Porzingis firma un debut arrollador y conquista Nueva York junto a Tatum

Kristaps Porzingis firmó este miércoles un debut soñado con los Boston Celtics, que conquistaron el Madison Square Garden con una exhibición conjunta ante los New York Knicks del pívot letón y de Jayson Tatum (104-108).

Porzingis, la gran incorporación de los Celtics junto a Jrue Holiday, se lució ante su exequipo (jugó en Nueva York de 2015 a 2018) y sumó como titular 30 puntos (5 de 9 en triples), 8 rebotes y 4 tapones y fue clave en el apretado desenlace del duelo con 9 puntos en los últimos tres minutos.

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El pívot formó además una pareja letal junto a Tatum, que torturó a los Knicks con 34 puntos y 11 rebotes.

Con permiso de los Milwaukee Bucks de Giannis Antetokounmpo y Damian Lillard, los Celtics se postulan como los grandes favoritos al anillo en esta nueva temporada de la NBA y arrancaron su campaña con un importante triunfo ante unos Knicks que pelearon hasta el final y que acariciaron una remontada épica en el último cuarto.

No destacaron sus estrellas. Jalen Brunson se quedó en 15 puntos (6 de 21 en tiros) y 6 asistencias mientras que Julius Randle también sufrió en la puntería con 14 puntos (5 de 22), 11 rebotes y 7 asistencias.

Pero su ausencia la llenaron de forma magnífica RJ Barret e Immanuel Quickley, ambos con 24 puntos por cabeza.

En los Celtics, Jaylen Brown ‘celebró’ su millonaria renovación con un partido discreto (11 puntos y 6 rebotes), Holiday no tuvo demasiado acierto en su primer partido con Boston (9 puntos) y el dominicano Al Horford consiguió 8 puntos y 7 rebotes desde el banquillo.

Imponente Porzingis

Había curiosidad por ver el primer quinteto titular de estos nuevos Celtics y Joe Mazzulla apostó por Holiday, Brown, Tatum, Derrick White y Porzingis reservando a Horford para la segunda unidad.

Tardaron en desperezarse los ataques, como si todavía estuvieran de vacaciones, en un inicio de partido espeso y poco vistoso por ambos equipos (4-9 con 6.57 en el reloj).

Pero Porzingis se encargó de despertar de golpe a todo el Madison Square Garden.

El gigante letón, abucheado por su antigua afición, dejó muy buenas sensaciones, con tres triples y un “alley-oop” además de intimidando en defensa, y cerró el primer cuarto con unos espléndidos 15 puntos que permitieron que los Celtics, que también contaron 10 tantos de Tatum, abrieran hueco ante unos Knicks mustios y sin chispa (18-30).

Frente a la enorme puesta de largo de Porzingis, Randle (3 puntos) y Brunson (0) se dieron la mano en un espantoso 1 de 12 en tiros de campos entre ambos.

Barrett, de lo poco salvable de los Knicks en ese primer periodo, siguió como agitador de los neoyorquinos y, con un triple, colocó a los Knicks pisando los talones a los Celtics (36-40 con 5.45 para el descanso).

Los de Boston fueron a menos y se atascaron en pérdidas de balón y solo Tatum (19 puntos en la primera mitad) acudió al rescate con varias penetraciones de fantasía.

Tampoco los Knicks estaban para tirar cohetes (solo 8 puntos entre Brunson y Randle), pero con la aportación de otros secundarios como Quickley llegaron muy vivos al intermedio (46-51).

Emoción hasta el final

Como si tuviera prisa por solventar el partido cuanto antes, Tatum volvió del vestuario con una fuerza enorme y se lució con 9 puntos seguidos.

En cambio, los Knicks regresaron a la cancha dormidos, concedieron numerosas pérdidas y se asomaron al precipicio ante unos Celtics con muchas facilidades para correr (53-64 con 6.56 por jugarse)

Pero cuando parecía que el partido se les escapaba entre los dedos, los Knicks reaccionaron con un furioso parcial de 10-0, coronado por un triple desde la esquina de Randle, que les metió de nuevo en el encuentro y que encendió a sus fans.

Brunson llegó a empatar el encuentro con todo un mundo por delante (66-66 con 5.19), pero los Knicks se vinieron abajo en el peor momento y cuando el viento soplaba a su favor.

En cambio, los Celtics apretaron los dientes en defensa mientras Tatum descansaba, Horford aportó dos triples providenciales y llegaron al último cuarto con un valioso colchón (73-82).

Sin embargo, Barrett y Quickley no bajaron los brazos y, con un fabuloso parcial de salida 13-4 culminado por un triple de Josh Hart, los Knicks se pusieron por delante por primera vez en toda la noche (86-84 con 8.55 para el final).

Con la emoción -y la polémica arbitral- al máximo, dos triples seguidos de Randle y Quentin Grimes situaron a los neoyorquinos con un +6, pero los Celtics se aferraron a los tiros libres pese a que los fans neoyorquinos protestaron mucho algunas faltas.

La figura de la recta final fue Porzingis, que clavó un puñal envenenado con un triple a falta de 1.29 y que selló con un estreno soñado con una fantástica victoria en Nueva York.

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