LONDRES.– Luego de que se supiera que Elon Musk fue padre de mellizos el año pasado, el multimillonario escribió en Twitter que el colapso de la tasa de nacimientos es, de lejos, el mayor peligro que enfrenta la civilización. El pronóstico de población de Naciones Unidas, publicado días atrás, debería tranquilizarlo parcialmente. Es cierto: las tasas de nacimientos están cayendo y la población de algunos países se reduce. Pero la ONU dice que el número de habitantes será de 8000 millones el 15 de noviembre próximo. Y apuesta a que la población global alcance 10.400 millones para mediados de la década de 2080, para mantenerse en ese número el resto del siglo. ¿Dónde se dará este crecimiento?

En 1950 cada mujer daba a luz cinco hijos, en promedio. Al ir en masa las familias a las ciudades y al lograr las mujeres acceso a la educación y la contracepción, ese número comenzó a caer. La tasa global de fertilidad se hundió a 2,3 en 2021 y se prevé que caerá a 2,1 hacia 2050. Esa es, aproximadamente, la tasa a la que los nacimientos compensan las muertes en poblaciones de baja mortalidad.

El pronóstico poblacional de la ONU para 2100 es 500 millones menor a la proyección que hizo en 2019, en gran medida porque las mujeres chinas están teniendo menos hijos de lo esperado. Seguirán llegando muchos bebés por un tiempo: se espera que la cantidad anual de recién nacidos aumente de 134 millones en 2021 a 138 millones en el período de 2040-2045. Aun así, el mundo está envejeciendo. Entre 1990 y 2019 la expectativa de vida al momento del nacimiento aumentó casi 9 años, a 72,8. El porcentaje de personas de 65 años o más subirá de 10% este año a 16% en el año 2050.

Aunque la tasa de nacimientos está cayendo y se alarga la expectativa de vida casi en todas partes, las diferencias en estructuras etarias llevará a inmensos cambios en sus tamaños relativos. Se prevé que la India reemplazará a China como el país más poblado el año que viene. Asia oriental, incluyendo China, pronto se reducirá, pero el sur de Asia –la región de la India– seguirá creciendo por décadas.

Europa comenzó su declinación demográfica el año pasado. Para fin de siglo se prevé que la población alemana será de menos de 70 millones, por debajo de la de la década de 1950 (en los países de altos ingresos el crecimiento poblacional provendrá de la inmigración). Pero habrá muchos más africanos, en parte porque la población de la región aún es joven. La participación del África subsahariana en el total mundial aumentará de un séptimo, hoy, a más de un quinto para 2050. Solo ocho países aportarán más de la mitad del aumento de la población que se espera para 2050: República Democrática del Congo, Egipto, Etiopía, India, Nigeria, Pakistán, Filipinas y Tanzania.

Los desastres, sean naturales o provocados por el hombre, tienen poco efecto duradero sobre las tasas de natalidad y mortalidad. Los cerebros de la ONU tratan la combinación de calamidades –el Covid-19 y la guerra en Ucrania– como una “disrupción de corto plazo que no tiene implicancias de largo plazo”, según dice Patrick Gerland, el jefe de contadores de seres humanos de la ONU.

Sin embargo, las políticas acertadas pueden tener efectos dramáticos. En los últimos 40 años Bangladesh, que elevó la educación y el empleo de las mujeres, redujo su tasa de fertilidad de más de seis a alrededor de dos. En Pakistán, de la que Bangladesh fue parte en un tiempo, la educación de las mujeres mejoró más lentamente. Su fertilidad ha caído a dos tercios de la tasa de sus hermanas en Bangladesh.

La caída de las tasas de nacimientos puede causar problemas, como alerta Musk. Menos trabajadores tendrán que ser el sostén de más jubilados, y las sociedades pueden volverse menos inventivas. Pero un crecimiento rápido de la población en algunos países también es peligroso, especialmente si sus economías no se expanden lo suficientemente rápido como para emplear a los jóvenes productivamente. En Angola, donde la población ha crecido 3% anual desde la década de 1970, el número de quienes viven con menos de US$1,90 al día subió a más del doble entre 2008 y 2018.

Los miles de millones de personas extra que la ONU prevé que habrá, causarán emisiones de gases de efecto invernadero, lo que hará todavía más difícil controlar el cambio climático. Musk, que es padre de nueve hijos, debería preocuparse más por ello. The Economist

Traducción de Gabriel Zadunaisky

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