A medida que se digitaliza los modos de vida, hay más hábitos de consumo en menos tiempo. Pero ese fenómeno se potencia en determinados períodos. Las fiestas de fin de año, el Día de la Madre y el Mundial de Fútbol son algunos de los casos. Se los conoce como “fechas de estación”, ya que buena parte de la sociedad tiende a consumir sobre la base de un interés en común. Sin embargo, a la espera del boom de esa demanda, apalancada en la hiperconectividad y la dependencia tecnológica, operan los piratas informáticos. Así, arrecian los ciberdelitos, los robos de líneas de WhatsApp y las ciberestafas, con resultados de desfalcos millonarios.

Gabriel Zurdo, fundador y CEO de BTR Consulting, firma especializada en la gestión de riesgos digitales, explica que WhatsApp es “la piedra angular para construir la mayoría de las estafas digitales”, hoy conocidas como “cuento del yío 4.0″, ya que “hay una comunión generalizada sobre su uso”. Desde el comerciante hasta un funcionario resuelven situaciones cotidianas por la famosa app de mensajería. “Es la materia prima para diseñar y ejecutar una cadena de pasos que deriva en el ciberdelito”, afirma.

En la Argentina, en diciembre pasado, las principales estafas digitales fueron las relacionadas con la “fiebre mundialista” por la Copa de Qatar, donde la Selección Nacional se consagró campeona. Promociones fraudulentas de vuelos o tickets, links engañosos o servicios apócrifos fueron algunas de las trampas. Pero, en otro escalón, con el correr de las últimas semanas se hicieron notorios los engaños vinculados al trámite de la quinta vacuna contra el COVID ante el aumento de casos que anunció el Gobierno Nacional.

Se trata de estafadores que se hacen pasar por empleados públicos del Ministerio de Salud que ofrecen turnos y certificados digitales para realizar la última inoculación contra el Covid. Una vez que entran en contacto con la futura víctima, esta última ofrece “voluntariamente” sus datos para un formulario u opta por ingresar a un link que les han enviado. De esa forma, el ciberdelito accede a la manipulación de dispositivos móviles, claves privadas, y/o cuentas bancarias.

“En general va desde la suplantación de identidad hasta hacerte pasar por alguien a quien le robaron la cuenta de WhatsApp con el argumento de la quinta dosis de la vacuna. Hay técnicas que logran ser sofisticadas, pero en algunos casos alcanza con formas más triviales como copiar y pegar la foto de tu avatar y desde otro número donde no te tengo agendado hacerte creer que soy yo”, grafica Zurdo. “Es decir, ni siquiera te secuestran la información”, completa.

Los especialistas coinciden que en las “estafas de estación” se produce una especie de “tormenta perfecta”. Primero, es necesario concebir que en los hogares argentinos cada persona tiene –en promedio– tres dispositivos móviles. El menú va desde el celular y una computadora o tablet hasta consolas de videojuegos y televisores en red. Así como la tecnología amplió los alcances, al punto de casi borrar las distancias, allanó la ruta para los delincuentes que pretenden robas nuestros datos depositados en el universo digital.

Luego, otro pilar es el comercial: cuando la demanda presiona a la oferta, aumenta la cantidad de personas que caen víctimas de ciberhackers. Además, las redes sociales también ofician de ventanas de nuestra vida al mundo. Según Zurdo, “los delincuentes pueden copiar fácilmente una foto desde Twitter, Instagram o Facebook, pero otra forma de engañar a la víctima es el vocabulario que suelen usar. Los ciberdelincuentes estudian a la persona que van a suplantar a través de sus cuentas de redes sociales antes de comunicarse con sus contactos para cometer la estafa”.

El pasado 16 de noviembre de 2022, BTR reveló que 487 millones números de WhatsApp estuvieron involucrados en la venta de una base de datos que publicó un reconocido foro de piratas informáticos. Es decir, un cuarto de los usuarios totales de la app de mensajería. La estafa alcanzó a 84 países. Entre ellos, están la Argentina, Egipto, Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Francia, Turquía, Rusia y Chile. A nivel nacional, alrededor de 2 millones de teléfonos resultaron intervenidos.

“La política de vigilancia que WhatsApp (y muchas otras compañías) establece sobre sus usuarios para comprender sus gustos, preferencias y conductas es carne de cañón para los ciberdelincuentes”, analiza Zurdo. La sociedad argentina es la 5ª a nivel mundial que más tiempo pasa en Internet. Con 9 horas y 40 minutos, solo es superada por Filipinas, Brasil, Colombia y Sudáfrica. “Hasta 120 veces por día desbloqueamos nuestro teléfono, muchas veces por inercia, sin motivo específico”, concluye.

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