En términos de inversiones, 2022 fue un año para el olvido. En líneas generales y salvando honrosas excepciones, tanto acciones como bonos y criptomonedas se derrumbaron en dólares. Hasta el euro, que lleva meses de recuperación, también muestra un balance negativo en los últimos 12 meses.

Detrás de este fenómeno se encuentran las subas de tasas que viene aplicando la Reserva Federal, el Banco Central de Estados Unidos, que tiene como principal misión declarada morigerar la inflación.

Sin embargo, no son todas malas para los inversores: así como en las tendencias alcistas de los mercados siempre hay momentos de baja, en las caídas de mediano o largo plazo suelen producirse repuntes, algunos bastante importantes.

En ese escenario puede enmarcarse un posible rally de Santa Claus, que debería tener lugar en breve. ¿De qué se trata? ¿Qué nos dicen las estadísticas de las últimas décadas? ¿Cómo podemos aprovecharlo?

Todas las respuestas, a continuación.

Es el nombre que se le da a un período muy corto de tiempo donde la Bolsa de Nueva York (y, por efecto contagio, la mayoría de las Bolsas del mundo) suele experimentar una importante suba. Comienza dos ruedas (días hábiles de operatoria) antes de Navidad y se extiende hasta las primeras dos ruedas del nuevo año. Si el pronóstico se cumple, en esta oportunidad el rally debería tener lugar desde el jueves 22 de diciembre hasta el cierre de operaciones del martes 3 de enero.

Ahora bien, no se trata de un fenómeno mágico, sino que existen razones de peso que lo sustentan. Aquí las repasamos:

1) Quienes trabajan en relación de dependencia en EE.UU. cobran un bono de Navidad e invierten una parte o el total en acciones de empresas que les agradan, aumentando la presión compradora sobre el mercado y, con ella, los precios.

2) Motivos fiscales que en EE.UU. estimulan a la compra de acciones hacia el fin del año.

3) Los hedge funds (fondos de cobertura), grandes vendedores del mercado en estos tiempos críticos, suelen mostrarse menos activos en este período. Por lo tanto, se reduce la oferta de acciones y, al haber menos ventas, aumentan los precios.

4) En general, es raro que se tomen decisiones financieras importantes en el período festivo. En consecuencia, tampoco los inversores minoritarios que desearían desprenderse de sus tenencias en acciones se apuran a abandonar su posición. La mayoría prefiere esperar el arranque del año próximo para conocer el humor del mercado y tomar una decisión.

Vengo recolectando estadísticas del rally de Santa Claus desde 2003 y las voy sumando año a año al estudio que realizó Jay Kaeppel (trader activo y autor de diversos libros sobre estrategias de inversión) en su título Seasonal Stock Market Trends: The Definitive Guide to Seasonal Stock Market Trading, que abarca los períodos que van del 24 de noviembre hasta el 5 de enero entre 1933 y 2007. Los resultados son concluyentes: Santa Claus tiende a visitar Wall Street durante las fiestas de fin de año.

Kaeppel concluyó que el rally generó ganancias superiores al promedio de cualquier otro día del año. Registró subas en 56 de los 75 períodos analizados, el 74,6% de las veces. La media indica que, quienes invirtieron en las acciones líderes de Estados Unidos entre esas fechas, lograron ganancias promedio del 2,92% en dólares en sus apuestas.

Mis propias estadísticas muestran un grado de eficacia parecida: en los 19 años estudiados, el Standard and Poor’s 500 obtuvo ganancias en 13 oportunidades, con una ganancia promedio final de 1,20%.

Por supuesto que 1,20% no parece un número muy atractivo, pero estamos hablando de 1,20% en apenas 14 días, lo que arroja un rendimiento anualizado de 31,3%, siempre medido en dólares. Además, ese rendimiento puede apalancarse fácilmente con instrumentos financieros como los que veremos a continuación.

Todo trader (inversor que compra y vende en forma constante) sabe que en la Bolsa no hacen falta momentos de subas generalizadas y exorbitantes para ganar dinero: basta con conocer la dirección que está siguiendo una acción cualquiera y no dejarse llevar por las emociones. De esta forma, apalanca su posición tomando dinero prestado y busca potenciar las eventuales ganancias.

Esto que suena sencillo no lo es tanto y la mayoría de las personas que se creen traders con conocimientos terminan perdiendo buena parte de su dinero en el corto plazo. Sin embargo, el rally de Santa Claus significa una gran oportunidad para quienes vienen realizando buenos análisis, sobre todo porque las probabilidades están de su lado, aunque -como vimos- ni siquiera este período garantiza un 100% de seguridad y eficacia.

En concreto, no sabemos si el Standard and Poor’s 500 (SPY) o el Dow Jones Industrial Average (DIA), los dos índices más seguidos de EEUU, subirán, pero sí que hay una posibilidad mucho más alta de acierto que en cualquier otro momento del año.

Por consiguiente, lo que suelen hacer los inversores con bajo grado de aversión al riesgo (más temerarios que temerosos) es utilizar instrumentos financieros como ser:

1) Calls de los índices SPY o DIA: En el mundo de las opciones financieras, se llama call al derecho de compra de un lote de acciones en una fecha futura a un precio que queda congelado de antemano. De esta manera, la compra de calls del SPY (el ETF que replica al Standard and Poor’s 500) o del DIA (el ETF del Dow Jones Industrial Average) otorga a su comprador la posibilidad de obtener ganancias mucho más importantes sobre el dinero invertido que el 1,20% estudiado en caso de que el rally de Santa Claus tenga lugar.

2) ETF apalancado: Se conoce con el símbolo de UPRO (ProShares UltraPro S&P500) a un ETF que triplica al alza (y también a la baja) los movimientos del Standard and Poor’s 500. De esta manera, una potencial ganancia del 1,20% se transforma en 3,60%, pero atención: lo propio ocurre con las pérdidas, con lo cual los riesgos también aumentan de la mano de los beneficios esperados.

Para capturar el éxito (o fracaso) del rally de Santa Claus hay que ser muy estrictos con las fechas de entrada y salida, puesto que cualquier modificación estaría hablando de una operación diferente de las registradas en las estadísticas presentadas.

Por ello, lo ideal es tomar posición al cierre del mercado el miércoles 21/12, para despertar “comprados” el 22/12, dos ruedas antes de Navidad, y desprenderse al cierre de la segunda rueda de enero de 2023.

Claramente, estamos hablando de una operación de muy corto plazo, con el riesgo que implica.

En caso de ejecutarla mediante opciones (calls), conviene hacerlo con poco capital para probar su eficacia y no arriesgarse a perder todo el dinero apostado.

¿Vendrá Santa Claus a visitar al mercado de acciones en esta oportunidad? Sería como una suave llovizna luego de tanta sequía bursátil, por lo que, seguramente, muchísimos inversores lo esperan con ansias.

¡La seguimos la semana que viene con más finanzas personales y análisis de inversiones!

Conocé The Trust Project

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here