Happy Happy Day fue otra apuesta ganadora de Las Monjitas en el Gran Premio Jockey Club y el brasileño Doutor Sureño ganó el Latinoamericano

Happy Happy Day fue una inversión ganadora, a un plazo más corto del que se puede soñar. El vencedor del Gran Premio Jockey Club (G1-2000m), este sábado en San Isidro, comenzó con una guapa victoria en el segundo paso de la Triple Corona otra etapa de su vida, con nuevos dueño, entrenador y jockey. El potrillo que creció en los campos de Sierra de los Padres que tiene el haras Firmamento y comenzó su preparación en Tandil ya le dio una alegría de las grandes al stud Las Monjitas, que lo adquirió hace dos meses por el buen ojo de quienes lo manejan.

Carlos Daniel Etchechoury lo recibió en la Villa Hípica como ganador y con un muy buen debut clásico, cediendo a pasos del disco. Ya está festejando otra vez el preparador en la carrera más añeja del calendario argentino, que parece haberse moldeado a gusto de la caballeriza del colombiano Camilo Bautista. Es casi el mismo equipo que ganó la prueba en 2020 con Marignac, y en 2022 con Natan, pero con otro jockey, porque Brian Enrique recibió la propuesta de montarlo por primera vez porque Adrián Giannetti corría al compañero, Paso Nevado, que terminó séptimo. El santafesino tuvo tiempo de tirar besos al cruzar la meta, antes de iniciar una celebración en las antípodas de las protestas del año pasado.

Beauty Sea fue la única resistencia que tuvo y lo escoltó a tres cuartos de cuerpo. Ya en la Polla de Palermo se había mostrado valiente y quedó tercero en los metros finales. Dio pelea casi toda la recta y se le escapó, mientras la potranca No Fear escalaba hasta el tercer puesto, por adentro; Bronx quedaba cuarto y el último lugar rentado de la Longines Cup, el quinto, era para El Kodigo, que en el pasto no tuvo el mismo empuje que en su conquista en el inicio de la Triple Corona.

Sumado inéditamente a la fecha del Gran Premio Jockey Club, el Latinoamericano (G1) compartió el protagonismo de la marquesina en la tarde de San Isidro en la misma pista y distancia. Y el festejo fue brasileño, gracias a Doutor Sureño, que fue incontenible en su atropellada por afuera de todos para imponerse por tres cuerpos en un final con caballos de cuatro países en las primeras cuatro posiciones y sabor a muy poco para los argentinos.

Apenas Natan, complicado para encontrar pista libre a partir de su largada junto a los palos, logró meterse en el marcador, en el tercer puesto, a la cabeza del escolta Don Feres, un peruano que también tardó en tener espacio para avanzar, en su caso junto a la empalizada. Y el cuarto fue el uruguayo Papa Mim, otro que apostó a una estrategia de especulación. Claro que ninguno como lo hizo el jockey José Severo con el último ganador del Gran Premio Sao Paulo (G1), que fue capaz de sobreponerse al diagnóstico de haber sentido el viaje y no llegar en las condiciones que deseaba su equipo. Pero los caballos buenos lo superan todo, está a la vista. Lo disfruta Brasil, que se anotó su undécima conquista en la carrera y la tercera en San Isidro, donde la prueba itinerante se corrió siete veces.

Don’t Lose Time, otro de los representantes peruanos, fue un puntero improvisado cuando su jinete detectó que iba a ser difícil contenerlo y frente a las tribunas no ofreció resistencia. Irwin, Best Galano y Pepe Joy, los otros argentinos, salieron a marcarlo al final del codo, pero ninguno de ellos tuvo furia cuando hubo que cambiar de ritmo. Sus posibilidades se evaporaron a medida que llovían atropelladas y en las tribunas había más asombro que gritos.

El Gran Premio Latinoamericano (G1)

Ante once rivales del sexo opuesto, Nanda Dea se convirtió en la primera yegua en derrotar a los machos en el Gran Premio San Isidro (G1-1600m) con las actuales condiciones, instauradas en 1981. Su aceleración en la recta final para pasar entre el racimo de rivales que tenía por delante fue el prólogo de una definición soberbia que la lleva a la inmortalidad. Hubo otra versión con ese nombre para fondistas en el siglo anterior y allí fue donde Maia, en 1975, había dejado su marca como la última hembra en vencer, en 3000 metros. Eran otros tiempos.

En lo que se refiere a Nanda Dea, favorita pese a que era la de menos experiencia del lote, tiene una campaña casi inmaculada, con seis primeros puestos, todos en el pasto, en siete carreras y una única derrota en la arena en la que su jinete, Martín Valle, perdió la fusta en un ajustado desenlace. Hoy es una anécdota lo que sucedió aquella tarde del 25 de mayo. En forma vertiginosa, la zaina se convirtió en una celebridad en la media distancia para regocijo del equipo del stud Santa Inés y del jockey correntino, que logró su sexto éxito en el más alto nivel en su trayectoria. “Es la mejor yegua que monté en mi vida, me da una confianza increíble”, confesó Valle.

El Gran Premio San Isidro (G1)

Labrado sigue siendo una máquina de ganar carreras. En once salidas, el caballo entrenado en Venado Tuerto ganó nueve y quedó segundo en las otras dos, ambas en finales ajustados. En San Isidro nunca perdió, aunque en el recuerdo de los fanáticos figura una decepción porque se escapó de las gateras en diciembre pasado y debió ser retirado. Sólo el mal genio pudo con el zaino en el pasto, una superficie en la que obtuvo tres de sus cuatro triunfos en grandes premios, incluyendo dos temporadas consecutivas el Suipacha (G1), que este sábado dominó por un cuerpo y medio sobre Glory Bomb, una de las seis yeguas que compitieron.

“Arrancó con mucha fuerza, esta fue la mejor de sus victorias en el césped”, aseguró Wilson Moreyra, el jinete de todas sus presentaciones. Desde su debut en mayo de 2022 se muestra casi infalible el campeón velocistas vigente.

El Gran Premio Suipacha (G1)

Además, Violeta M se quedó con la quinta oferta clásica de la tarde, el Sibila (G2-1600m), prueba que dominó por tres cuerpos luego de moverse lejos del vértigo que propuso en la delantera Súper Cachorra.

El Clásico Sibila (G2)

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