BEIJING (AP) — El mandatario chino, Xi Jinping, propuso el domingo acelerar el desarrollo militar y no anunció cambios en políticas que han tensado las relaciones con Washington y endurecido el control del Partido Comunista, que gobierna el país, sobre la sociedad y la economía chinas.

El político chino más influyente en décadas ofreció un discurso en la apertura de un congreso del partido seguido de cerca por empresas, gobiernos y la población china, que buscaban indicios sobre el rumbo político y económico del país. La cita se celebraba en medio de una dolorosa crisis económica y de tensiones con Washington y vecinos asiáticos por comercio, tecnología y seguridad.

El congreso nombrará a los líderes del país para los próximos cinco años. Se espera que Xi, de 69 años, rompa con la tradición y se otorgue un tercer mandato de cinco años como secretario general del partido, lo que reafirmaría su estrategia de imponer su dominio en la economía, la sociedad y la cultura tras cuatro décadas de liberalización de mercado.

En un discurso televisado de una hora y 45 minutos ante unos 2.000 delegados en el enorme Gran Salón del Pueblo, Xi pidió acelerar el desarrollo militar y tecnológico para impulsar el “rejuvenecimiento” del país.

La rama militar del partido, el Ejército de Liberación Popular, debe “salvaguardar la dignidad y los intereses de China», dijo Xi, en alusión a una serie de reclamaciones territoriales y otros asuntos sobre los que Beijing dice que está dispuesta a ir a la guerra. Es el segundo ejército más grande del mundo, por detrás del estadounidense, y trata de ampliar su alcance con el desarrollo de misiles balísticos.

“Trabajaremos más deprisa para modernizar la teoría, el personal y las armas militares”, dijo Xi en el discurso, salpicado por breves momentos de aplausos de los delegados, que llevaban mascarillas. “Mejoraremos la capacidad estratégica del ejército”.

Xi presentó como un éxito la rígida estrategia de “cero COVID” de su gobierno, que ha cerrado grandes ciudades y trastocado viajes y negocios. No apuntó a posibles cambios, pese a la frustración del público con su creciente coste.

El Congreso nombrará un Comité Permanente del partido, el círculo interno de poder. No se esperaba que se nombraran responsables económicos hasta que la legislatura china, un organismo ceremonial, se reuniera el próximo año. Pero el nuevo comité, que se anunciará tras el final del congreso el sábado, será una pista de quién tiene más opciones de suceder a Li Keqiang como máximo responsable económico.

Se espera que Xi impulse a aliados que comparten su ambición de desarrollo guiado por el estado. Los analistas esperaban a saber si la crisis que ha hecho caer el crecimiento económico a menos de la mitad del objetivo oficial del 5,5% podría forzarle a hacer concesiones y ascender a partidarios de reformas más abiertas a los mercados y empresarios que generan riqueza y empleos.

Xi no mencionó el domingo si buscaría un tercer mandato como líder o cuándo podría dejar el cargo.

Durante su década en el poder, el gobierno de Xi ha defendido una política exterior cada vez más asertiva y estrechado su control sobre la información y la disidencia en su país.

Beijing tiene disputas con Japón, India y varios gobiernos del sureste asiático por reclamaciones sobre los mares de China Meridional y China Oriental, así como por una zona del Himalaya. Estados Unidos, Japón, Australia e India formaron un grupo estratégico llamado el Quad como respuesta.

El Partido Comunista también ha aumentado su dominio sobre la industria estatal e invertido en iniciativas estratégicas para impulsar a creadores chinos de tecnología aeroespacial, de energías renovables, autos eléctricos y procesadores, entre otros campos.

Sus tácticas han provocado quejas de que Beijing protege y subvenciona de forma inapropiada a sus innovadores en ciernes, e hicieron que el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, subiera los aranceles a las importaciones chinas en 2019, lo que desencadenó una guerra comercial que remeció la economía global.

El sucesor de Trump, Joe Biden, ha mantenido esos aranceles y este mes aumentó las restricciones al acceso chino a la tecnología estadounidense de procesadores.

AP

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