11/01/2023 Act. a las 16:37 CET

Numerosos proyectos de gran envergadura están germinando en nuestro país con inversiones millonarias

España está apostando fuertemente por el hidrógeno verde, unánimemente considerada la energía del futuro. Son muchos miles de millones los que se están invirtiendo y se invertirán en proyectos concretos de gran alcance en varios puntos del país. La necesidad de una mayor independencia energética y la urgencia de reemplazar los combustibles fósiles por fuentes renovables soplan a favor del hidrógeno verde.

-El hidrógeno verde es un vector energético, no una fuente de energía. ¿Cuál es la diferencia?

-Una fuente de energía es algo que tenemos en la naturaleza que directamente nos proporciona energía; por ejemplo, el carbón. El carbón sería lo más inmediato, lo primero que el hombre encontró o la madera, quemamos algo y eso nos da calor. El carbón es un fuente de energía. El Sol ya te permite calentarte, es una fuente de energía térmica, da calor per se. Esas fuentes de energía son las que están en la naturaleza; sin embargo, a veces esa energía tenemos que transformarla de alguna manera, y es cuando vamos al concepto de vector energético. Un vector energético no es una fuente de energía, porque es algo que ha sido producido por el hombre para almacenar o transportar esa energía. Por ejemplo, la gasolina. La gasolina no existe en la naturaleza, en la naturaleza tenemos petróleo. Lo mismo ocurre con el hidrógeno. El hidrógeno podemos decir que no se encuentra en estado puro en la naturaleza, tenemos que producirlo. Entonces se coge una energía primaria, por ejemplo, el gas natural o el carbón, o bien la energía solar o la biomasa, y de esa energía primaria produces hidrógeno. Hay muchas maneras. Y, una vez que has producido ese hidrógeno, puedes transportarlo, almacenarlo o utilizarlo, por eso es un vector energético. Has almacenado la energía en forma de hidrógeno, la transportas, la almacenas y la utilizas, pero ese hidrógeno has tenido que producirlo primero.

Depósitos de hidrógeno | Shutterstock

-¿Cómo se produce exactamente?

-¿De qué fuentes primarias podemos producir el hidrógeno? Tradicionalmente desde 1940 el hidrógeno se utiliza en la industria como una materia prima, por ejemplo, en el refino de gasolina o en la producción de amoníaco o de fertilizantes. Ese hidrógeno tradicionalmente se ha producido a partir de gas natural. Yo cogía gas natural, rompía la molécula de gas natural, me quedaba con el hidrógeno y expulsaba a la atmósfera CO2, en un proceso que se llama reformado de gas natural, una manera barata de producir hidrógeno pero con dos inconvenientes: por una parte necesitas gas natural y por otra tienes unas emisiones de CO2 intrínseca, no las puedes evitar.

«El hidrógeno verde se obtiene mediante electricidad de fuentes renovables y solo lanza oxígeno al aire»

La otra gran manera de la que se está hablando ahora es la electrólisis, que no es un concepto nuevo, de hecho se utiliza industrialmente para producir hidrógeno desde hace unos 120 años. Consiste en usar energía eléctrica para romper la molécula de agua [H2O] en oxígeno e hidrógeno; me quedo con el hidrógeno y tiro el oxígeno al aire. Es un método que utiliza como materia prima energía eléctrica y agua y que no emite CO2 a la atmósfera. Es más limpio que el reformado y, si utilizo energía eléctrica de origen renovable, produzco un hidrógeno que no tiene ninguna contaminación. Sin embargo, tradicionalmente ha sido más caro que el reformado.

-¿Qué papel tiene en el proceso de descarbonización de la industria?

-El hidrógeno es el único elemento que te permite descarbonizar plenamente todos los sectores, energía, industria, transporte y residencial. El transporte sabemos descarbonizarlo parcialmente (el vehículo eléctrico de baterías), pero no es una solución para todo el mundo ni para todas las aplicaciones, no me vale para el tren, ni para el avión, ni siquiera para alguien con un coche grande y que quiera desplazarse 700 kilómetros sin repostar con cuatro niños, un periquito y un perro. No pueden, necesitan una solución más potente que las baterías y ahí está el hidrógeno, que me permite descarbonizar la totalidad del sector transporte. Evidentemente, las baterías van a existir, pero el hidrógeno viene a complementarlas. En la industria hace falta calor para muchos procesos, puedes quemar hidrógeno para producirlo. En el sector residencial, el hidrógeno puede sustituir al gas natural, del mismo modo que el gas natural sustituyó al gas ciudad. Ahora llega el momento de cambiar el gas natural por hidrógeno, que podemos producir sin emisiones y que cuando lo usamos tampoco las produce. Y finalmente la energía, las renovables están limitadas en su gestión, en su almacenamiento. No hay otra solución tan completa que pueda llegar a todo.

Javier Brey, en una conferencia | Pablo Cosmen Herradon

-Entonces el hidrógeno acabaría con el problema del almacenamiento de energía?

-El problema no es una noche después de un día de verano en el que tienes 14 o 15 horas de sol. El problema lo tienes en las diferencias estacionales. La energía renovable que tú obtienes en primavera, verano, otoño e invierno, tanto eólica como solar, es completamente diferente en cada estación, pero es que, además, tú demanda es también distinta. No consumimos la misma energía en verano o invierno, en otoño o primavera. Es realmente difícil casar la demanda con la oferta estacional.

«En el sector residencial, el hidrógeno puede sustituir al gas natural, del mismo modo que el gas natural sustituyó al gas ciudad»

En otoño e invierno nos va a faltar energía. (…) 17 teravatios horas es lo que consume 5 millones de viviendas en España durante un año. Es una cantidad de energía inmensa, no la podemos almacenar en baterías, no la podemos tener seis meses en baterías esperando que llegue el otoño y el inverno. ¿Qué podemos hacer? Podemos transformarlos en hidrógeno y lo podemos almacenar y utilizar seis meses después. O podemos dar hidrógeno a dos millones de vehículos. O podemos sustituir el 5% del consumo de gas natural por hidrógeno. O también sustituir tres quintas partes del hidrógeno que consume nuestra industria por hidrógeno renovable. Podemos transformar esos 17 teravatios/hora en unas 300.000 toneladas de hidrógeno verde al año. La otra opción es parar de producir porque no tenemos ese consumo, entonces en lugar de pararlo, vamos a producir hidrógeno.

-¿Eso explica la creación de valles o clústers de hidrógeno?

-Y si es tan maravilloso, ¿por qué no [ocurre]? Porque estamos con el problema del huevo y la gallina. No hay producción de hidrógeno verde porque no hay consumo de hidrógeno verde. No te compras un coche que funcione con hidrógeno verde porque no hay donde repostarlo. Pero no hay una estación de servicio porque no hay coches y no hay una estación de servicio porque no hay hidrógeno verde. ¿Cómo se sale de este círculo vicioso? Se sale a través de los proyectos de demostración integrados, los valles, los clúster o los corredores de hidrógenos. El concepto siempre es el mismo: poner junta la producción y el consumo de hidrógeno. Vamos a poner una planta que produce hidrógeno renovable, una industria que lo consume, un conjunto de hogares que lo utilicen, una flota de coches o de camiones que lo utilicen como combustible, un par de estaciones de servicio que suministren esos vehículos… vamos a poner juntas la producción y la demanda de tal forma que crees microproyectos circulares, es decir, un valle, corredor, clúster o hub. Si tú empiezas a poner por toda Europa, por toda España, este concepto de clúster vas a ir cubriendo España. Y si tienes un clúster en el sur, el norte, otro en el este, el oeste y en el centro vas a poder mover hidrógeno de un lado a otro o vas a poder coger tu coche y recorrer España entera de una a otra estaciones de servicio, o un tren o un camión. Esa es la idea. No es más que aplicar el sentido común para romper ese círculo vicioso de que no hay producción porque no hay demanda y no hay demanda porque no hay producción.

Conductos de hidrógeno verde | Shutterstock

-¿Qué potencial tiene España como productora de hidrógeno verde?

-España tiene un enorme potencial, primero desde el punto de vista de la producción de hidrógeno renovable. En España podemos producir hidrógeno renovable en una cantidad suficiente no solo para autoabastecernos sino para exportar, porque vamos a producir hidrógeno en una gran cantidad y a un coste competitivo, que nos va a permitir exportarlo al norte de Europa. Esto lo dice la Agencia Internacional de la Energía, lo dice la consultora McKinsey, lo dicen todos los estudios que se han ido haciendo… Es lógico, en España tenemos una gran cantidad de renovable. La segunda ventaja importante que tenemos es nuestra ubicación geográfica, de hecho, España hoy en día es un puerto de entrada natural hacia el norte de Europa. Pues la idea es que seamos un puerto de entrada de hidrógeno. De hecho, ya se está hablando de unir Portugal con España y con Francia por hidrogenoductos. Pero es que los puertos de la Península Ibérica, portugueses y españoles, van a ser los puertos naturales de entrada al hidrógeno renovable posiblemente desde el norte de África o de Latinoamérica, que ya se preparan para exportar hidrógeno a Europa.

«La Península va a ser el puerto de entrada natural del hidrógeno verde desde Marruecos o Latinoamérica, que ya se disponen a exportar a Europa»

La tercera gran oportunidad que tenemos es la parte tecnológica industrial. España tiene muy buen I+D en hidrógeno; el 3,8% de la producción científica del mundo en hidrógeno se lleva a cabo en España, cuando nuestro peso en el PIB mundial es tan solo del 1,4%. Y el 15% en I+D europeo de la Europa de los 27 se hace en España. Tenemos 400 socios en la asociación española del hidrógeno trabajando en toda la cadena de valor. Ese es el potencial que tenemos. ¿Cómo lo aprovechamos? En diciembre del año 2021 se anunció el Proyecto Estratégico Nacional en energías renovables, hidrogeno verde y almacenamiento energético. A ese PERTE se le dotó con una partida presupuestaria de 16.400 millones de euros públicos y privados para el desarrollo de estas tecnologías. Se estima que este PERTE va a contribuir a la creación de 280.000 puestos de trabajo aquí a 2030; estamos hablando de lo que va a ser el principal empleador. Hace poco el IDAE ya liberaba el dinero para los primeros proyectos. Se han aprobado 22 proyectos de hidrógeno en nuestro país, distribuidos por 9 comunidades autónomas. Acaban de empezar, se les acaba de asignar para que empiecen.

-¿Son los proyectos pioneros del país?

-De hecho la convocatoria se llama proyectos pioneros. Es una convocatoria que ha repartido 150 millones de euros. En paralelo se está evaluando una convocatoria también del IDAE por importe de 250 millones de euros para desarrollo y tecnología. El año que viene se va a liberar dinero para proyectos estratégicos europeos y también para la creación de valles de hidrógeno en nuestro país. Esto va a ir cada vez más rápido. Es verdad que hemos tenido cierto retraso en la aplicación de fondos europeos, como han tenido otros países y como han tenido otros sectores.

-¿Ahora mismo no se está produciendo hidrógeno verde?

-Muy poco. En nuestro país producimos todos los años 500.000 toneladas de hidrógeno. Este hidrógeno se produce fundamentalmente desde el reformado de gas natural y se emplea en la industria, en petroquímica, en amoníaco, en fertilizantes… ¿Y cuánto de él es verde? Prácticamente cero. Hay algún pequeño puesto de demostración. Lo que queremos es ir cambiándolo gradualmente. La idea es que entre un 25% y un 50% de este hidrógeno sea renovable para el año 2030. Tenemos siete años para desarrollar esas grandes plantas de hidrólisis, esta infraestructura y este suministro. Tenemos el potencial para cumplirlo, pero no deja de ser un reto. El problema está en que hasta hace dos años este interés por el hidrógeno renovable era muy limitado. Esto despegó a finales de 2019 con el Green Deal, cuando Europa nos dijo que había que descarbonizar todos los sectores por completo para 2050 y el hidrógeno te permite esa descarbonización. Ahí empezó el interés de nuevo, porque siempre el hidrogeno ha existido. En octubre se presenta la hoja de ruta española. Pero es que hemos ido acelerando cada vez más, la guerra en Ucrania nos ha recordado la fragilidad de un sistema energético basado en importaciones. Y la subida de los precios de los combustibles fósiles en los últimos meses nos ha señalado que no necesariamente van a ser siempre la opción más barata. Todo ello ha llevado a que la economía del hidrógeno ahora se haya acelerado a nivel mundial.

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