Elecciones 2023 | Larreta siguió las cábalas, votó en un ambiente caldeado y se refugió en “territorio enemigo”

En un clima de contrastes -entre aplausos y arengas, por un lado, y reclamos e insultos por la muerte del manifestante en el Obelisco, por el otro-, Horacio Rodríguez Larreta emitió su voto en la Facultad de Derecho, envuelto en una marea de cámaras, micrófonos y militantes que lo acompañaron al ingreso al salir de la mesa de votación. En un día que comenzó temprano con una recorrida por sitios emblemáticos y tras un desayuno con el equipo de Juntos por el Cambio, el Jefe de Gobierno cumplió con su compromiso electoral y a partir de ahora dedicará parte de la jornada a descansar, encontrarse con sus allegados y esperar los resultados en el bunker de Parque Norte.

Los gritos de “Horacio presidente”, entre aplausos voces de aliento se mezclaban con los enardecidos gritos de “Asesino” o “Facundo Morales, presente” y algunos más violentos que protagonizaron algunas personas cuando Rodríguez Larreta salió de la Facultad de Derecho después de votar en el aula 8 y la mesa 534. Los manifestantes portaban carteles con la cara de Morales, fallecido el jueves durante una marcha, que intentaron mostrarle a Rodríguez Larreta, que caminó rumbo al vehículo oficial que lo transportaba rodeándose de las personas que lo apoyaban y le palmeaban los hombros y la espalda durante su paso.

El precandidato a presidente de Juntos por el Cambio tomó pocos minutos en votar en la modalidad mixta, electrónica y con boleta convencional, para luego hablar brevemente con los medios presentes. “Que todos vengan a votar”, pidió Rodríguez Larreta. “Con Patricia vamos a estar hablando mañana y siempre”, respondió en forma breve. Luego tomó la salida y cosechó los primeros aplausos en el hall que se fueron mezclando con reproches y gritos agraviantes al tomar la explanada y luego la vereda.

El día del jefe de Gobierno comenzó temprano en el Café Tortoni, el emblemático sitio de la Avenida de Mayo que fue escenario de los encuentros matutinos de muchos de los domingos electorales en la Ciudad de Buenos Aires. Allí se reunió con Eduardo Machiavelli y Emmanuel Ferrario, dos personas de confianza que lo acompañaron en toda la campaña electoral. ¿Algo de cábala? Quizás, como ocurrió el lunes pasado cuando caminó por la zona de Cabildo y Juramento, como hizo en todas las contiendas que lo tuvo como protagonista. En el Tortoni repasó algunos últimos lineamientos de lo que será la jornada antes de tocar base en Tigre y la Facultad de Derecho.

La segunda parada de la jornada fue el restaurante María Luján, a la vera del río Luján en Tigre, territorio enemigo y refugio de uno de sus contrincantes, Sergio Massa. “En 2021 el Colo Santilli tuvo un gran peso en las legislativas y el desayuno también fue acá, en Tigre. Por eso hoy repitieron el lugar”, decían en el entorno de Rodríguez Larreta. ¿Una nueva cábala?

Allí lo esperaron José Luis Espert, Gustavo Posse, Silvia Lospennato, Waldo Wolff, Soledad Acuña, Segundo Cernadas, Diego Valenzuela, Maxi Ferraro y otros integrantes de Juntos por el Cambio. Había ansiedad, más que nervios, con una sensación que el día les entregará una buena elección y que habrá un voto silencioso como ocurrió en la provincia de Santa Fe y el candidato que apoyaba, Maxi Pullaro, con decisiones de último momento que podrían hacer inclinar la balanza en favor de Rodríguez Larreta.

A las 8.38 el precandidato de Juntos por el Cambio llegó al lugar y se refugió en la sala donde lo esperaban los referentes de su espacio. Se abrazó fuerte con Soledad Acuña, buscando cierto resguardo en una de las funcionarias de mayor confianza, se sentó entre ella y Posse, tomó agua con gas, café y comió algunas tostadas con manteca mientras hablaba con Valenzuela y Álvaro González.

“¡Cómo anda ese equipo tan bello! ¡Buen día! ¿Cómo están? ¡Vamos che, con alegría, vamos!”, irrumpió Santilli con aplausos a los que se sumaron todos para descomprimir la tensión entre algunas carcajadas. El precandidato a gobernador desplazó a Posse y se apostó al lado de Rodríguez Larreta, su compañero de ruta. Y después de pocos minutos de fotos y saludos protocolares, las puertas se cerraron para una reunión de equipo improvisada que terminó con golpes en la mesa a modo de arenga, el prólogo final de la primera aparición ante la prensa.

“Es un orgullo ser parte de este equipo. Esperamos que sea una jornada en paz y que todos nos podamos expresar”, pidió Rodríguez Larreta, quizás para bajarle el nivel de conflictividad y violencia de la última semana. “Todas las elecciones son importantes porque son la consolidación de la democracia”, dijo a tono con el mensaje que, antes, enviaron Santilli, Posse y Cernadas. “Siempre juntos, más allá del resultado. Las conversaciones seguirán mañana, pero siempre juntos”, adelantó cuando le preguntaron sobre cómo trabajará con Patricia Bullrich, cuidándose de no romper la veda.

Rodríguez Larreta empezó ayer el fin de semana más importante de su carrera política en la jornada previa a las PASO rodeándose de su círculo de contención más cercano. “Gracias por la visita, amigos”, escribió en sus redes sociales junto a una foto del desayuno que compartió ayer con Ferrario, y la ex gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, la última gran presea que se colgó en el medallero de apoyos políticos, una jugada que pareció distanciarlo un poco más de Mauricio Macri y Bullrich.

Ayer, después del desayuno, el jefe de Gobierno almorzó con sus hijas y por la tarde también se dedicó algunas horas con ellas, pero intercalando con diversas reuniones con su equipo de discursos para ensayar los diferentes escenarios que podrían aparecer hoy a la noche. “Es muy meticuloso y le gusta tener todo preparado”, explicó un colaborador.

Cena familiar, descanso y madrugón antes de llegar al Tortoni y luego a Tigre. “Hoy no hubo tiempo para el running, había que descansar y trabajar más que nunca”, soltó. Otras prioridades lo esperaban en día agitado.

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