“Nuestra actividad está siendo brutalmente agredida”. Las razones detrás del paro de las farmacias

En una farmacia ubicada en el barrio Martínez, a cuatro cuadras de la Avenida Santa Fe, tres personas esperan a ser atendidas por el farmacéutico, que está hace más de 15 años detrás del mostrador. Él fue uno de los tantos farmacéuticos que decidió hoy plegarse al paro cerrando su farmacia durante una hora, en rechazo al Decreto de Necesidad de Urgencia del Gobierno de Javier Milei.

“Con mi señora y mis hijos estamos al servicio de la gente hace 17 años. Cuando leímos este ataque hacía los farmacéuticos no los podíamos creer, entonces nuestra manera de protestar va a ser bajar las persianas de 12 a 13. Nuestros vecinos y clientes fueron avisados apenas tomamos la decisión”, contó Ricardo.

“Creemos que estás nuevas leyes que quieren implementar convierten a la industria farmacéutica en un comercio y no en un servicio a la gente. Nosotros vendemos medicamentos por salud, por el bienestar de las personas. Los medicamentos no pueden venderse en cualquier lugar y sin la recomendación de un profesional”, dijo el farmacéutico, quien lleva adelante el negocio familiar junto a su esposa y sus dos hijos, ambos recibidos de farmacéuticos.

“Ricardo está hace años atendiendo en la farmacia del barrio. Él tiene conocimiento de todos los remedios que existen. Es muy sabio y profesional. Por eso entendemos la angustia que están pasando en este momento crítico”, dijo Susana, una señora de 73 años, quien vive a la vuelta del establecimiento.

Las autoridades de la Facultad de Farmacia y Bioquímica (FFyB) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) expresaron ayer su rechazo al Decreto de necesidad y urgencia (DNU) presidencial difundido hace una semana en lo que se refiere al ejercicio profesional. Las modificaciones incorporadas “atentan contra el rol del farmacéutico”, afirmaron.

A su vez, la Confederación Farmacéutica Argentina, el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires, el Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal, el Colegio de Farmacéuticos de Córdoba, el Círculo de Prestaciones Farmacéuticas y el Colegio de Farmacéuticos de Entre Ríos se concentraron frente a Tribunales para presentar una medida cautelar contra el DNU, similar a lo que hizo la CGT esta semana.

Como protesta también se convocó para hoy a un paro simbólico de actividades que tuvo lugar de 12 a 13 en las farmacias. A esta iniciativa no adhirieron a la medida los profesionales nucleados en Farmacias Unidas Argentinas (FUA), un movimiento autoconvocado de farmacéuticos dueños de alrededor de 1000 farmacias comunitarias de nueve provincias.

El decreto presidencial 70/2023 emitido el pasado 20 de este mes con el título “Bases para la reconstrucción de la economía argentina” introdujo cambios que interfieren con la Ley N° 17.565, que es la norma que regula el ejercicio de la actividad farmacéutica y la habilitación de farmacias, las droguerías y las herboristerías.

Esas modificaciones tienen que ver con la habilitación de las droguerías –los “mayoristas” en la cadena de provisión de medicamentos– a dispensar medicamentos con receta y la desregulación del expendio de medicamentos de venta libre, la presencia efectiva de los directores técnicos durante los horarios de funcionamiento de farmacias y droguerías, los libros habilitados por la autoridad sanitaria en las droguerías y la habilitación y la dirección de las herboristerías.

En Olivos, a pocas cuadras de la Avenida Maipú, una farmacia del barrio decidió sumarse al paro y cerrar sus puertas: “No es aceptable que cualquier persona sin título habilitante va a poder estar a cargo de una farmacia. Es peligroso, todo lo que quieren cambiar dentro de la profesión es peligroso”, denunció el farmacéutico, quien no quiso revelar su nombre.

“¿Cómo puede ser que en algunas farmacias no haya un profesional que garantice la calidad, el origen y la seguridad de los remedios, medicamentos que se vendan?”, se preguntó, visiblemente indignado, mientras atendía a los clientes.

Paula, una empleada que trabaja hace cinco años en el lugar, agregó: “Siempre debe haber un profesional, no puede hacer falta. No tiene sentido. Las personas vienen acá y necesitan asesoramiento, necesitan ser atendidas por una persona que sepa sobre los medicamentos”.

Y aseguró: “Nosotros los empleados no podemos cubrir ese rol”.

Una farmacia de la cadena Selma, ubicada en La Lucila, funcionó con normalidad durante el horario pautado para el paro: “Nosotros no tenemos información, somos una cadena y no nos bajaron línea de qué debíamos parar”, aseguró uno de los empleados.

En la Farmacia del Pueblo, tradicional en Martínez, el horario laboral siguió como de costumbre. Así fue también para una de las cadenas Openfarma ubicadas en Belgrano: “Muchos de nosotros no estamos en total desacuerdo con el DNU, no nos parece un motivo de paro”, dijo una de las empleadas.

Cerca de Virrey del Pino, en Belgrano, una farmacia colocó un cartel en su puerta: “Cerramos de 12 a 13 en protesta por el ataque a los farmacéuticos”.

Verónica, la farmacéutica, quien trabaja hace 13 años en ese establecimiento, aseguró: “Nos vamos a sumar a todo lo que haya que hacer para protestar en contra del DNU. Nos están atacando no solo a nosotros sino también a la sociedad”.

“Todos los profesionales nos preguntamos cómo los establecimientos que no son farmacias están habilitados para vender medicamentos. En qué cabeza entra eso, sabiendo que hay mucha gente que los usa para fines que no son para la salud, entre muchos otros defectos”, concluyó.

Además, son muchas las entidades farmacéuticas que este viernes se organizaron en Tribunales para presentar un recurso de amparo ante la Justicia para frenar la implementación del DNU del presidente Javier Milei. La concentración tuvo lugar en la Plaza Lavalle frente al Palacio de Justicia.

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