Crimen y misterio. Denuncian que efectivos de la policía bonaerense amenazan a testigos del caso Pérez Algaba

Los asesinos de Fernando Pérez Algaba se movilizaron con tranquilidad por el conurbano. Demolieron la casa en la que lo mataron, en General Rodríguez, e hicieron desaparecer los escombros. Después descuartizaron el cuerpo y lo descartaron en la zona de Ingeniero Budge.

Cinco días después del hallazgo de cadáver en distintos lugares, cercanos a la feria La Salada, abandonaron a Cooper, la mascota de la víctima, en Villa Lugano. Ninguno de esos traslados y movimientos se hubieran realizado sin la protección de un grupo de efectivos de la fuerza de seguridad bonaerense.

El bulldog francés fue hallado el mismo día que uno de los exsocios del operador financiero de un sector de la barra brava de Boca concurrió a la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Lomas de Zamora para entregar la camioneta Range Rover blanca que Pérez Algaba, conocido por su alias, Lechuga, utilizó entre el 13 de julio cuando llegó a la Argentina, desde Barcelona, hasta que lo vieron con vida por última vez, el 18 de julio pasado.

Pérez Algaba, fue amenazado por un integrante de la barra brava de Boca, vinculado con el desarrollo inmobiliario situado en General Rodríguez, en el que la víctima fue vista con vida por última vez. Allí se encontró el 18 de julio, a las 17, con un exsocio que se presenta en sus redes sociales como gerente del mencionado emprendimiento donde se venden terrenos para un futuro country.

Según declaró el vecino que encontró la mascota de la víctima, los efectivos de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Lomas de Zamora que concurrieron al edificio de Villa Lugano estaban de civil, no usaban el uniforme y llevaban puestas camperas con el escudo de Boca.

Ese mismo día otro testigo manifestó que “personas que se identificaron como personal de la DDI, llegaron a su casa e interrogaron al encargado del edificio, le hicieron preguntas y le advirtieron que si no colaboraba lo meterían preso”.

Este testigo presentó dos pedidos de hábeas corpus ante un juzgado federal de Morón y solicitó que se requieran las cámaras de seguridad del edificio en el que vive su familia y del barrio privado en el que tiene una casa.

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“El 5 de agosto, a las 10.15, recibí un llamado del encargado de seguridad del barrio en el que tengo mi domicilio, quien me informó que, en la puerta, había dos hombres que se identificaron como integrantes de la DDI de Merlo y realizaron preguntas sobre mí. Preguntaron por datos de filiación y mis costumbres y horarios”, expresó el testigo en su denuncia.

Cuando terminaron el interrogatorio al custodio, los sospechosos que se presentaron como policías, abordaron una camioneta Toyota Hilux blanca, sin patente y abandonaron la zona,

“Me preguntaron si estaba a derecho en la causa en el que se investiga el homicidio de Fernando Pérez Algaba, por qué declaré como testigo y si planeaba irme de viaje. Desde hace una semana, a cada lugar que voy, hay personas que me siguen a pie, en moto, e incluso me tomaron fotografías y me filmaron”, recordó el denunciante.

Al presentar el hábeas corpus, el testigo afirmó que su libertad estaba amenazada, alterada y restringida debido a que se lo perseguía sin que se lo hubiera notificado de la formación de una causa penal en su contra.

“Todo se desencadenó luego de que declaré como testigo en el expediente 50683/23, que se instruye en la fiscalía N° 5, de Lomas de Zamora, donde se investiga el homicidio de Pérez Algaba, que tomó estado público”, consignó el testigo en denuncia.

El 27 de julio pasado, este testigo, amigo de la víctima, se presentó en la oficina del Ministerio Público de Lomas de Zamora y describió cómo fue su último diálogo con el operador financiero de un sector de la barra brava de Boca.

“Fernando mencionó que estaba por cerrar un negocio inmobiliario y que una vez terminado viajaría a España. Me dijo el 17 de julio, cuando nos cruzamos en un kiosco de Ituzaingó. Fernando llegó en una camioneta blanca Range Rover”, expresó el testigo.

Aunque el nombre de este testigo había sido mencionado en la declaración de uno de los exsocios de Pérez Algaba, que se reunió con la víctima la última vez que lo vieron con vida. Según el examigo de Pérez Algaba, durante una reunión por Zoom, el testigo habría amenazado a la víctima al expresar: “Avisen cuando se encuentren con Fernando, así se la damos o se la mandamos a dar”.

Quedó claro que en sus declaraciones los testigos que tenían alguna relación con la víctima aportaron datos para mejorar su situación y despegarse del crimen comprometiendo a otra persona y al sembrar sospechas sobre algunos personajes del entorno de Pérez Algaba. Entre todos los amigos y enemigos que se presentaron a declarar abundan las acusaciones cruzadas y la intención de desviar la atención sobre cada uno de ellos.

“También el 5 de agosto pasado, mientras estaba en un restaurante, dos hombres, que no eran los mismos que se presentaron en mi casa, luego de seguirme, se sentaron en la mesa que estaba junto a la mía y comenzaron a sacarme fotos”, expresó el testigo al acusar a los efectivos de la policía bonaerense.

La presentación del testigo debe ser analizada por la Justicia federal de Morón que podría solicitar el secuestro de las cámaras de seguridad de los dos inmuebles en los que el denunciante habría recibido la visita de los sospechosos que se presentaban como policías.

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