Alexis Mac Allister, con LA NACION: “Desde Qatar siento que todos me respetan más como jugador”

El mate como compañero, un termo rojo y una escenografía perfecta: un cuadro con fotos de la misión Qatar 2022, una réplica de la Copa del Mundo y la camiseta de la selección argentina con la que jugó la final ante Francia en el estadio Lusail. Cuando se lo invita a mirar ese “mini museo”, como lo definió él mismo, no puede evitar soltar una sonrisa, que no hace más que demostrar que el orgullo y la satisfacción se funden en un sentimiento único e intransferible. Y no es un detalle menor advertirlo en él, porque se reconoce tímido y muy observador. Entonces, se potencia el valor de que se permita mostrarse como es. Por eso Alexis Mac Allister, el héroe silencioso del plantel de Lionel Scaloni, se permitió contar cuáles son sus sensaciones tras haber alcanzado la gloria con la selección argentina, llevar la camiseta número 10 de Liverpool, todo con apenas 24 años.

Habla con una frescura que permite comprender que cada una de sus palabras no están ensayadas. En la charla con LA NACION, el chico que surgió de Argentinos Juniors, pasó por Boca, saltó a la Premier League para jugar en Brighton, se convirtió en una pieza vital para Scaloni en el conjunto nacional y para Jürgen Kloop en su estructura en Liverpool, no cambió nada de su esencia. No se le advierte ni un ápice de condición de estrella del mundo del fútbol, y quizá la clave esté en que Carlos Javier, su papá, ex lateral izquierdo de Argentinos, Boca y la selección, y que Silvia, su mamá, le hayan permitido cumplir sus sueños, lo hayan acompañado incondicionalmente en cada paso y siempre lo ayudaron a tener los pies sobre la tierra.

-Estaba mirando ese mini museo que tenés detrás y rápidamente pensaba, ¿pudiste darte cuenta que ahí tenés la Copa del Mundo?

-Sí, la verdad que es una locura. Y lo dije desde el primer momento. Creo que poco a poco vamos a ir cayendo más en lo que logramos. Uno ve todo el cariño de la gente, los mensajes que nos mandan, cómo nos reciben cada vez que vamos a jugar a Argentina, ya sea por eliminatorias o un amistoso y es increíble. Es muy gratificante para nosotros y nos hace ver que todo lo que logramos es algo mucho más importante de lo que creemos. Quizás en cinco o diez años realmente podamos dimensionar todo.

-La carrera de un futbolista es muy rápida, pero la tuya en particular tiene una vorágine que parece no permitirte parar a analizar un poco todo lo que te está pasando: jugás en Liverpool, en la Premier y sos campeón del mundo.

-Uno se da cuenta de todo lo que va viviendo, pero no tengo dudas de que esta vorágine del fútbol hace que quizás no podamos disfrutar los grandes momentos al máximo. En lo personal fui un privilegiado, porque a mí, después del Mundial, Brighton me dio diez días para poder disfrutar con mi familia en Argentina de todo lo que habíamos logrado. Aun así, después volví directamente a jugar la Premier League y a enfocarme en Brighton. Terminó la temporada con Brighton y al poco tiempo ya había firmado con el Liverpool. Después de firmar con el Liverpool, directamente a la gira con la selección por China e Indonesia. O sea, no hay tiempo de descanso, no hay tiempo para ponerse a pensar en el pasado y creo que es una de las cosas más difíciles. Pero a la vez es a lo que estamos acostumbrados y creo que como jugadores de fútbol también disfrutamos del próximo desafío. Por eso hoy seguimos mirando hacia adelante y sabemos, tanto en la selección como en el club, todo lo importante que nos vamos a jugar.

-Scaloni, cuando volvieron de Qatar, les hizo hincapié en dejar atrás la Copa del Mundo y enfocarse en cuidar el status, ¿Cómo hacés para no pensar en Qatar y volver a motivarte?

-No es sencillo. Pero creo que es algo que los jugadores de fútbol tenemos que hacer. En ese punto creo que te demuestra lo gran líder que es Scaloni, porque te permite ver cómo él nos va llevando, cómo nosotros lo escuchamos como grupo. Y no hay ninguna duda de que estos primeros dos partidos de eliminatorias fueron una prueba muy importante para nosotros. Incluso, lo hablamos un poco en el vestuario después del partido. Él nos dijo: “Ustedes son campeones del mundo y de la forma en la que encararon estos partidos, de la forma que los lucharon, es lo que necesitamos. Si ustedes siguen así, no hay duda de que vamos a seguir siendo exitosos y que vamos a dar una buena imagen”. Y en definitiva, eso es lo que más queremos todos. Y tenemos el ejemplo de Leo, que ganó todo, y aun así él se sigue esforzando y siempre quiere más. Entonces, todos los que hoy estamos en la selección somos muy privilegiados e intentamos disfrutar de todo eso.

-¿Hacés algún trabajo en particular para mantenerte conectado y no desenfocarte?

-Sí, tengo, si lo querés llamar de alguna manera, como un ritual en el que todas las noches previas a un partido, sea en una libreta o en mi teléfono, me pongo a escribir y a transmitir un poco lo que siento, lo que voy sintiendo, lo que quiero. Y creo que es un ritual que me ayuda mucho a estar tranquilo, a estar mentalmente bien. Sinceramente eso lo arranqué en el Mundial, porque yo en aquel momento estaba en la habitación con Nico González, que él finalmente terminó quedando afuera por una lesión. Entonces, quedé solo. Y fue como una forma de descargar un poco todo lo que estaba viviendo. Hoy eso de escribir lo incorporé, quedó en mí y es una de las formas que tengo para estar bien mentalmente y tranquilizarme.

-Más allá de este método, ¿te interesa el coaching o hacés terapia?

-Sí, lo hice en el momento que estaba en Boca. Bueno, en realidad arranqué en Argentinos y lo sostuve un tiempo hasta que me fui de Boca. Creo que eso es algo muy personal y en ese momento quizás no le agarré la mano o sentía que no era para mí, lo que no quiere decir que no sea algo que está buenísimo. Otros jugadores recurren a eso y los ayuda, por ejemplo, al Dibu (por Emiliano Martínez) lo escuchás mucho hablar del tema, él trabaja con un psicólogo y creo que eso está buenísimo. Para mí, en ese momento, no fue algo que me llamó tanto la atención.

-Tener una familia tan vinculada al fútbol, ¿hace más sencillo tener una contención?

-Son las personas en las que me apoyo. Ellos vendrían a ser mis coaches o mis psicólogos. Con mis hermanos y con mi papá abarcamos todo lo que es futbolístico. Siempre estamos ahí, antes o después del partido. Nos decimos las cosas que nos tenemos que decir, sean buenas o malas, porque eso al final es lo importante para seguir creciendo. Y después la tengo a mi mamá que está en todo lo emocional y en todo lo demás. Ella es, quizá, la persona que no se ve tanto, pero es la más importante de mi familia. Así que ellos vendrían a ser mis psicólogos.

-Ellos saben qué decirte en el momento indicado…

-Tanto mis hermanos como yo somos privilegiados de tener a nuestros papás, de tener una familia tan futbolera y no tengo dudas de que eso nos ayudó muchísimo en nuestro camino. Papá y mamá son dos personas importantísimas, que están siempre y estamos muy agradecidos con ellos. Saben qué decir en cada momento. Pero creo que nosotros también somos realistas y sabemos cuándo hacemos las cosas bien y cuándo hacemos las cosas mal. Creo que lo más importante siempre es decirnos la verdad, porque desde la verdad crecemos. Por ejemplo, si yo sé que jugué un mal partido, no quiero a mis hermanos, a mi papá o a mi mamá que me estén diciendo “que bien que jugaste”, porque a mí no me sirve, necesito que ellos me digan las cosas como son, lo que ellos piensan, lo que sienten. Yo después saco mis conclusiones. Son charlas muy, pero muy importantes. Y aunque sean a la distancia, sirven muchísimo.

-Diste un paso enorme en tu carrera que es llegar a Liverpool y lo hiciste como campeón del mundo, ¿sentís que la Premier tiene una mirada diferente sobre vos como jugador?

-Sí, obviamente, desde Qatar siento que todos me respetan más como jugador. Eso sucede sobre todos nosotros, sobre todos los jugadores. Cuando vos tenés el título de campeón del mundo, el que quieren todos, obviamente que la gente te respeta más, no sólo afuera de la cancha, sino adentro. Yo la verdad que no me preocupo mucho por eso, pero sí veo que la gente tiene mucho respeto por mí, por mi forma de ser. Siempre he sido un jugador y una persona muy respetuosa con todos y creo que desde el primer momento que llegué a Liverpool eso fue algo muy importante. Por eso hoy me siento, con tan sólo dos o tres meses, una persona más dentro de grupo. Es muy valioso siempre respetar a los demás. La verdad es que no pienso mucho en la mirada del afuera, intento ser la misma persona, intento ser quien soy y respetar a todos.

-Contaste que te ponías muy nervioso antes de los partidos, pero que durante la Copa del Mundo no te había pasado eso de estar tensionado y que estuvo bueno que pase, ¿podés disfrutar de jugar al fútbol de manera profesional?

-Sí, yo creo que sí. Obviamente hay que saber cómo y hay que tener claro qué es el disfrutar, vos no podés salir a una cancha de fútbol riéndote y estar pensando en otras cosas, esa parte no es el disfrute, el disfrute es salir a una cancha de fútbol, ver un estadio lleno, ver cómo la gente de tu club o de tu selección te acompaña. Creo que ahí está el disfrute de poder hacer lo que a uno le gusta. Y creo que, lo dije muchas veces, cuando un jugador disfruta de todas esas cosas, es muchísimo mejor jugador. No tengo ninguna duda de que los jugadores rinden muchísimo más cuando están contentos y cuando están en un lugar que les gusta. Creo que esa es un poco mi actualidad.

-Todo el tiempo se habla de lo que generaron ustedes en la selección, del grupo que armaron, de esa química, del asado, de respetar cada espacio, ¿cuánto sentís que hay de eso que crearon, de esa comunión, para ganar la Copa?

-Creo que es muy importante. Yo crecí también futbolísticamente con una persona como el Bocha Batista (Fernando) que siempre privilegió esas cuestiones. En la selección argentina hay un millón de jugadores buenos que pueden estar, pero también importa la persona, el grupo y no tengo dudas que es algo vital al final de cuentas. Lógicamente que tener un buen grupo no te garantiza nada, porque el fútbol es un deporte y hay que salir a la cancha y hacerlo bien. Pero no tengo dudas de que es una ventaja si todo está bien. Y te podría decir que este grupo, con tantos chicos, con Leo como líder, con tanta amistad, con tanta buena onda, con tanto disfrute… El 50% de nuestro logro en Qatar es por el grupo que tenemos.

-Y el grupo, ¿qué dijo cuando diste el paso a Liverpool? Ese chat de selección, ¿cómo estaba?

-Bueno, yo justo firmé antes de ir a la gira con la selección por China e Indonesia, así que recibí algunos mensajes individuales y cuando llegué todos me felicitaron. Pasó con todos los otros chicos que ficharon después del Mundial. Siempre intentamos mandar mensajes, por los cumpleaños, por alguna fecha especial, por lo que sea; intentamos estar muy cerca. Es muy importante para nosotros estar juntos, disfrutamos muchísimo. En esta última parte del año vamos a jugar varios partidos, y compartir tiempo juntos es lo máximo. Hay muy buena onda.

-¿Quién es el administrador? ¿Quién es el más activo en ese grupo?

-Me parece, no estoy seguro, que es Lea Paredes. Y junto con Rodrigo (De Paul) y con Leo, son de los más activos.

-Y vos ahí, ¿cómo jugás? ¿Sos más tranquilo?

-Yo, tranquilo. Como te cuento, mensajes de felicitaciones, de feliz cumpleaños, pero no mucho más.

-Tener a Messi genera mucho, pero da la sensación por momentos que ustedes, más allá de que querían ganar y que lo necesitaban para sus carreras, muchas cosas las hicieron para que él pudiese lograr finalmente ser campeón.

-Creo que, como dije antes, que somos muchos chicos, que es una generación que creció viéndolo jugar. Creo que esa es un poco la clave: la admiración desde afuera y después una vez que estás cerca es la admiración de lo que es como persona, de la tranquilidad que transmite, de los pequeños detalles que tiene como líder. Por ejemplo, siendo campeón del mundo, sabiendo que quizá no podía jugar en Bolivia, viajó a la altura, cuando tenía el cumpleaños del hijo y estuvo con nosotros. No es algo menor, o sea, son detalles que a él lo hacen aún más grande. Capaz que a la gente no le interesa mucho, no lo sé, pero para nosotros es lo máximo que él quiera estar apoyándonos. No me gusta hablar mucho del pasado, pero se ha visto que Leo sufrió mucho cuando no le tocó ganar, entonces, que hoy pueda ganar con nosotros, es una alegría increíble. Eso es algo que siento que recién vamos a poder dimensionarlo en muchos años. Jugamos con el mejor del mundo y ganamos con él.

-Se advierte que te gusta más aprender que hablar y que sos muy observador, ¿cuánto sentís que aprendiste y creciste como jugador en la Premier?

-Coincido que soy quizás una persona que no habla tanto, pero que soy muy observador. Incluso, hay veces que me siento incómodo conmigo mismo, porque me pongo a observar y me doy cuenta que el otro advierte que lo estoy mirando sin decir nada, pero lo hago para aprender de eso que estoy viendo. Es mi forma de aprender de los mejores. Y en referencia a mi evolución como jugador, creo que he mejorado mucho el tema físico. La Premier League si no es la liga más física, está ahí. Y bueno, desde el primer momento que llegué a Brighton, sin dudas que fue una de las cosas con las que tuve más dificultad. Siempre he luchado mucho y el primer año en Brighton no salió de la mejor manera, no salió como esperaba o como yo quería y fue un momento que, como siempre, el apoyo de mi familia fue muy importante. Me tuve que encerrar en un gimnasio y trabajar el doble para poder estar a la altura. Yo sabía que tenía las cualidades para poder jugar en la Premier, pero físicamente no estaba a la altura. Estaba mal porque no es lindo no jugar o estar lejos de la familia y no poder hacer lo que te gusta. Pero a la vez me ayudó muchísimo a aprender, a darme cuenta de que siempre hay que dar un poquito más y estar mejor. Así que fue, te diría, la época más difícil, pero también la época en la que más aprendí.

-Reconociste, cuando llegaste a Inglaterra, que el idioma te había costado un poco, ¿te pusiste a estudiar?

-Sí, siempre dije que me costó, pero a veces te digo que me pongo a mirar a mis compañeros, en especial a los sudamericanos y no estaba tan mal, jajajaja. Lo mío era más vergüenza que otra cosa. Desde que llegué estuve estudiando un año y medio, casi dos años, con una profe española, que es la número uno. Me ayudó tanto con las clases de inglés como con todo lo demás, todo lo que es la vida privada. Estudiaba dos horas, dos veces a la semana y siento que fue un paso importante para mi carrera. Incluso, es importante que los chicos sepan que es necesario saber idiomas. Para poder comunicarte adentro de la cancha, para poder comunicarte afuera y entablar relaciones con tus compañeros. También tuve la suerte de encontrarme con grandes grupos, con personas que me han ayudado muchísimo y eso sin duda que facilitó todo.

-¿Necesitas espacios que no sean de fútbol para bajar un poco la locura de todos los días?

-En esa etapa que quizás no estuve de la mejor forma, me encerré a jugar a los “jueguitos”, porque también era una forma de comunicarme con mis amigos de Argentina. Jugar “Call of Duty” con ellos era la excusa para poder hablar, para poder disfrutar momentos con mis amigos que, a la distancia, se hacen muy complicados de vivir. Siempre fui como muy cercano a mis amigos, a mi familia, y ese círculo que es muy fuerte para mí. Entonces, como en Inglaterra al principio se me hizo muy duro, encontré en los videojuegos un espacio para poder compartir con ellos. Después, como somos una familia muy futbolera, es muy difícil que gastemos tiempo en cosas que no sean de fútbol.

-¿Pudiste darte cuenta que usás la camiseta 10 de Liverpool?

-Sí, sí, es un orgullo para mí. Es una felicidad muy grande. Cuando me dieron la posibilidad de llevar la diez no lo dudé, porque es un número muy importante, no sólo en el fútbol, sino en la historia de un club tan grande como Liverpool. Y bueno, sigo trabajando y aprendiendo para poder representarla de la mejor manera. Creo que eso es lo más importante y lo que en un futuro me va a dar aún más satisfacción.

-Dijiste que en un par de meses ya te sentís parte del grupo en Liverpool, uno de los clubes más importantes de la Premier y del mundo ¿te sirvió en algún punto, por el tema presiones y exposición, haber pasado por Boca?

-Creo que hay muchas similitudes en cuanto a la pasión, en cuanto a los hinchas, en cuanto a la grandeza del club, con lo que representan Boca y Liverpool. Entonces, no tengo dudas de que haber pasado por Boca me ayudó en lo profesional. Y después eso de adaptarme rápido a Liverpool siento que es porque me encontré con un club inmenso en el que se vive como una familia. Siento que es maravilloso, porque hay unas relaciones personales increíbles, un personal que te ayuda en todo y todos tienen una humildad que impacta. Eso es lo que más destaco y creo que por eso en dos o tres meses me he sentido, o ya me siento parte del grupo, ya me siento parte del club. La gente me ha ayudado muchísimo, desde los kinesiólogos hasta los que trabajan en la cocina. Mirá, el otro día en el predio de Ezeiza me lo crucé a Mascherano (Javier) y nos reíamos porque hay una señora que trabaja en la cocina, que debe tener unos 90 años, y le mandaba saludos a él. Estos son los pequeños detalles que hacen que el Liverpool sea una familia y sea aún más grande de lo que se ve desde afuera.

-Además, tenés como entrenador a Jürgen Klopp, ¿Cómo es tu relación con él?

-La relación obviamente es 10 puntos, recién llego y cuando uno recién llega todo es más fácil y todo va perfecto. Pero muchos de mis compañeros me cargan porque dicen que él es mi papá ya. La relación con él es perfecta, es una persona muy carismática, que siempre intenta estar cerca de los jugadores. Tiene momentos de locura que vos quizás lo ves en un partido y no podés parar de reírte. Para mí es un placer poder trabajar con él.

-¿Por qué dicen que es tu papá?

-Bueno, ahora me agarraron de punto, porque el último partido que volvimos de la selección yo fui el único sudamericano que jugó; bueno, Ali (por Alisson Becker) también atajó, pero no había jugado en Brasil. Y Lucho (Díaz) y Darwin (Núñez) fueron al banco. Entonces me decían que es mi papá, que no me puede sacar, que había jugado todos los partidos y así me volvieron loco, jajajaja. Pero más allá de la broma, la relación es espectacular, es una persona que respeto, que respeto muchísimo y ojalá que siga así y que yo pueda seguir aprendiendo de él adentro de la cancha.

-¿Cómo te armaste el mini museo?

-Lo armamos… Ahí tengo un cuadro con fotos que me regaló mi novia, camisetas mías y de compañeros, de amigos, de rivales. También está la réplica de la Copa del Mundo, hay algunos “Man of the Mach” de la Premier, la medalla que nos dieron en Qatar… Hay un poco de todo. Es hermoso.

-Hay cosas que uno guarda en su cabeza, momentos muy importantes que te sacan una sonrisa cuando lo recordás, ¿cuáles tenés grabados desde que salieron campeones del mundo?

-La imagen que más tengo grabada es cuando Cache (por Gonzalo Montiel) hace el gol, porque me di vuelta y miré hacia el lado del banco de los suplentes, porque detrás estaba mi familia y mis amigos, esos que sentí que debía invitarlos para estar conmigo desde las semifinales. Sentía que ellos tenían que estar en ese momento, son esos amigos de mi círculo cerrado y cercano que siempre están cuando los necesito. Esa es la imagen que más felicidad me da y que más me da vueltas por la cabeza. Verlos a ellos tan felices, a mi papá, a mi mamá, mis hermanos, mis tíos, mi primo… Fue un momento inigualable y que es sin dudas el que voy a tener en mi cabeza para siempre.

-Hubiera jurado que era la imagen tuya besando la Copa…

-Sí, esa también la tengo, pero de fondo de pantalla del teléfono y obviamente es una foto inigualable, pero en mi cabeza siempre están dando vueltas esas personas que me ayudaron a hacer quien soy y a ser cada día un poquito mejor. Así que esa es la imagen que más me queda en cabeza.

Publicaciones

Publicaciones