Edinson Cavani: el debut en Boca terminó con sonrisas en una noche de Copa, aunque le faltó el rugido del gol tan esperado

Una revancha de octavos de final de Copa Libertadores. En la Bombonera. Con la obligación de Boca de destrabar en 90 minutos aquel 0-0 del primer desquite, si pretendía no palparse el corazón en una definición por penales. Enfrente, un equipo uruguayo combativo como Nacional. Había condimentos de sobra para que Edinson Cavani tuviera su primer encuentro con la camiseta azul y oro desde el pitazo inicial. Así lo entendió el entrenador Jorge Almirón y le dio el gusto. Una noche histórica, sin dudas. Que se definió desde los penales (4-2) después del 2-2 y a él le tocó sufrir desde afuera, pero terminó a los abrazos con cada uno por conseguir la clasificación.

“Quiero colgarme del tejido de la Bombonera como lo hizo ‘Manteca’, ja”, fue la frase que lanzó Cavani en una entrevista hecha en 2019. Lo dijo relajado, como quien no quiere la cosa, entre risas. Claro, es una estrella mundial y eso conlleva un operativo especial. Especialmente para el club apuntado, en este caso Boca. Fueron años de levantar el teléfono para Juan Román Riquelme, vicepresidente segundo y responsable máximo del Consejo de Fútbol de la institución. De que el otro lado contesten un “Gracias, pero por ahora no”. En la Ribera ya sabían que tenían la posibilidad de un nuevo “Manteca”. Y que en algún momento se daría.

Pasaron nueve días de su llegada al país y la inolvidable presentación en ese estadio que espera verlo festejar como lo soñó. Y ya le tocó el debut. Uno pesado: la revancha para buscar los cuartos de final del certamen subcontinental, nada menos que ante Nacional, de su tierra, con el que se lo liga sentimentalmente. El destino es así de atrevido. Los ilusiona todavía más a los hinchas xeneizes que, por su arribo, ya estaban enloquecidos.

Un 9 de agosto, como ocurrió ayer, pero de 1992, en Boca se produjo el estreno de un jugador. Podrían ser miles, pero no. Tan caprichoso es el poder de las coincidencias que aquel fue Sergio Daniel Martínez, el responsable de que Edinson soñara con vestir la camiseta que hoy tiene puesta. Fue en un 0-0 ante Deportivo Mandiyú, de Corrientes, ingresando desde el banco para reemplazar al brasileño Charles Fabián Figuereido Santos y disputar sus primeros 36 minutos. Acaso, una pequeña diferencia con respecto a lo que vivió Cavani.

Porque dos horas antes del encuentro, Almirón les hizo saber a los jugadores la formación inicial. Ahí estaba el “Matador”. Aunque muchos ponían en duda su presencia desde el arranque, ante sus más de dos meses sin jugar un partido oficial, el entrenador fue por el camino lógico: semejante nombre no podía esperar en el banco de suplentes su turno, en medio del contexto de un partido que definía una clasificación y que Boca debía ganar.

“ES INCREÍBLE LO QUE SE VIVIÓ HOY, INCREÍBLE. PODEMOS DISFRUTAR… UNA EXPERIENCIA HERMOSA” declaró Cavani tras su debut en Boca.

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Algún híper atento y supersticioso jugará en su mente con la famosa tendencia del “Elijo creer” que se hizo “Mundial” (en Qatar 2022, el pueblo argentino se aferró a datos del pasado que se repitieron en la última Copa del Mundo para ilusionarse). El delantero uruguayo fue el séptimo jugador boquense que ingresó al campo de juego para el precalentamiento, detrás de otros como Valentín Barco, Marcos Rojo, Miguel Merentiel (su dupla de ataque) o Alan Varela, en su despedida, por ejemplo. En años, ya hace más de 16, en los que el hincha sueña con obtener ese número de Libertadores en su historia…

Fueron sus momentos. Cada cercanía con la gente desprendió fuertes aplausos y él no se hizo el desentendido: sabía que eran destinados a su figura, por lo que saludó hacia los sectores y levantó los pulgares. Rebalsaba entusiasmo: en medio de los ejercicios, su “primer gol” fue gritado por las tribunas norte. Cuando se anunció el dorsal N°10 en el altoparlante, la gente explotó con euforia. Hasta que llegó el momento de salir a jugar el encuentro: Cavani no dejó de mirar a su alrededor un segundo mientras esperaba el saludo formal con el equipo “Bolso”, viendo al detalle la locura de los hinchas rompiéndose la garganta en su grito de guerra: “¡Quiero la Libertadores…!”.

Su primera participación fue recibir un lateral de Frank Fabra y dar un pase de pecho que no llegó a un destino exitoso. Ahora bien, el primer “¡Uhh!” de la gente lo generó él: a los ocho minutos se asoció con Barco, que le hizo un desdoble y centró raso hacia atrás para la entrada de… Cavani, que no abrió el pie, pero no conectó de lleno, y el remate se terminó yendo sin fuerzas y lejano al primer palo. No obstante, tres minutos después llegaría el gol de cabeza de Merentiel: lo gritó como si fuese propio, puños arriba mirando a la gente y abrazando a su compatriota más de dos veces. También uno especial a Cristian Medina, al que parece agradarle su estilo y despliegue.

La igualdad inmediata de Nacional confundió al local. Automáticamente, Cavani bajó su cuerpo para acomodarse los botines y tomar algo de aire. Fue un balde de agua fría. Y el delantero uruguayo mostró su falta de fútbol en la media hora que restaba del primer tiempo: le costó entender la dinámica con la que se estaba jugando, rebotó mal algunas pelotas y, en efecto, causó algunos murmullos en las tribunas. No hacia él, claro está. Sino más bien a la desesperación general que transmitió todo el equipo hacia el afuera.

Recién en el tiempo adicional tuvo contacto con la pelota dentro del área, pero nada peligrosa: tantos rebotes en una jugada que bien pudo haber pateado Varela de frente y no tuvo decisión, le dejaron la pelota tan arriba y rápida que debió ensayar una tijera que terminó en una habilitación a Merentiel: el ‘10′ terminó con los brazos abiertos por lo que no hizo el volante y por la definición de su compatriota, que la tiró a la tribuna estando dentro del área. Anteriormente ya le había rezongado a Nicolás Figal por un pelotazo que no esperaba: le hizo señas para que saliera hacia los costados. Boca no conectaba por ningún lado.

El entretiempo lo refrescó. Salió con determinación y, segundos posteriores al minuto de juego, el gol de Advíncula fue el alivio necesario. ¿La reacción de Cavani? La misma: necesidad de abrazar al peruano hasta el final del festejo. Si bien vive del gol, parece que poco le importaba debutar con uno. Su prioridad era seguir viviendo la Copa Libertadores. Así y todo, lo tuvo. Y lo falló de forma increíble: a los 16 minutos del complemento, un remate de Barco dejó boyando la pelota cerca del área chica, donde él se posicionaba, pero su definición rápida de zurda se fue apenas al lado del poste.

¡¡INSÓLITO LO QUE SE PERDIÓ CAVANI!!

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De todas maneras, al igual que a su equipo, le sobró confianza. Ya pivoteó con mayor precisión, pese al agotamiento que acumulaba: no dejó de correr, para presionar o para relevar levemente a alguno de los volantes que jugaron por afuera. Igualmente, no ha sido más que un estreno personal regular. Queda más por ver de él, se lo espera con grandes expectativas. Redondeó 70 minutos: Almirón decidió reemplazarlo por Darío Benedetto, con el que se abrazó afectuosamente.

No terminó de acomodarse en el banco y vio cómo el conjunto charrúa volvía a poner paridad en el resultado. Y así quedó, hasta el final. Se abrazó en fila a los demás suplentes para observar la definición desde los doce pasos a puro nervios. No obstante, Boca salió victorioso. Y esos abrazos que dio en los goles del encuentro, se los repartió a cada uno, con uno especial para Sergio Romero por sus dos ejecuciones atajadas.

“Por momentos se jugó bien; por momentos, Nacional recuperaba y hacía transiciones rápidas. Sabíamos que ese era el peligro que podía haber, y así fue, así llegó el primer gol de ellos. Nos complicaron con eso y fuimos a los penales, Allí tuvimos una gran actuación de Chiquito [Romero] y una eficacia que nos permitió pasar de fase e irnos contentos, que es lo que esperábamos. Ojalá pueda hacer bien las cosas, para estar un tiempo acá y recorrer un camino en este club, y así como Manteca [Martínez, su ídolo] dejó una huella, ojalá pueda seguir esa línea que marcaron los uruguayos. ¿La séptima Copa? Yo también me ilusiono con eso, pero hay un camino por recorrer”, contó Cavani en los pasillos de la Bombonera. Boca está en cuartos. Y Cavani tiene la motivación para ponerse mejor de cara a ese cruce ante Racing o Atlético Nacional.

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