Una muerte que deja mal parado al correísmo y puede cambiar la dinámica de la campaña en Ecuador

En un país donde la criminalidad se desbandó fuera de toda medida, con sicarios merodeando en tierra de nadie y la delincuencia como principal inquietud ciudadana, decir que habrá “venganza” contra sus adversarios no es lo más recomendable para calmar las aguas. Pero esas fueron las desafortunadas palabras del expresidente Rafael Correa, solo unos días atrás, en un spot en las redes.

En noviembre pasado, Correa había sido más específico en una respuesta a su crítico número uno, el experiodista y dirigente político Fernando Villavicencio. “El único delincuente eres tú, y el único prófugo fuiste tú. ¿Te acuerdas cuando muerto de miedo incluso trataste de disculparte de tus infamias? Eres un cobarde sinvergüenza. Pronto se te acabará la fiesta”, advirtió.

Correa se refería a lo que se venía luego de las elecciones si su candidata, Luisa González, se imponía y su movimiento retomaba el poder. ¿Qué le esperaba a Villavicencio en ese caso? ¿Persecución judicial, cárcel, exilio? Nunca lo sabremos.

Sí se sabe que en su momento padeció todas esas cosas, cuando Correa era presidente, con lo cual cabía prever un déjà vu que pusiera en su lugar a este denunciante irreverente. Tal fue la persecución que Villavicencio incluso debió refugiarse en una comunidad indígena, una situación que replicó a Testigo en peligro, cuando Harrison Ford se escondió en un pueblo amish.

El único delincuente eres tú, y el único prófugo fuiste tú.
¿Te acuerdas cuando muerto de miedo incluso trataste de disculparte de tus infamias?
Eres un cobarde sinvergüenza. Pronto se te acabará la fiesta.#LosCorruptosSiempreFueronEllos https://t.co/vCJnHz7n51

— Rafael Correa (@MashiRafael) November 14, 2022

Villavicencio era un crítico que, según cuenta su historial, no dejaba piedra sin remover, desde la corrupción política hasta el crimen organizado. Ramiro García, profesor de la Universidad Central del Ecuador y gran amigo de Villavicencio, publicó un sentido mensaje en las redes sociales. “Asesinaron a mi amigo, a quien defendí de la persecución demencial de Rafael Correa y sus secuaces. No encontraron otra forma de callarle y de frenarle. Estoy enormemente triste, pero sobre todo indignado. Esto no se va a quedar así, está claro para todos quién quería silenciarle a toda costa. Descansa en Paz, hermano”, escribió.

De cara a los comicios, la pregunta es qué impacto tendrá su asesinato en la campaña, sobre todo en el correísmo. Algunos analistas estiman que habría un cambio desfavorable para el movimiento de Correa y demás fuerzas cercanas. El movimiento del expresidente cuenta con un núcleo duro de la menos 30 o 35% de votantes, desde donde, al menos hasta ahora, parece encaminado a sumar los votos que le hacen falta para triunfar en primera vuelta. Pero el nuevo contexto puede hacer dudar a algunos.

“Esto es un golpe durísimo para todos, pero además desde la perspectiva política va a haber una modificación de los números que le daban una ventaja a la candidata del correísmo, que además se ha demostrado muy violento, con un lenguaje de mucho odio contra Villavicencio y que le había hecho de alguna manera centro de la acusación y la crítica en estas elecciones”, dijo a LA NACION el analista político ecuatoriano Farith Simón.

“El correísmo centró mucho de su enojo y de su furia contra él, le acusaban de que usaba la información que tenía, que no se sabía de qué fuentes llegaban, para obtener beneficios incluso económicos. Mucho del discurso del correísmo durante la campaña se ha centrado en contra de Villavicencio, de acusarle de varias cosas”, agregó.

Sebastián Hurtado, presidente de la consultora de riesgo político Prófitas, coincidió en declaraciones a Americas Quarterly con la posibilidad de que la muerte de Villavicencio sacuda la dinámica electoral.

“Este impactante suceso podría debilitar a las fuerzas políticas que tradicionalmente se han opuesto a Villavicencio, en particular a los correístas de izquierda, enfrentados a él desde hace años”, dijo Hurtado. “Ahora se enfrentan a un mayor escrutinio y críticas. Luisa González, la candidata correísta a la presidencia, ha liderado sistemáticamente las encuestas y parecía que podría ganar las elecciones en la primera vuelta. Ahora, a la luz del asesinato, la carrera puede resultarle más difícil. De repente, es más probable que se produzca una segunda vuelta muy reñida”, agregó.

Según Laura Lizarazo, analista de la consultora Control Risks, la candidata correísta podría reenfocar su campaña señalando que durante el gobierno de Rafael Correa el país no era presa del crimen organizado. Pero se inclina más bien a pensar que el electorado no dejará pasar esta muerte en vano. “Sin duda puede afectar a la candidata del correísmo. Villavicencio era su era su principal opositor y había sido una figura crítica de Correa, que además había anunciado como prioridad de su posible gobierno destapar, revelar o investigar los posibles vínculos de corrupción entre las autoridades públicas, incluyendo policías, militares, autoridades nacionales, provinciales y judiciales, con el crimen organizado. El hecho de que basara su campaña en estos argumentos, y su relevancia como crítico de Correa, podría ser interpretado por algunos votantes como que tenía razón, el crimen organizado se ha tomado al Ecuador y hay una suerte de tolerancia tácita, de acuerdos opacos entre la clase política gobernante y el crimen organizado”, dijo Lizarazo a LA NACION.

Y mientras se esperan las encuestas para evaluar el impacto real en el correísmo y en la relación de fuerzas entre los candidatos, se estima que los contendientes centrarán sus discursos en la seguridad, algo que se venía haciendo pero tomará nuevo vuelo. Lizarazo señaló que la ola de violencia y delincuencia sin precedentes en el país alcanzó un punto de inflexión que empujará la campaña hacia la “securitización”, con los candidatos adoptando una postura más agresiva frente a la creciente violencia. “Es probable que gane más fuerza un enfoque de mano dura para hacer frente a las organizaciones criminales”, subrayó.

Más allá de las elecciones, estimó poco probable que el entorno de seguridad mejore de manera significativa bajo el nuevo gobierno, que solo estará en funciones hasta 2025. “Si no se aborda de forma conjunta y adecuada la naturaleza transnacional de estas dinámicas con socios internacionales clave, es muy poco probable que la violencia en Ecuador retroceda”, dijo sobre el crimen organizado. Y enumeró otros problemas e insuficiencias que, según afirmó, solo se resolverán con una estrategia de política pública holística y de largo alcance.

Publicaciones

Publicaciones