SHANGHÁI, 19 nov (Reuters) – China informó un ligero
descenso de los nuevos casos de COVID-19 el sábado, mientras
numerosas ciudades luchaban contra los brotes y los restaurantes
y otros negocios de Pekín cerraban sus puertas después de que
las autoridades instaran a la gente a quedarse en casa durante
el fin de semana.

Las autoridades han tratado recientemente de aliviar el
impacto de su dura política de cero COVID, que está azotando a
la segunda economía del mundo y sembrando la frustración y la
ira a medida que el número de casos ha aumentado hasta su máximo
desde abril.

Numerosos negocios del distrito de Chaoyang, la principal
zona comercial y diplomática de Pekín, han cerrado o han
anunciado que sólo prestarán servicios limitados.

Un importante complejo de oficinas del distrito de Dongcheng
dijo que los residentes de Chaoyang no debían acudir al trabajo
a partir del lunes y que el personal se reduciría en un 30%.

Pekín informó 79 casos sintomáticos y 436 asintomáticos para
el viernes, por debajo de los 100 casos sintomáticos y 366
asintomáticos del día anterior, según datos del Gobierno.

Las autoridades de Pekín están en alerta máxima con la
esperanza de evitar que los numerosos brotes de la variante
ómicron en otras ciudades se extiendan a la capital.

En todo el país, las autoridades informaron 24.263 casos
diarios de transmisión interna, de los cuales 2.055 eran
sintomáticos y 22.208 asintomáticos, por debajo de los 25.129
del día anterior.

Esta cifra se aproxima a los máximos alcanzados cuando las
autoridades cerraron Shanghái, el centro financiero y la ciudad
más poblada de China, a principios de año.

Esta vez, sin embargo, los casos se distribuyen en muchas
ciudades, donde las autoridades están sopesando los costos y
beneficios de flexibilizar las políticas que han perjudicado a
las empresas.
(Reporte de Josh Horwitz en Shanghái; Editado en español por
Javier Leira)

Reuters

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