Kazajistán puso en marcha el domingo unas elecciones presidenciales anticipadas que deben permitir al dirigente saliente Kassym Jomart Tokayev consolidar su poder tras un año marcado por sangrientos disturbios y una lucha entre clanes políticos.

Cerca de 12 millones de electores están citados a los colegios de votación, que abrieron en la mayoría de regiones del mayor país de Asia Central a la 01H00 GMT y cerrarán a las 15H00 GMT.

Los primeros sondeos a pie de urna se esperan el domingo sobre las 18H00 GMT.

Esta antigua república soviética, rica en recursos naturales y en medio de importantes rutas comerciales, vivió en enero unas protestas contra el encarecimiento de la vida que degeneraron en sangrientos disturbios y una represión que mató a 238 personas.

El país sigue traumatizado por la crisis y esta todavía no se ha cerrado. El jueves se produjo la detención de siete partidarios de un opositor exiliado a los que las autoridades acusan de fomentar un «golpe de Estado».

La votación anticipada busca pasar página a un año difícil, pero también consagrar el poder del presidente Tokayev, de 69 años, que trata desde hace meses de restar la influencia de su predecesor y mentor, Nursultán Nazarbayev.

– «Nuevo Kazajistán» –

Diplomático de formación y de maneras afables, Tokayev se ha convertido en un dirigente implacable que ordenó «disparar a matar» durante las protestas, arrestó al círculo cercano de su predecesor y plantó cara al presidente ruso Vladimir Putin, desaprobando la invasión de Ucrania.

El presidente saliente hizo campaña con base en la promesa de crear un «Nuevo Kazajistán», más democrático y menos desigual. Pero las dificultades económicas persisten, así como los tics autoritarios.

Para estos comicios no ha permitido el surgimiento de la mínima oposición, con lo que los electores solo podrán escoger entre él y cinco candidatos irrelevantes.

En 2019, Tokayev consiguió casi el 71% de los votos tras la dimisión sorpresa del omnipotente Nursultán Nazarbayev, en el poder durante tres décadas.

Otrora considerado mano derecha de su predecesor, el actual dirigente cortó el cordón umbilical después de la crisis de enero y llamó a democratizar el país y luchar contra el sistema oligárquico.

– Esperanza y desilusión –

Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, el presidente trató de estrechar lazos con China pero también con Europa en busca de contrapesos a la influencia rusa.

Este año recibió las visitas de los jefes de Estado de Rusia, Turquía y China, pero también de altos responsables europeos y del mismo papa Francisco.

Y sus promesas de apertura democrática y reformas económicas calan entre el electorado.

Janiya Nakizbekova, empresaria de 57 años en Almaty, la primera ciudad del país, asegura que tiene «depositadas grandes esperanzas en Tokayev».

Sin embargo, estas declaraciones de un «Nuevo Kazajistán» suenan trilladas entre algunos electores en medio de un paisaje político desierto, una oposición de fachada y las presiones de las autoridades.

El jubilado Asset Temirgaliev estima que «no hay ni candidato creíble ni elección».

Los observatorios electorales internacionales de la OSCE lamentaron en un informe que sus recomendaciones «relativas a las libertades fundamentales y a las condiciones de elegibilidad y la inscripción de candidatos no fueran atendidas».

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AFP

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