Los productores de maíz de Brasil, segundo exportador mundial detrás de Estados Unidos, finalizan estos días su cosecha anual, que marcará un récord en medio de un aumento de las ventas al exterior.

El incremento de la superficie de siembra, condiciones climáticas favorables y avances en la productividad, permitirán al gigante sudamericano duplicar en 12 meses sus exportaciones del cereal.

La producción brasileña de este grano crecerá 30,1% este año, cuando se espera una cosecha de 113,3 millones de toneladas, impulsada por una segunda zafra igualmente histórica, de 86,1 millones de toneladas (+41,8%), según el último informe de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab).

Brasil espera exportar cerca de 40 millones de toneladas de maíz, frente a 20,8 millones de toneladas el año pasado.

«El mercado mundial está concentrado en la zafra de Estados Unidos y la fuerte caída de producción en Europa, pero el maíz brasileño está asegurando su disponibilidad. Sin esta cosecha, la tendencia al alza de los precios sería mucho mayor», explicó a la AFP Paulo Molinari, analista de la consultora agrícola Safras e Mercado.

Afectada por una grave sequía, China, gran productor y consumidor de maíz, aceleró sus negociaciones con Brasil y firmó en mayo un acuerdo para abrir su mercado al cereal brasileño, cediendo temporalmente algunas de sus exigencias sanitarias.

Europa, por su parte, «está comprando un poco más de maíz brasileño que lo normal, principalmente España, Portugal y Holanda», agrega Molinari.

– Dos cosechas por año –

El maíz proveniente de la «safrinha» (pequeña zafra), surgido en los años 1980 como un cultivo secundario y realizado inmediatamente después de la cosecha de soja, superó hace una década a la cosecha de verano y se ha consolidado desde entonces como el principal cultivo del cereal, representando este año 75% de la producción total.

Al mismo tiempo, la superficie ocupada por el maíz de verano se ha destinado más a las oleaginosas como la soja.

«A diferencia del hemisferio norte, la cosecha tropical de Brasil permite que haya dos cosechas por año», recuerda Lucilio Alves, investigador del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada de la Universidad de Sao Paulo (Cepea).

«Buscando intensificar el uso del suelo, los productores entendieron que anticipar la plantación de soja para octubre permite cosecharla en febrero y sembrar el maíz enseguida, logrando una buena productividad en ambos cultivos», agrega.

La anticipación de la siembra de soja y el avance del maíz «safrinha» fueron posibles gracias al uso de variedades transgénicas para ambos cultivos, variedades que hoy son predominantes.

Este año, «a pesar del fuerte aumento de los costos de producción, el alto nivel de los precios de los cereales y la anticipación de la cosecha de soja alentaron a los productores» a aumentar la superficie de cultivo del maíz «safrinha» (+9,2%) al mayor nivel jamás registrado, según la Conab.

Estos agricultores tuvieron una ventana de oportunidad ideal para plantar el cereal y, a pesar de una sequía y una caída de temperatura en varias regiones productoras de maíz, en general se han beneficiado de un clima favorable, especialmente en el estado de Mato Grosso, principal proveedor del país.

– Capacidad de almacenamiento insuficiente –

«Tenemos condiciones para duplicar la superficie del maíz de invierno sin deforestar, ocupando áreas ya abiertas, pasturas convertidas en zonas agrícolas», asegura Glauber Silveira, director de la Asociación brasileña de productores de maíz (Abramilho).

Pero el gigante sudamericano todavía enfrenta numerosos desafíos, entre ellos la capacidad de almacenamiento, «un déficit crónico», observa Leonardo Alencar, analista de la consultora XP Investimentos.

Brasil registró este año su segunda mejor cosecha de soja y «todavía hay soja en los silos, lo que obliga a productores a dejar el maíz almacenado al aire libre», explica Alencar.

El país también debe mejorar en materia de transporte, aunque João Pedro Lopes, analista del mercado de materias primas para StoneX, destaca avances como «inversiones en infraestructura para mejorar las rutas y ampliar los puertos».

Las mejoras en el corredor de exportaciones que conduce a los puertos del norte han «reducido a la mitad el camino que recorre el maíz de invierno desde la región central de Brasil», donde se ubica Mato Grosso, permitiendo «una reducción de los costos de transporte», subraya André Pessôa, presidente de la consultora Agroconsult.

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