La fuerte crítica a la Justicia de la mamá de Joaquín Sperani, tras la liberación del joven que mató a su hijo: “Nuestros derechos no son escuchados”

“Fue un baldazo de agua fría”, dijo Mariela Flores, la mamá de Joaquín Sperani, luego de que se conociera que el juez de la causa le permitió al joven que asesinó a su hijo volver a su casa y que quede bajo la supervisión de sus padres. La mujer criticó la decisión alegando que el adolescente de 14 años estaba consciente de lo que hizo en una casa abandonada de Labouyale, Córdoba, cuando golpeó hasta la muerte a Sperani: “Nuestros derechos no son escuchados”.

Así lo dispuso el Juzgado de Control, Niñez, Adolescencia, Penal Juvenil, Violencia Familiar, Género y Faltas de esa ciudad, a cargo de Sebastián Moro. En la resolución, se ordenó que “el joven no punible se reintegre a su medio familiar bajo la guarda de sus padres, en una residencia ubicada en otra localidad, es decir, fuera de Laboulaye”, y se explicó que la medida es de carácter “provisoria”, y que su familia no se podrá mudar “sin la debida autorización judicial”.

Tras darse a conocer la noticia, Mariela Flores cuestionó el fallo y opinó que la Justicia tomó una decisión desacertada. “Los peritos dicen que no tenía problemas psiquiátricos ni psicológicos, sino que está consciente de lo que hizo”, dijo la madre en diálogo con TN. “La Justicia está tomando decisiones que no son correctas”, enfatizó.

“Ellos entienden que tiene que ser reinsertado en la sociedad, pero estamos hablando de un asesino, no estamos hablando de un chico común. Premeditó y preparó la escena del crimen”, agregó al respecto. “Nunca existieron los derechos para Joaquín. Mató y salió como si nada”, aseguró.

En ese sentido, señaló que aun no puede aceptar lo establecido por el juez Moro: “No sé si estoy dispuesta a aceptar esto, es tanta la bronca y la ira que tengo encima. Mi hijo no se murió por una enfermedad, este hijo de puta me lo mató”.

La mujer sostiene que el juez “dice que se vio obligado” a adoptar esa resolución, luego del pedido que realizó la defensa del chico que en su momento reconoció su accionar y lo justificó diciendo que “estaba muy enojado”. A inicios de octubre el abogado solicitó el cese de la privación de la libertad y la consecuente restitución del chico a su seno familiar, ya que, por su edad, es inimputable.

Ante esto, Mariela sentenció: “Nuestros derechos no son escuchados, parece que tenemos que aceptar todo lo que dice la Justicia mientras tengo a mi hijo en el cajón”.

Un asesinato que conmocionó a Córdoba

Joaquín Sperani (14) desapareció el 29 de junio cuando llegó a la escuela Ipem 278 “Malvinas Argentinas”, de Laboulaye, donde dejó la bicicleta en el patio del colegio y se retiró sin ingresar a clases.

Los padres de Joaquín se alarmaron al no tener noticias suyas, y una vez que desde el establecimiento educativo le confirmaron que ese día no había concurrido, inmediatamente radicaron la denuncia y comenzaron con la búsqueda.

El domingo 2 julio, el cuerpo del adolescente fue hallado por vecinos en una vivienda deshabitada ubicada en la calle Sarmiento 480, a unos 100 metros de la escuela a la que asistía. Las cámaras se seguridad de la zona analizadas mostraron el momento en el que el chico caminaba por la vereda de la escuela acompañado por el amigo y compañero de colegio que luego se quebró y confesó la autoría del crimen.

La autopsia determinó que el chico tenía múltiples golpes en la cabeza que le ocasionaron politraumatismo de cráneo y daño encefálico que derivó en su muerte, en tanto hasta el momento se desconoce el móvil y, según lo que se conoce de la causa, habría actuado solo y premeditado el hecho. En el lugar se secuestró un elemento contundente, compatible con las marcas que presentaba el cadáver del adolescente, quien murió golpeado.

La autopsia determinó que Joaquín murió a causa de un traumatismo de cráneo y que sufrió un daño encefálico que le provocó la muerte inmediata, luego de recibir más de 10 golpes en la cabeza.

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