Un hombre ha sido condenado a cadena perpetua en Alemania por asesinar al empleado de una gasolinera que se había negado a atenderle por no llevar puesta la mascarilla obligatoria.

Un tribunal regional ha sentenciado que el acusado, de 50 años, es culpable de los cargos de asesinato y posesión ilegal de un arma de fuego, por el crimen perpetrado en la ciudad de Idar-Oberstein en septiembre de 2021.

El empleado de la gasolinera, de 20 años de edad, se negó a venderle la cerveza que quería comprar por no llevar mascarilla, el condenado abandonó el local y a su regreso portaba una pistola sin licencia con la que disparó al joven.

La madre de la víctima se había personado como acusación en el juicio que ha tenido lugar en al oeste de Alemania, en la ciudad de Bad Kreuznach.

El tribunal ha dejado abierta la posibilidad de otorgarle la libertad condicional pasados 15 años. Tanto la Fiscalía como la defensa están considerando llevar a cabo una apelación, la primera para pedir la cadena perpetua sin libertad condicional, mientras que la segunda quiere conseguir una sentencia más leve.

El asesino es de nacionalidad alemana y no tiene antecedentes previos. Él mismo confesó el crimen y al ser arrestado, declaró haberse sentido «agobiado» por las restricciones de la pandemia por lo que decidió «mostrar su postura».

El tribunal ha determinado que un profundo odio hacia el Estado y «fuertes inclinaciones de extrema derecha» motivaron el asesinato.

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