08/11/2022 a las 09:05 CET

Dos derrotas y un empate en los últimos cuatro partidos reflejan la caída a plomo de los blancos arrollados en Vallecas

El rayo aplastó a los de Ancelotti en juego, actitud, intensidad y físico ante un equipo timorato y conformista

El Real Madrid confirma las sensaciones de las últimas dos semanas. En Vallecas acabó de firmar a pie de página que se están yendo de vacaciones y muchos de sus titulares internacionales han cerrado el grifo. Queda la duda de si es porque están tiesos o por instinto de supervivencia, pero algunos ya tienen las maletas preparadas y la imaginación disparada de lo que van a vivir en Qatar. Lo extraño es que Ancelotti no le detecte y mantenga cierta pasividad en forma de inacción, porque si el once inicial no funciona tiene cinco cambios para intentar reactivar al equipo durante un partido lamentable.

Desde el 3-1 que endosaron al Sevilla hace 16 días, el Real Madrid ha perdido dos partidos de cuatro y ha empatado otro encajando ocho goles. Y todo cuando venía de ganar 17 partidos de 19 con dos empatados. A medida que se ha ido acercando el Mundial sus soportes han ido desapareciendo. Ante el Rayo se negó a aceptar la propuesta intensa de los de Iraola para dejarles pasar hasta la cocina. El resultado fue un baño táctico y futbolístico de los franjirrojos que superaron a los blancos de principio a fin.

ANCELOTTI TAMPOCO REACCIONÓ

El Madrid perdió el 75% de los duelos y se metió en la cueva con desgana. El Rayo le miró a los ojos, vio desidia e indolencia y cazó la presa. Le hincó los dientes en el cuello y no lo soltó hasta el final. Ancelotti lo estaba viendo, pero se limitó a inflar los carrillos y a comer chicle. El italiano alimentó la agonía con inacción sin aceptar que los Modric, Valverde, Vinicius, Rodrygo o Mendy no aparecían. Que sí, que querían la pelota, pero que no la peleaban y evitaban meter el pie. Solo Courtois, con sus paradas (aunque se zampó el tercero del Rayo), Militao, con sus arrebatos, y Asensio con sus arrancadas, intentaban responder a un rival feroz que no soltaba la presa aprovechándose de la falta de resistencia.

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Ancelotti hizo tarde los cambios y ni los agotó. Dejó que su defensa viviera al borde de su área concediendo espacios para dejar entrar a los vallecanos por las bandas como motos. El italiano no corrigió ni mandó a los suyos al frente, se olvidó de exigir presión con marcajes al hombre cuando lo tenían todo perdido. No se entiende su parálisis salvo que esté permitiendo que alguno cierre la botella de oxígeno agotados por jugarlo todo. Ven a Benzema peleando con su cuerpo para llegar a Qatar y evitan el suplicio. Un Real Madrid que ha cerrado por vacaciones y que abre a ratos como ante el Celtic, al que necesitaba ganar. Lo demás lo justifican con que “la Liga es muy larga” para escarnio de sus seguidores.

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