La racha compradora de reservas tuvo su segundo traspié, y esta vez sin factores “extra” que lo impulsen

La racha compradora de reservas, reiniciada por el Banco Central (BCRA) tras la reformulación -a fin de julio- del Programa de Incentivo Exportador (PIE), tuvo su segunda interrupción hoy y sin la aparición de una demanda puntual o extra que lo propicie, como había sucedido el pasado miércoles, cuando debió vender US$99 millones por una compra de YPF)

La seguidilla, que se había extendido por 10 de las últimas 11 ruedas y había comenzado a perder fuerza ayer tal cual advirtió LA NACION, se cortó al tener que aportar el ente monetario al mercado unos US$21 millones netos, resignando una cifra muy similar a la recomprada ayer y pasando a exhibir un saldo neutro en lo que va de la semana.

A eso colaboró la reducción del 36% que mostraron las liquidaciones del dólar agro hoy, al caer de US$132,4 millones a US$85 millones en relación a lo ingresado ayer. Es una readecuación de la oferta esperable ahora que el PIE remozado ya aportó US$1830 millones al mercado oficial, cifra que representa el 92% del objetivo inicial de US$2000 que perseguía.

Operaciones de cambio en el Mercado Abierto Electrónico bajo el marco del PIE IV hoy 7/8.

El acumulado hasta el día de hoy, US$ 1.830 millones, representa el 92% del objetivo de US$ 2.000 millones. pic.twitter.com/njYHJIHpRr

— BCR Mercados (@BCRmercados) August 8, 2023

De ese total aportado, el BCRA logró atrapar unos US$1274 millones netos, lo que supone una tasa de retención del 69,5%, que fue posible por los recortes extra aplicados a la demanda de divisas en paralelo. Se trata de un nivel importante, pero a la vez insignificante, como explicó ayer LA NACION, cuando se tiene en cuenta que el BCRA tiene una posición de reservas netas negativa en algo más de US$9600 millones, pese a haber comenzado a reprogramar la demanda importadora desde hace más de un año, lo que le generó una deuda estimada en US$14.000/15.000 millones con las empresas involucradas.

El nuevo tropezón en la racha compradora, que reactiva las dudas del mercado sobre su sostenibilidad, llegó al cabo de otra rueda que sirvió para confirmar que el Gobierno se ha resignado a acelerar la devaluación oficial del peso, tras años de haber tenido su avance reprimido, lo que -junto a una carga tributaria muchas veces insoportable- mermó notablemente la competitividad de la producción local.

Esto se comprobó al convalidar hoy otra suba de $1 para el dólar mayorista, que cerró a $284,20 por unidad para la venta y así acumula un avance de $4,85 en los dos primeros días de esta semana, “lejos de los $2,45 de aumento registrado en idéntico lapso de la semana anterior”, hizo notar el operador Gustavo Quintana, de PR Cambios.

DEVALUACIÓN

Hoy el BCRA aumentó el tipo de cambio A3500 a un ritmo de 11,6% mensual, es 282% anual.

En sus medias móviles mensuales aumenta a:
-5 ruedas: 12,5%
-10 ruedas: 10,1%
-50 ruedas: 7,9%

Ya no es algo puntual…

— Salvador Vitelli (@SalvadorVitell1) August 8, 2023

Así, el tipo de cambio referencial se movió en la fecha a un ritmo mensualizado del 11,6% (inferior al del 14,6% que había llegado a marcar ayer), que a la vez supone -proyectada- una tasa de ajuste del 282% anual. Es decir, se mueve a un ritmo aún más alto que el de la inflación local, lo que puede ayudar a acelerarla en las próximas semanas. “Ya no es algo puntual”, remarca el economista Salvador Vitelli, de Romano Group.

La importante aceleración en el ritmo de deslizamiento del dólar mayorista, muy por encima de lo que venía sucediendo en los meses previos, cuando corría cerca de la inflación, no sirve para aportar algo de calma al mercado. Por el contrario, parece aportarle ruido en un contexto de incertidumbre general ya influenciado por la cercanía del primer turno electoral. La aceleración del denominado crawling-peg, que algunos se animan a renombrar running-peg ahora, “es una dinámica que el mercado va a seguir de cerca por sus implicancias”, explicó el analista financiero Gustavo Ber.

“Por algo, aunque el dólar oficial corra más rápido, la brecha cambiaria lejos de contraerse se viene ampliando abriendo, así un muy elevado spread que no resultaría sustentable y así profundiza la demanda de los más baratos”, advierte.

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