El conocido polo gastronómico de la ciudad, bautizado Patio de los Lecheros, ubicado en el barrio de Caballito, fue clausurado hoy por no contar con la habilitación al día y por violar una inhabilitación previa, según informó el Ministerio Público Fiscal (MPF).

“Tras una inspección realizada en el ‘Patio de los Lecheros’ la Unidad Fiscal de Delitos, Contravenciones y Faltas Especificas dispuso la clausura del lugar, por no contar con la habilitación al día y por violar una clausura previa”, señaló el MPF por Twitter.

El patio de comidas, ubicado en Avenida Donato Álvarez y Bacacay ya había recibido una clausura previa por “faltas relativas a la seguridad y funcionamiento”, según precisaron las autoridades.

A través de un comunicado, el MPF explicó que al momento de la inspección, el patio de comidas contaba con 16 locales en pleno funcionamiento sin habilitación.

De acuerdo a lo informado por el MPF, el operativo fue coordinado por el Cuerpo de Investigaciones Judiciales dependiente del Ministerio público Fiscal y contó con la participación de la División Contravenciones y Faltas Contra el Orden Público de la Policía de la Ciudad y organismos de la Agencia Gubernamental de control, que ya habían dispuesto con anterioridad la clausura por importantes faltas de seguridad.

Patio de los lecheros
Patio de los lecheros

Por otro lado, de la clausura del polo gastronómico el fiscal a cargo, Jorge Ponce, ordenó el tapiado del acceso al lugar y estableció una consigna policial en la puerta.

Ubicado en Donato Álvarez y Bacacay, al costado de las vías del ferrocarril Sarmiento, el predio abrió sus puertas en 2016 como Patio de los Lecheros, conviertiéndose en el primer paseo gastronómico de la ciudad. Comenzó el primer fin de semana de cada mes con food trucks para luego, en 2017, abrir todos los fines de semana con el formato de puestos en containers.

Desde principios del siglo XX, y hasta la década del 60, el predio reunía toda la distribución domiciliaria de leche. El patio recibe su nombre gracias a que era la estación de tren, muy cercana a la actual Caballito. Cuando en 1961 se prohibió la venta de leche sin proceso de pasteurización el espacio cayó en desuso. Más de cinco décadas después, se decidió su puesta en valor y transformación.

El predio tiene una superficie de 2045 metros cuadrados y previo a la clausura contaba con una amplia oferta gastronómica en la que se alternaban locales de parrilla, comida peruana y asiática, comida mexicana, comida americana, pizzas y empanadas, fiambrería, vinos, tragos, cerveza artesanal, bar, helados y cafetería. También se ofrecían actividades de entretenimiento con músicos, grafiteros, malabaristas y artistas callejeros.

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