Jannik Sinner, campeón del Masters 1000 de Canadá: el triunfo de la joya italiana que quiere brillar en Nueva York

De a poco, Jannik Sinner empieza a confirmar porqué es considerado, desde hace un tiempo, una de las figuras con mayor proyección del tour masculino, uno de esos jugadores que, más temprano que tarde, pueden discutir por el primer puesto. El italiano, que cumplirá 22 años el miércoles próximo, conquistó este domingo el octavo título de su carrera, y el más importante hasta aquí, al quedarse con el trofeo del Masters 1000 de Canadá, que este año se disputó en Toronto. En la definición, se impuso al australiano Alex de Miñaur con parciales de 6-4 y 6-1.

Para Sinner, la tercera fue la vencida. Había llegado a dos finales de Masters 1000, pero perdió ambas en Miami; frente al polaco Hubert Hurkacz, en 2021, y en abril pasado, frente a Daniil Medvedev. El triunfo en el cemento canadiense le permitirá subirse al número 6 del ranking, la posición más alta hasta aquí de su carrera.

Sinner nació en San Candido, una pequeña localidad de la provincia de Bolzano, en el norte italiano, a un puñado de kilómetros de la frontera con Austria y Suiza. Por eso es que allí se habla en alemán, uno de los tres idiomas que domina Sinner, junto con el italiano y el inglés. Es uno de los dos hijos de Johann y Siglinde, una pareja que trabajaba en el restaurante Talschlusshutte, en Sesto Val Fiscalina; el papá como chef, la madre, como camarera. No había mucho vínculo con el tenis, pero a su padre le gustaba el deporte, y lo impulsó a ingresar en el mundo de las raquetas cuando el joven Jannik tenía 7 años. Al pequeño Jannik también le gustaban el fútbol y otro deporte popular en esa región: el esquí. Y, de hecho, fue campeón juvenil de Italia como esquiador entre los 8 y los 12 años.

Pero finalmente se inclinó por la raqueta, y a los 13 años se fue de su casa para dedicarse de pleno a la preparación para el tour, con la ayuda de Massimo Sartori y Riccardo Piatti, un reconocidísimo entrenador que trabajó con figuras como Novak Djokovic, Ivan Ljubicic, Milos Raonic y Richard Gasquet. “Cuando esquiás, tienes que descender una colina durante unos 90 segundos. Si cometés un error, estás acabado. En el tenis puedes jugar durante dos horas, cometer muchos errores y ganar el partido”, contó alguna vez.

No tenía ranking hasta comienzos de 2018, pero en menos de una temporada se hizo lugar dentro del Top 100 y, con apenas 20 años, se metió en el Top 10. Allí permaneció desde entonces, más allá de alguna salida breve. Alcanzó los cuartos de final en cada Grand Slam, y hace unas semanas dio un paso más al llegar a las semifinales de Wimbledon, donde no pudo contra Djokovic. Su gran objetivo, su sueño desde que era chico, es el US Open, el torneo que comenzará dentro de dos semanas en Nueva York. Ya demostró que en las canchas de cemento norteamericanas puede rendir a pleno. El año pasado, se inclinó ante Carlos Alcaraz –luego campeón- tras una batalla tremenda de cinco sets y más de cinco horas de juego en los cuartos de final en Flushing Meadows.

El domingo, Sinner tachó una materia pendiente: ganar un Masters 1000, un logro que ya tenían otros compañeros de generación como Alcaraz y Holger Rune. De menor a mayor, la joya del tenis italiano se llevó por delante de De Miñaur en una hora y media de juego, que concluyó con 15 tiros ganadores del vencedor y apenas 3 winners del australiano, obligado a la defensa durante casi toda la final. “Es un gran resultado. He jugado contra todos los adversarios con la actitud adecuada. Estaba bajo presión, pero la manejé muy bien”, contó Sinner.

El italiano había quedado como el favorito absoluto al título desde la caída en los cuartos de final de Alcaraz, el número 1 mundial. De Miñaur, de padre uruguayo y madre española, llegaba a los 24 años por primera vez a una final de este nivel tras una semana notable, en la que despachó a figuras como Cameron Norrie, Taylor Fritz y Daniil Medvedev.

Primer finalista australiano en Canadá desde Patrick Rafter en 2001, el ‘Demonio’, tal como se lo conoce, sólo pudo darle pelea a Sinner en un primer set cargado de nervios, con cinco quiebres, en el que Sinner siempre estuvo al frente (2-0 y 4-2), desequilibró en el momento justo. Ganar ese primer parcial tonificó al italiano para avanzar con su tenis agresivo frente a un De Miñaur que quedó sometido a una resistencia en declive, más allá de su reconocida capacidad defensiva. El italiano es el segundo tenista de su país en ganar un Masters 1000, después de Fabio Fognini en 2019 en el polvo de ladrillo de Montecarlo y, sobre todo, anota su nombre entre los candidatos a brillar dentro de unas semanas en la Gran Manzana.

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