07/09/2022 a las 06:30 CEST

“Soy del Real Madrid. Prefiero a Benzema antes que a Lewandowski”. El presidente de LaLiga dixit. Sin filtro y con el carnet blanco en la cartera. Líbrame, Señor, de pensar mal. Muy al contrario: agradecer la sinceridad de Javier Tebas aunque, desde la modestia más absoluta, le diría que posicionarse de este modo no es la mejor visión de negocio. Aplauda usted la presencia y la calidad del francés y congratúlese a la par de la llegada del polaco y también de la de Cavani. El uruguayo refuerza las filas del Valencia junto a un ex futbolista como Gatusso que, como entrenador y agitador de masas, a buen seguro le van a levantar la audiencia. ¡Ay, si hubiera aterrizado Cristiano por estos lares vestido de ‘colchonero’! Encaje de bolillos hubiese tenido que hacer el máximo mandatario de la competición. O no. Jamás lo sabremos.

Escribo estas líneas a la par que escucho la rueda de prensa de Xavi. En las redes sociales ya han ido a degüello contra el técnico por decir que “ hay que llegar como mínimo a octavos en la Champions League e intentar ganarla”. Prudencia. Humildad. Este es el discurso de puertas afuera. Otro formato sería arriesgado. El entrenador de este Barça renacido de sus cenizas sabe que aún queda alguna brasa incandescente. Puertas adentro, la cosa cambia. Dientes, dientes. Ya sabemos que el rival al que hoy se enfrenta es muy físico y no tiene nada, absolutamente nada que perder. Que el grupo es difícil es tan real como que el equipo azulgrana se encuentra en plena reconversión. A Xavi le dirán, desde los despachos y desde la grada, que tiene casi todo lo que había pedido. Que por él se han activado palancas y ha habido que digerir los postres de Tebas. Que tiene en sus manos el presente y el futuro más inmediato. Que no valen las excusas esta noche. Que sólo se contempla la victoria. Que en sus manos encomiendan el espíritu y la caja registradora.

Tener a Lewandoski en el Barça es un éxito de los despachos. Ok. Alguna charla de tú a tú también sumó. Seguir con un Dembelé motivado en el vestuario, hacerle entender los ‘tempos’ a Ansu Fati, leerle el relato a Bellerín y a Marcos Alonso (ambos con un año de contrato) a la par que se lo relees a Jordi Alba, Gerard Piqué y Sergi Roberto, gestionas el papel de Busquets y no esperas aplausos por casi nada (recuperación de Ter Stegen y sus tiempos incluidos, otro éxito del que poco se habla) es lo que le toca a Xavi como entrenador y lo que debe proyectar como cerebro pensante en el interior y en el exterior. Mañana hay que ganar. Y el sábado, también. Eso lo saben todos. La presión no va por barrios.

El mejor aliado de Xavi es al que Tebas ha colocado como ‘segundón’. Lewandowski ha llegado con un proyecto personal que ha encajado inteligentemente con el global. Es un profesional como la copa de un pino que igual te proporciona informes del rival como le da una ‘colleja’ cariñosa a un juvenil o tiene un ‘mano a mano’ con un veterano en horas bajas. Bienvenidos sean la complicidad y el talento para competir en el campo… y fuera de él.

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