22/11/2022 a las 07:32 CET

El divorcio entre la cúpula morada y el resto de la organización se hace patente a distintos niveles

La adhesión incondicional de Podemos a las tesis de Pablo Iglesias genera las primeras tensiones en el partido. El divorcio comienza a hacerse patente entre un sector de la formación y la cúpula nacional, que lleva semanas reproduciendo las tesis de su ex secretario general, incluyendo aquellas que abren fuego contra Yolanda Díaz. Una deriva que ha producido gran «incomodidad» en una organización donde, señalan fuentes bien situadas, «la amplísima mayoría ve a Yolanda Díaz como candidata».

Hace un año y medio que Iglesias abandonó -al menos sobre el papel- la política activa. Pero el dirigente, que es presidente del think thank de Podemos, Instituto República y Democracia, ha vuelto a primera plana de la formación, que le ha brindado espacios y cobertura orgánica que le han valido de altavoz autorizado para volver a dar titulares, algo que no había logrado plenamente con su programa diario, La Base. El dirigente fue protagonista de la clausura de la Universidad de Otoño de Podemos, donde dedicó duros ataques a Yolanda Díaz.

Desde entonces, Iglesias ha aumentado su presencia e influencia en Podemos y ha dedicado duros mensajes a la vicepresidenta segunda del Gobierno, a quien designó como sucesora, y a la que ha reprochado, entre otras cosas, la falta de respaldo a Irene Montero en la polémica de la ley del ‘sólo sí es sí’. Unos reproches que fueron después reivindicados por dirigentes destacados de la formación. El fenómeno ha quedado patente en los últimos días: las líneas discursivas y los ataques lanzados por el líder espiritual del partido son sistemáticamente reproducidos a pies juntillas por la formación.

Pero la ofensiva descarnada contra Díaz lleva ahora a nuevas tensiones en tres frentes distintos: las bases, los cuadros medios y los territorios. Por una parte abre un escenario de incertidumbre para los militantes de Podemos que apostaron por Díaz desde el primer momento y a instancias del propio partido, que defendió durante algo más de un año que la gallega era la mejor candidata. Esta afirmación ya ha desaparecido del argumentario morado, y sólo algunas voces, como la de Alejandra Jacinto, candidata del partido en Madrid y portavoz de la formación, la han reivindicado en los últimos meses, en los que ha emergido la figura de Irene Montero como posible competidora de Díaz en las urnas.

Además, diputados y cuadros medios del partido reconocen que la imagen de la organización con esta nueva estrategia no es la mejor, al proyectar que «el cambio de posición de un solo hombre hace cambiar todo«. Admiten que Podemos ha perpetuado la identificación del partido con su principal líder, Pablo Iglesias, una «mímesis» que ahora desplaza a cualquier órgano de decisión existente. «Habíamos hablado de feminizar el partido y ahora aflora con toda su intensidad quién manda», destacan estas voces.

La mayor ruptura se produce en las federaciones territoriales. Yolanda Díaz está viajando por todas las regiones en su llamado proceso de escucha; una gira donde en su equipo aprovechan para sondear a representantes de distintos partidos e interesarse por la situación política de cara a futuros pactos. Es ahí donde se observa la bipolaridad reinante.

Mientras en Madrid cuestionan ahora a la dirigente como cabeza de lista para las generales –«escucharemos su propuesta», aseguran ahora-, en los territorios se vuelcan en cada uno de los actos para respaldar a la dirigente, a la que ven como una opción de ganar enteros en las urnas frente al desgaste de la marca Podemos. «En los territorios no entienden nada de lo que pasa en Madrid», resumen algunas voces del partido, donde advierten que «una amplísima mayoría del partido ve a Yolanda Díaz como candidata» y apuntan a que «eso no ha cambiado» pese a la nueva deriva iniciada por Iglesias.

NOTICIAS RELACIONADAS

Mientras, los miembros del grupo parlamentario de Unidas Podemos ya empiezan a tomarse posiciones de cara al escenario de ruptura que parece acercarse. Los comunes, IU, o hasta Alianza Verde, el partido que nació bajo el ala de Podemos, se han decantado por la vicepresidenta gallega, al igual que otros dirigentes que durante años han seguido lealmente las directrices del partido y que ahora observan atónitos cómo Podemos se dirige al choque de trenes, siguiendo a su líder emérito. Algunos, cada vez menos, consideran que todavía «hay tiempo para la diplomacia«.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here