La pandemia para muchos resultó un antes y un después en su vida. Sin duda, se trató de un momento transformador. Uno de los ejemplos de ello es el proyecto que arrancó en pleno 2020 Marcos Acuña, un joven de 37 años que creó un supermercado inteligente que funciona sin cajeros al que llamó Quick. “Sin dudas, somos un modelo de cambio”, comenta el joven empresario, que antes había incursionado en el mundo de la gastronomía: en 2006 abrió un pub irlandés.

Acuña recuerda que se inspiró en el modelo de supermercados Amazon Go!, pero con el tiempo comprendió que se trataba de un formato comercial no sólo caro, sino también con muchos obstáculos en su horizonte.

Instalar el primer supermercado inteligente ubicado en Puerto Madero demandó mucho dinero y dos años de desarrollo. “Éste es un modelo caro, por eso Amazon no tiene más de 30 smart market, en todo el mundo. Y si incluimos a las demás marcas en el planeta, no hay más que 150 comercios de este tipo. Además, es un proyecto que demanda de un gran ´know how´: desde instalación de cámaras, balanzas de peso en las góndolas hasta buenos revisores que son las personas, que nadie menciona, pero que son muy necesarios para sostener la estructura”, explica Acuña.

El emprendedor reconoce que la metamorfosis de la marca fue lenta y profunda.

Hoy el proyecto está ideado como un amenity -del tipo de minimercado inteligente o kiosko autónomo- en complejos inmobiliarios residenciales (torres o barrios cerrados) o en comerciales (oficinas y empresas). .

“Es un producto que me permitirá escalar fácilmente. El modelo híbrido (que fusiona tecnología básica con atención personalizada), está pensado para ser replicado rápidamente y a muy bajo costo. Al mismo tiempo, logra cubrir las cuatro necesidades que la gente hoy manifiesta: no tiene cajas, no se pierde tiempo a la hora de abonar las compras (es decir, no es preciso tener que hacer molestas filas), se puede tener cerca y es un servicio económicamente accesible”, describe Acuña.

Marcos Acuña, emprendedor. el joven que fundó Quick Market
Marcos Acuña, emprendedor. el joven que fundó Quick Market

Acuña para llevar adelante este emprendimiento implementó un modelo comercial mixto, donde la tecnología no es la principal protagonista. Según el emprendedor, la pata fundamental del nuevo formato es la honestidad del cliente, la cual está acompañada con un sistema de control compuesto por no más de cuatro cámaras.

“En la Argentina, todos me decían que estaba loco, que no podía creer en la gente y que me iban a robar. Pero -tan sólo para poner un ejemplo- los norteamericanos no son muy diferentes que nosotros. Sólo que ellos suelen implementar sistemas de controles con videocámaras. Es decir, poniendo unas pocas cámaras se reduce el margen de robos o las tan conocidas ‘avivadas´ de manera drástica”, sostiene el empresario.

A la hora de hablar de las ventajas del modelo, Acuña resalta, por ejemplo, que no demanda de gasto de dinero ni de tiempo en impresiones de etiquetas para los productos. “Este proceso se realiza mediante una aplicación por medio de la cual los clientes tienen acceso tanto al servicio como al pago de éste. Es decir, que cuando alguien toma un producto en algunos de nuestros puestos de ventas y lo escanea con su celular, automáticamente ve en su pantalla el importe que debe abonar. Esto facilita mucho el proceso no sólo de compra, sino también de venta”.

El primer “local” del supermercado inteligente se instaló en un proyecto inmobiliario ubicado en el dique uno de Puerto Madero: Link Towers.

Hoy en tan sólo 30 segundos se baja la aplicación, se vincula al tarjeta y se comienza a comprar
Hoy en tan sólo 30 segundos se baja la aplicación, se vincula al tarjeta y se comienza a comprar

A partir de entonces, el gran desafío de Acuña fue mejorar el funcionamiento de la app. En un comienzo esta demandaba siete minutos desde que se descargaba hasta que se podía comenzar a comprar, luego de vincular la tarjeta. Hoy ese proceso, tan solo, demora unos 30 segundos.

Con el correr de los meses se fueron multiplicando las convocatorias, así fue que distintas versiones de Quick se instalaron en las oficinas del Grupo Alas (Rapsodia, Caro Cuore y Baby Cottons -en Tigre y Don Torcuato-) y en las oficinas de Puma y Dexter (en Pilar). Hoy, la lista no deja de crecer. El proyecto se expandió a Estados Unidos, allí la marca logró recientemente cerrar un acuerdo con el Hotel Hilton Hampton Inn Fort Lauderlade y con el complejo de oficinas “The Crexent Business Centers”en la ciudad de Davie, ambos en Florida.

Acuña ya emplea a 45 personas
Acuña ya emplea a 45 personas

Bajo costo

A la hora de hablar de números, Acuña detalla que montar un kiosko autónomo de 25 metros cuadrados hoy demanda una inversión total que ronda entre los US$40.000 y US$50.000 oficiales. “Esto incluye, desde las cuatro cámaras hasta góndolas, heladeras, freezers y la mercadería. Este valor no difiere de lo que puede costar instalar, hoy, un minimercado en un country requiere de la misma inversión. La única diferencia entre los dos modelos de negocios, el de una proveduría y el minimercado autónomo es el valor del riley que tiene un costo de US$20, que permite que la puerta sea automática habilitando el acceso del cliente, una vez que éste leyó el código QR”, relata.

Un sueño por una casa

El proyecto, demandó un esfuerzo familiar. “En abril de 2020, estábamos con mi familia planeando construir nuestra casa en el country del Lomas Athletic Club. Es decir, que teníamos todos nuestros ahorros puestos allí. Fue en ese entonces que me enamoré de Quick y luego de una charla familiar decidimos jugar todo a este sueño. Sin dudas, cambiamos una casa por todo un estilo de vida. En la actualidad, el terreno del country está en venta y nosotros nos mudamos a los Estados Unidos, donde prevemos potenciar el desarrollo de la firma”, relata el emprendedor que arrancó sólo y hoy ya emplea a 45 personas.

Para finalizar, Acuña reconoce que el modelo también se puede aplicar en minimercados existentes que se quieren reconvertir.

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