BÚFALO, Nueva York, EE.UU. (AP) — Las secuelas de la tormenta de dos días que golpeó a Búfalo el fin de semana y la sensación de desesperación que trajo consigo fue personal para el gerente general de los Sabres de la NHL, Kevyn Adams el Día de Navidad, cuando se aventuró en la nieve para ir a ver su suegra.

Lo que usualmente es un viaje de 20 minutos de ida y vuelta le tomó casi dos horas en un trayecto cubierto de nieve y en condiciones ventosas. Adams encontró que su familia estaba bien y segura.

Adams se considera afortunado tras la tormenta del viernes y sábado que dejó más de 1,20 metros de nieve, paralizó a Búfalo y dejó al menos 40 fallecidos, algunos que quedaron varados en sus casas o en las calles en sus vehículos. La cifra de fallecidos superó a la gran tormenta de 1977.

“Teníamos una casa con comida y estábamos calientitos y vimos por lo que estaban pasando la gente en las noticias, nuestros corazones están con ellos”, indicó Adams después de que los Sabres regresaron a la acción para recibir el jueves a los Red Wings de Detroit.

Los deportes quedaron a un lado los últimos cuatro días en una ciudad que ama a los Bills y Sabres. Los equipos volvieron a entrenar el jueves.

Los Sabres pospusieron dos partidos debido a la tormenta y no han tenido una práctica formal desde el 22 de diciembre. Los Bills, líderes de la Conferencia Americana, no han entrenado desde que vencieron el sábado a Chicago por 35-13.

La tormenta afectó su calendario de viaje. El equipo tuvo que quedarse una noche en Chicago tras el partido antes de viajar a Rochester, Nueva York. De ahí tomaron un autobús que realizó el viaje de 90 minutos a Búfalo el domingo.

Aunque lo más fuerte de la tormenta ya pasó, apenas comenzaron los trabajos de limpieza y que llevó al linebacker A.J. Klein a contribuir con lo que él aseguró, fue algo pequeño.

Después de que un vecino le ayudara a limpiar su entrada, los dos procedieron a hacer lo mismo por otros vecinos.

“Lo que hice fue minúsculo comparado con lo que mis vecinos han hecho por mi”, indicó Klein y agregó que sus vecinos le retribuyeron regalándole comida por tres días debido a que su refrigerador estaba vacío y los supermercados cerrados.

“Si yo puedo quitar nieve, puedo quitar nieve. Pero todos ayudan a todos… Es la forma de la ”Ciudad de los Buenos Vecinos», aseguró en referencia al motto de la ciudad.

Los Bills, a través de su fundación, donaron 100.000 dólares a los esfuerzos por la tormenta. la NFL Foundation y uno de los principales patrocinadores de los Bills, Highmark BCBSWNY, igualaron la donación para un total de 300.000 dólares.

“Obviamente es muy trágico. Extremadamente triste. Es difícil encontrar las palabras correctas para describirlo”, indicó el quarterback de los Bill Josh Allen. “Sé que los Bills han donado dinero y yo quiero ayudar de alguna manera”.

AP

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