26/01/2023 a las 08:00 CET

El técnico repasa para SPORT el buen momento de su equipo, que apunta al ascenso a Tercera RFEF aunque «la Superlliga es un premio atractivo»

Desde su llegada el 20 de enero de 2022 acumula un balance de 23 victorias, cinco empates y solo dos derrotas. “La nota es muy alta, es un excelente”

Cómo le ha cambiado la vida al Mollerussa en poco más de un año. El conjunto leridano iniciaba el 2022 deambulando por media tabla en Primera Catalana y más cerca de la zona roja que de la noble. Acabando enero de 2023 se encuentra liderando el grupo 2 de la categoría, tras haber luchado en el 3 el curso pasado hasta el final por el ascenso a Tercera Federación y habiendo disputado nuevamente un partido de Copa del Rey contra un Primera. Esta campaña el equipo de Jordi Cortés vuelve a la carga. “El objetivo es llegar a las jornadas finales con opciones de subir, y si no nos quedaríamos con la Superlliga Catalana que también es un premio atractivo. Estamos satisfechos porque hemos hecho una primera vuelta brillante”, explica el técnico para SPORT.  

El crecimiento exponencial de la entidad no se entendería sin él, el mandamás en el banquillo y que desde su llegada el 20 de enero de 2022 acumula un balance de 23 victorias, cinco empates y solo dos derrotas. “La nota es muy alta, es un excelente”, resume sobre el rendimiento del equipo desde que asumió las riendas. Cuando desembarcó en el club reconoce que estaba «en una situación delicada» y la meta era cortoplacista: ganar lo máximo posible para salvarse y vivir una temporada tranquila. Pues si se despistan, ascienden. Solo una derrota y un ‘rush’ final de doce jornadas seguidas invicto -las nueve últimas contando los partidos por triunfos- le dejaron a dos puntos de la Rapitenca. «Raramente se ve una racha de tantas victorias.», asevera.

Cumplida con creces su misión, Cortés ya podía ser partícipe de la construcción de la nueva plantilla. «Intentamos dar continuidad al proyecto», explica. Desde verano ya se presagiaba que el curso podía apuntar a cotas altas. «Hicimos una muy buena pretemporada, ganando la Copa Lleida amateur al Atlètic Lleida (0-1) y el inicio de temporada ha sido brillante. La dinámica del equipo es buenísima y la valoración es muy positiva. Creo que hemos hecho una mezcla de talento joven con veteranía comprometida«, apunta el preparador, que ya conocía a algunos de sus actuales jugadores de equipos anteriores y afirma que la «confianza» y la «piña» que existe en el vestuario es gran parte de la clave de su éxito.

Irse de Copas, el ‘hobby’ favorito

Este buen hacer se vio recompensado con una nueva participación en la Copa del Rey. Ese era el premio por haber acabado segundo y, al igual que bajo las órdenes de Alexis Pintó contra el Getafe (1-5), el equipo consiguió medirse a otro Primera tras superar al Cardassar (4-2) en la ronda previa. El Rayo Vallecano se impuso por 1-3 pero el Mollerussa también ‘ganó’. “A nivel de situar Mollerussa en el mapa y a nivel económico nos ha ayudado muchísimo. Contra el Getafe fue entre semana pero ante el Rayo fue después de ganar 3-2 al Madrid y se despertó mucha más ilusión entre la gente aquí de la provincia. Además coincidió con una muy buena dinámica del equipo. A veces incluso bromeamos con la directiva que casi es mejor quedar segundo y jugar la Copa del Rey que subir a Tercera RFEF”, nos cuenta entre risas. «Si tienes la suerte de superar la primera ronda, te deja dinero, ruido mediático… esto a los jugadores también les gusta. Fue un premiazo».

Pese a este abanico de estímulos positivos, la cara ‘B’ fue tener que lidiar con un calendario más apretado, algún que otro encuentro aplazado por recuperar y futbolistas haciendo encaje de bolillos para poder compatibilizar su pasión sobre el verde con sus otras obligaciones laborales. «Fue una primera vuelta muy cargada de partidos y por eso dimos algo más de vacaciones de Navidad. Requerimos de mucha exigencia el primer tramo de competición y así teníamos a los jugadores más descansados, sobre todo mentalmente, para esta segunda vuelta«. Todo cuidado al detalle.

En ese sentido, conformarse con ‘solo’ asentarse en Primera Catalana se le hace corto al club. Más aún contando que a partir del próximo ejercicio entrará en vigor la Superlliga Catalana y para llegar a Tercera RFEF existirá otro peldaño más. ¿Cuál es la meta entonces? «El objetivo nos ha venido dado por el cambio del Plan de Competición. Poder entrar en la Superlliga ya es un premio, pero a la vez esto nos ha permitido apuntar alto, a la Tercera RFEF. Como mínimo tendríamos este objetivo secundario que también está muy bien. Por parte de la directiva no recibo ningún tipo de presión», aclara.

Una plantilla cerrada

Tras las llegadas de Enric Bernat y Fran Magno durante el mercado invernal, Cortés da la plantilla por “cerrada”, pese a las complicaciones que siempre representa fichar en la Terra Ferma. «En Lleida siempre es complicado realizar incorporaciones a estos niveles porque hay menos jugadores que en Barcelona y eso te dificulta mucho«, lamenta. Como en otros casos, jugar la baza del calor del hogar se convierte en su mejor estrategia. «Enric salía del Cerdanyola, de Segunda RFEF, y no había tenido muchos minutos. Es de Castellserà -al lado de Mollerussa- y se dieron las circunstancias perfectas para que se sumara al proyecto. Fran Magno es hermano de Nico, un jugador nuestro, y es un caso similar. Estaba en ligas menores y seguro que nos ayudará muchísimo. Eran lo que más necesitábamos«, añade.En el apartado de salidas no se producirán novedades salvo sorpresa. No al menos deportivas. Federativamente, está pendiente la de Patrice Sousia. El delantero camerunés, con pasado en La Masia, «tiene en mente salir al extranjero. Aún entrena con nosotros pero a nivel de partidos no contamos con él».

Con todo, Jordi Cortés tiene clara la línea a seguir y confía en volver a iniciar una buena racha como la que llevaba el equipo hasta caer el pasado domingo ante la Pirinaica (2-1). No lo hacía desde el 13 de febrero de 2022 ante el Valls (1-2). Casi un año, que se dice pronto. El duelo, desgraciadamente, se vio empañado por una pelea entre algunos aficionados ‘ultra’ visitantes (UrbaS’13) y otros locales tras el final. «El partido como tal fue muy limpio y la Pirinaica fue superior. Nada más. Lo de después nosotros no vimos nada, estábamos en los vestuarios. Dije a todos que se quedaran y preferimos quedarnos dentro. Estuve pendiente de mis hijos para que no vieran el espectáculo», explica.

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«Condeno todas estas muestras de violencia, no nos hacen ningún bien a nadie y menos al fútbol catalán y a nosotros, porque se mancha el escudo del club inmerecidamente. Es una representación de los aficionados pero pequeña y dentro del grupo no todos son responsables. El club tiene que intentar identificar las personas y aplicar el régimen interno. El club tiene un protocolo, y se intentará apartar y prohibirles la entrada pero no podemos hacer mucho más», reflexiona Cortés. Sea como fuere, en cuanto a lo deportivo, fue un tropiezo que no debe bajar la nota al técnico y al Mollerussa. Su rendimiento está a solo cuatro meses de graduarse. Por ahora colinda con el ‘cum laude’.

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