me había hecho popular en la zona en la que corría. Hasta que un día viene el comandante, acostumbrado a visitar a Diego, y me dice: ´Coppola, yo a usted lo tenía como buena gente. Ahora no pienso lo mismo´. ´¿Por qué?, le pregunto. ´Porque usted hace feliz a la mitad de la isla, ¿y al comandante?”, remató la historia.

Más adelante en la noche, en la sección Ping Pong de preguntas, Coppola confesó que tanto Alejandro Zanz como Ricky Martin durmieron en su casa. “Ricky tenía una relación con un gran amigo que ya no está, con Juan Castro. Y una mañana llegó de sorpresa, Juan vivía en Once, cerquita de un colegio. Llegó Ricky de sorpresa, lo fue a visitar y se le llenó la puerta de gente. Entonces Juan me llamó, me dijo ´Guille, salvame´ y yo salí, lo fue a buscar, puse la camioneta al lado de la puerta, salieron los dos y nos fuimos a casa”, reveló. Sobre Sanz, repasó que se cruzaron en el boliche El Moroco, que él conoció ahí a una chica “que casualmente era amiga” y que luego los invitó a todos a su casa.

La segunda aparición de Mica con su personaje fue durante la charla de Lapegüe y Guillote. La vecina interrumpió, llamó a una amiga para invitarla a colarse en el evento, se sacó una selfie con el representante y aprovechó para hacerle las preguntas más “picantes”: una sobre un fondo de pantalla con una imagen de una parte privada del cuerpo masculino y otra sobre la vez que “se le juntó el ganado”. Entre risas, Coppola se prestó al juego y confirmó las dos historias.

Durante el resto del programa, Guillote participó de la sección “para qué sos bueno” y armó una valija express de invierno; escuchó de la voz de Karin Rodríguez, quien también es astróloga, un resumen de su carta natal y jugó al tatepong, un nuevo juego para el show mezcla de tateti y ping pong. Luego de despedirlo, Lapegüe agradeció al público por acompañarlo, se colgó la guitarra del cuello y junto con su grupo de amigos cantó un tema propio que, contó, habla de los deseos y de lo que pasa cuando se superan los problemas: “Sale el sol”. “Este es apenas el comienzo”, cerró.

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