Descuentos y financiamiento: negociaciones contra reloj entre padres y colegios privados para evitar fuertes subas en las cuotas

La negociación ya se puso en marcha. A partir de la decisión de la Secretaría de Comercio de la Nación de extender los plazos para que las familias y los colegios privados sin subvención se pongan de acuerdo en el valor de las cuotas del año próximo y firmen el acuerdo escolar, las reuniones de padres se volvieron parte del día a día en los establecimientos.

Encuentros, cartas, mails, más reuniones, nuevas convocatorias, propuestas, contrapropuestas. La mesa de negociación está más candente que nunca. Porque hay un nuevo plazo (el 18 de noviembre), pero hay que lograr lo que hasta hace una semana parecía imposible: ponerse de acuerdo en un número que a la escuela le permita sostener la propuesta educativa; a los padres, poder pagarla y evitar que muchas familias tengan que cambiar a sus hijos de colegio y que esto profundice la crisis y deje, incluso, a las instituciones más exclusivas al borde de la quiebra. El número posible y cómo llegar a él son los grandes desvelos por estas horas de las comunidades educativas.

En un exclusivo colegio de San Isidro, las reuniones comenzaron esta mañana, apenas se conoció la noticia de que, tal como anticipó LA NACIÓN, la Secretaría de Comercio prorrogaba las fechas de plazo para que familias y colegios pudieran ponerse de acuerdo. Participaron dos padres por cada curso, como delegados. En encuentro duró más de dos horas y la principal conclusión fue una propuesta de bonificación de la matrícula y pago en cuotas para quienes firmen el acuerdo escolar, además de la posibilidad de incluir una cláusula en la que se permita ajustar las mensualidades al nivel de inflación. Esto es, en el caso de que, a marzo, el índice estimado sea mayor al real, se ajustará el monto de la cuota o se dejará a cuenta de futuros pagos.

En la reunión, los padres propusieron aplicar ese mecanismo, pero al revés. Fijar una mensualidad menor y, después, ir haciendo ajustes en base a la inflación. Sin embargo, desde el colegio se les explicó que existe un impedimento legal para hacerlo, porque el decreto que regula las mensualidades de escuelas privadas no lo permite. Los aumentos que se habilitan son únicamente los que derivan de las paritarias docentes, pudiendo trasladar a las cuotas solo el 50% del incremento del gasto. Por eso, justamente, muchas escuelas, para intentar cubrirse frente a otros incrementos, estimaron cuotas mucho más altas que los niveles de inflación.

“Lo que se logró desgarrar fue el no rotundo que tenían a bajar la cuota inicial. Porque el gran problema no es la matrícula, que ofrecieron descuentos, sino la cuota uno. Ellos explicaron que este aumento es lo que les va a permitir absorber aumentos futuros. Todos transmitimos que cómo podía haber sido tanto el aumento. Exponían que la suba era sólo del 80%, porque los números dependen de cómo se miren”, expresó un padre que participó del encuentro.

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“Les preguntamos qué podía pasar si no firmábamos el acuerdo escolar, porque hasta ahora la mayoría de los padres no lo hicimos. Nos dijeron que el colegio podía llegar a quebrar. Le planteamos que para ellos eso era una posibilidad. Pero que para muchos de nosotros, los números que plantean son una certeza de no poder pagar. Así como plantean, muchos padres sabemos que vamos a tener que sacar a nuestros hijos del colegio”, indicó.

Finalmente, de la reunión surgió la posibilidad de llegar a un acuerdo mediante una cláusula de ajuste o nota de crédito para los meses en la que la inflación fuera inferior a la estimada. “El diálogo fue amable, en ningún momento hubo exabruptos ni peleas. Pero con un tono ríspido, por el hecho de que los padres estemos organizándonos”, señaló otro padre consultado.

Según contaron distintas familias, se espera que el colegio comunique una nueva fecha para firmar el contrato educativo, que ponga por escrito la propuesta de la matrícula y que revise el acuerdo educativo respecto del valor de la cuota de marzo (la base). En el grupo de WhatsApp de los padres que participaron de la reunión se recomendó “ser prudentes y no firmar aún el contrato educativo ya que básicamente no cubre el riesgo de seguir subiendo su valor por encima de los niveles inflacionarios, dejando a muchas familias con la incertidumbre de no poder pagar las cuotas en 2024″.

La advertencia fue la siguiente: habrá una nueva reunión en 20 días. “No hay ningún apuro ni obligación de firmar el contrato ni de mandar la nota (confirmando la vacante y rechazando el acuerdo escolar) que habíamos propuesto”.

Estrategias

En otro colegio de Pacheco, según contaron los familias, finalmente se iniciaron las reuniones con padres, pero no se accedió, como habían solicitado a que se hiciera un encuentro colectivo. “Hicieron reuniones, diciendo que van a considerar cada caso en particular, que si alguien tenía dificultades para pagar lo iban a considerar puntualmente, pero no se hizo mucho más”, relató una madre.

En muchas de las otras escuelas en las que los padres se organizaron, las reuniones ocurrirán en los próximos días. En muchos casos, la estrategia de los colegios es evitar los encuentros colectivos, y recibir a cada familia de forma individual. Según relatan los padres, en estos días están recibiendo comunicaciones en las que se ofrecen bonificaciones en la matrícula para aquellas familias que firmen antes de una determinada fecha el acuerdo escolar. Algunos también están evaluando la cláusula de devolución para los meses que el aumento supere a la inflación prevista.

“Se ofrece pagar la matrícula en cuatro cuotas iguales y consecutivas a partir de octubre, con una bonificación. Se implementará una bonificación extraordinaria sobre el arancel del mes de marzo del 10%”, dice la notificación que envió un colegio de San Fernando a las familias, en la que se explica cómo se componen los gastos que se traducen en esa mensualidad tan abultada.

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En la búsqueda de un consenso

En un colegio de Villa Devoto, la negociación está sobre la mesa, aunque todavía no se llegó a un acuerdo. Particularmente, el jueves 28 de septiembre, las familias recibieron una nota con los valores de la nueva matriculación y al lunes siguiente armaron un chat en el que nuclearon más de 300 padres, que representa al 75% del alumnado. Quedaron por fuera los de los alumnos que egresan. Ante los reclamos que manifiestan, una semana después, la escuela envió una nota sensibilizándose con el planteo, pero advirtiendo que va a recibir de forma individual los reclamos.

“Poco después nos mandaron una nota en la que ofrecían un descuento del 50% y cuatro cuotas para quienes firmen el acuerdo escolar. Nosotros dijimos que no lo firmábamos de todas maneras, porque queremos sentarnos a conversar el valor de las cuotas. Porque no es tal como dicen las autoridades, que vamos a tener cuotas de unos 330.000 pesos en secundario, cuando en realidad llega hasta los 551.500 pesos. Todo esto generó mucha indignación”, relató una madre.

“Yo no firmé el contrato, aunque en nuestro colegio no se organizó bien desde lo colectivo”, explica una madre de una escuela de Pilar. “Como no firmé el contrato, me convocaron, me dijeron que no nos quieren perder como familia. Les expliqué que no quiero pedir una beca, no estoy para eso, pero tampoco estoy para sostener un nivel de gastos que esté por encima de lo que puedo pagar. Yo tengo cuatro hijos y las cuotas suman 1.200.000 pesos. No necesito financiación, necesitamos una cuota acorde. Desde la escuela nos pidieron que no nos fuéramos. No me quedo tan contenta, porque no es algo que pueda sostener con financiamiento. Tienen buena disposición, pero no se movieron de los porcentajes de aumento que proponen, por eso vamos a ver qué haremos”, relató.

“La educación de gestión privada en general y el universo de escuelas sin aporte estatal en toda la Argentina presentan una gran diversidad. Las diferentes propuestas educativas tienen relación directa con los aranceles de cada uno de los establecimientos. Por eso, nuestra recomendación para las familias es que, en caso de duda, se pongan en contacto con la institución”, indicó Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la Provincia de Buenos Aires, (Aiepba). Y agregó: “La escuela desea ofrecer una propuesta educativa diferenciada y la familia desea elegirla. Solamente en buena comunicación se logran los acuerdos tendientes a conservar el mismo estándar de calidad al que ambas aspiran. Afortunadamente, a solicitud de Aiepba y de la Junta Nacional de Educación Privada, la Secretaría de Comercio decidió mediante la Resolución 1794/23 prorrogar los plazos establecidos normativamente para que estas conversaciones ocurran. En consecuencia, muchos de los planteos realizados por familias han encontrado un curso de resolución”.

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