Los hijos de Aleix Espargaró: “Papá, debes ponerte delante enseguida. Si no, no te vemos en la tele”

El jueves hablamos con el mallorquín Joan Mir, campeón del mundo de MotoGP y piloto del equipo Repsol Honda. Y hablamos de ese pronóstico tan manido de que cuando un piloto es padre, pierde un segundo por vuelta. Mir dijo que, dos días después de ser padre, hace apenas 15 días, volvió a entrenarse en el circuito de Llucmajor. “Y, sí, estaba acojonado pensando si me afectaría la paternidad, rodando más lento que nunca. Por suerte no ocurrió y espero que no ocurra nunca”, reconoció.

Cuando le repites el planteamiento al catalán Aleix Espargaró (Aprilia), el piloto más veterano de la parrilla, con 34 años y cientos de grandes premios a sus espaldas, ganador ayer, de forma apoteósica, brutal, del Gran Premio de Inglaterra por delante del mismísimo campeón del mundo ‘Pecco’ Bagnaia (Ducati), te dice que “todo lo contrario: casarme con Laura y tener a Max y Mia, me ha cambió la vida, personal y deportiva. Ellos son mi luz, mi guía. Mas y Mia no me han quitado un segundo por vuelta, todo lo contrario, desde que ellos existen soy más feliz, estoy más contento, entreno mejor y ruedo un segundo más rápido por vuelta. Y no es broma, no”.

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Estar delante

Laura, Max y Mia suelen acompañar al ganador de ayer en Silverstone en muchas carreras. Por ejemplo ayer, en un día semilluvioso en Inglaterra. Allí estaban para animar a papá. “Papá, tienes que ponerte delante enseguida porque sino la tele no te saca y no te vemos“, le dijo el intrépido Max nada más aparecer Aleix, muy, muy temprano, en su boxe, antes de la carrera. “Tranquilo, Max, que hoy me verás mucho. Hoy estaré delante desde la primera vuelta”, fue la respuesta de Aleix al reto, perdón, la petición de su hijo.

El mayor de los Espargaró estaba convencidísimo de que este iba a ser su domingo. Es más, arrancó desde la última posición de la segunda fila (6º) y, sin embargo, no estaba inquieto ni enfadado como suele ponerse cuando no está en primera fila. “No me puse nervioso en ningún momento porque sabía que era mi día. ¿Sabes esos días que te despiertas invencible? Pues eso, me sentía invencibe“. Y, en efecto, enseguida se enganchó a Bagnaia y se escapó con él.

“Nada más tomar la salida me di cuenta que la moto iba perfecta, más que perfecta, pues tenía un agarre increíble, entraba suave en las curvas y salía de ellas muy veloz”, seguía explicando el mayor de los Espargaró, que decidió entregar, regalar, el desgaste y el liderato del GP a Bagnaia. “Pensé, sé que tengo algo más de agarre y algo guardado para el final, así que lo exprimiré al final y que él haga el mayor desgaste”.

Pero, de pronto, mientras Max y Mia disfrutaban de ver continuamente a su padre en la pequeña pantalla, apareció la bandera blanca en los muros de los comisarios: llovía, bueno, chispeaba y, por tanto, el piloto que quisiera podía entrar en boxes y cambiar su moto de seco por la de agua. No lo hizo nadie, pues jamás llovió mucho, nunca.

La lluvia le asustó

“Cierto, no llovió como para cambiar de moto, pero sí para provocarme, durante algunos segundos, durante algunas curvas, dudas”, indica Aleix. “Temí que mi plan se fuese al traste, pero esa sensación me duró muy poco. ¿Por qué?, porque enseguida pensé ‘pero, bueno, no habíamos quedado que hoy era tu día, no habíamos quedado que hoy eras invencible’. Y seguía creyendo en mí y en mi plan, que, al final, salió redondo”.

“El nacimiento de Max y Mia me cambió la vida. Max y Mia no me han quitado un segundo por vuelta sino que me han dado un segundo por vuelta. Ahora soy mejor, porque soy feliz”

Espargaró creía, cuando fue entrevistado por DAZN tras su triunfo, que el campeonísimo Jorge Lorenzo, comentarista ayer en el canal que posee los derechos de TV en España, había apostado por él como vencedor. Y no, ‘por fuera’ había apostado por Marco Bezzecchi (Ducati). Al enterarse, Aleix no se molestó, pero sí le dijo a Lorenzo “deberías apostar más por mí”, a lo que el campeón mallorquín replicó “gana más carreras y apostaré por ti”.

Y Lorenzo tenía razón, aunque su comentario fue en muy buen tono, por descontado. Aleix Espargaró, que lleva casi dos décadas en el Mundial y ha corrido 310 grandes premios, solo ha cosechado dos victorias, las dos en MotoGP, en Argentina y, ayer, en Inglaterra. Eso sí, ha sido uno de los pilotos más trabajadores de la parrilla y, en los dos últimos años, se ha convertido en el chico de moda de MotoGP, gracias a la manera que ha desarrollado la Aprilia hasta convertirla en una moto puntera y, a veces, hasta ganadora.

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