Las ideas liberales, el campo y los deportes fueron las mayores pasiones del doctor Eduardo C. U. Helguera, fallecido este viernes, a los 82 años.

Abogado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), graduado con máximas calificaciones, inmediatamente fue becado en los Estados Unidos, donde pudo ser alumno de Ludwig von Mises y convertirse en discípulo de Murray Rothbard, quienes marcaron a fuego su espíritu libertario. Distinguido como Joven Sobresaliente, en 1965 y, luego primer recipendiario de la Beca Fullbright, se convirtió en profesor visitante de prestigiosas universidades, como MIT, Harvard, y Princeton, entre otras.

Desde 1960 se convirtió en un estudioso de la economía informal en el país de la que realizó la primera medición en 1975 con sus colegas Marcos Victorica, Manuel Solanet, Adolfo Ruiz y Adrián Guisarri. Además, desarrolló un método para mediar el , costo administrativo de las obligaciones fiscales (Cadof). Sus investigaciones vieron la luz en diversas publicaciones y en medios especializados, como la revista Forbes o The Wall Street Journal, del cual fue corresponsal en Argentina. También publicó en LA NACION y en otros medios locales. Miembro de la Mont Pelerin Society, trabó amistad con varios Premios Nobel, con quienes debatía sobre temas de su especialidad.

Hacendado progresista, fue uno de los fundadores del Mercado de Futuros en Ganado, a la vez que primer presidente de la Sociedad Rural de General Lavalle, directivo de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) y de la Sociedad Rural Argentina (SRA), donde coordinó su comité de impuestos, y fue autor del trabajo “El Mito del Agro Evasor” que expuso en jornadas organizadas por la SRA.

Siguiendo la tradición familiar, cimentada en sólidas bases, se dedicó a las actividades agropecuarias, manejando campos propios o de terceros, acompañando el desarrollo del agro argentino, según recuerdan sus allegados. También fue asesor de la FAO en Blangladesh y en Nepal, directivo de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y desarrollador inmobiliario, siendo uno de sus emprendimientos el country Lagartos, en Pilar.

Su pasón por los deportes empezó en el Colegio Cardenal Newman, donde integró el equipo que ganaría el torneo y el ascenso de rugby en 1959. También jugó al tenis y al golf, practicó box y se destacó en el polo, con las casacas de “La Concepción” y de “Hurlingham”, a la vez que fundó el club “El Silencio”, en Manzanares, lugar también de asiduas tertulias, donde desfilaron personalidades nacionales y extranjeras. Un monolito recuerda allí al periodista Germán Sopeña, secretario general de Redacción de LA NACION, quien lo había invitado a participar del vuelo donde encontró la muerte, en abril de 2001.

También integró, en 1985, el equipo privatizador de Manuel Tanoira en la Presidencia de la Nación y perteneció a múltiples entidades, como el Rotary Club, Jockey Club, Círculo de Armas, Club La Terraza, y militó en las filas del Partido Demócrata.

“Agudo observador de la realidad, era un apasionado de las estrategias y de los planteos más diversos; le gustaba departir y discutir sobre distintos temas, producto de su vasta cultura y de los distintos idiomas que hablaba con fluidez”, destacó Guillermo MacLoughlin Bréard.

Casado con la baronesa Elisalex von Wuthenau, formó un hogar cristiano bendecido con la llegada de hijos y nietos, así como forjó una legión de amigos que destacaron su coraje, firmeza en las ideas, y bonhomía. Sus restos fueron inhumados en el cementerio de la Recoleta.

Había nacido en Buenos Aires el 14 de octubre de 1939.

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