La invitación al presidente chino Xi Jinping para participar de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) salió de Presidencia a principios de diciembre, un mes antes que la entrega formal de la misma invitación, por parte del embajador argentino Jorge Argüello, con el presidente norteamericano Joe Biden como destinatario.

“Fueron invitaciones de cortesía, sin ninguna expectativa”, explicaron muy cerca del canciller Santiago Cafiero, encargado de llevar adelante una política exterior oscilante, con la que el presidente Alberto Fernández ha intentado erigirse en un líder regional, y socio confiable, a la vez, para las distintas potencias del mundo, muchas veces enfrentadas entre sí.

Más allá de la invitación protocolar a Biden y Xi (a quien le fue ofrecido participar del cónclave de modo virtual), el Gobierno vivirá un enero caliente en materia internacional, con visitas rutilantes y presencias antagónicas, compromisos en los que el pretendido equilibrio en política exterior volverá a ponerse a prueba. El violento asalto de militantes bolsonaristas a los tres poderes del Estado en Brasil, consumado ayer, suma incertidumbre a una agenda ya agitada en las previsiones.

El puntapié inicial se dará mañana, cuando llegue a Buenos Aires el Ministro de Relaciones Exteriores de Japón, Hayashi Yoshimasa. “A la Argentina le interesa continuar trabajando en la Asociación Estratégica y analizar juntos la posibilidad de avanzar hacia una Asociación Estratégica Global, como mantiene con Brasil y México”, afirmaron desde Cancillería.

Pero sin dudas, el plato fuerte llegará el 23 del mes en curso, cuando arribe al país Luiz Inácio Lula da Silva, el flamante presidente de Brasil, hoy jaqueado por la intentona golpista que ha logrado sofocar de modo parcial. Más allá del repudio explícito, y de las conversaciones para darle un “apoyo regional”, Lula es para Fernández un aliado clave. Se encontraron en Brasilia al día siguiente de la asunción del mandatario brasileño, con quien Fernández intentará avanzar con la Argentina en un amplio acuerdo regional que incluya un swap de monedas, integración energética y provisión de gas a través del gasoducto Néstor Kirchner, entre otros puntos de interés. El proyecto de moneda común, lanzado por Argentina, no consigue aún adhesiones desde el lado brasileño.

“Alberto Fernández y Lula comparten una visión respecto a potenciar la industrialización, la sustitución de importaciones, abandonar el modelo de primarización que ha tenido el Mercosur y la región en este tiempo, y avanzar en encadenamientos productivos donde se agregue valor”, aseguraron desde el Palacio San Martín. En ese cónclave de Brasilia, y sin sospechar sobre la crisis que sobrevendría una semana después de asumir el poder, trascendió la propuesta de Lula de “ayudar” a Fernández a conseguir su reelección en octubre, aunque el Presidente no le confirmó a su par brasileño su candidatura.

Mientras se aboca a mitigar el caos y reducir la protesta desatada ayer, Lula pretende acelerar a toda marcha el acuerdo Mercosur-Unión Europea. La Argentina, en tanto, pretende ir “más despacio”, poniendo énfasis en la necesidad de proteger industrias locales como los textiles, calzado y automóviles.

Un día después, el 24 de este mes, llegarán aquí presidentes y representantes de los 33 países que componen la Celac. Sigue prevista la bienvenida a Brasil, que de la mano de Lula regresará a esa comunidad de naciones, que durante 2022 presidió Argentina y que fue históricamente liderada por el “eje bolivariano” que componen Venezuela, Cuba y Nicaragua. Ayer, la Celac manifestó su repudio al accionar del bolsonarismo en Brasilia y no se descarta una “reunión de urgencia” en apoyo adicional a Lula.

Si bien ni Biden ni Xi Jinping estarían en Buenos Aires, llamó la atención que la invitación al presidente chino se enviara tanto tiempo antes que la de Biden, aunque desde la Cancillería aseguran que todo está bien en los vínculos con Washington. Y dan como ejemplo la reciente felicitación del secretario de Estado, Antony Blinken, a Cafiero, por el voto argentino en favor de expulsar a Irán de la Comisión de la Mujer de Naciones Unidas.

El presidente Alberto Fernández encabezará la sesión plenarioa de la Celac
El presidente Alberto Fernández encabezará la sesión plenarioa de la Celaccaptura de video

Sin Estados Unidos ni China representados al más alto nivel, el eje principal de debate de la Celac en el hotel Sheraton de Retiro será la situación en Perú, con el ex presidente Pedro Castillo encarcelado luego de su intento de golpe de Estado, y su sucesora Dina Boluarte, impedida de asistir por prohibición del Congreso de su país. Habrá allí, como desde hace semanas, posturas diferenciadas: México, con su presidente Andrés Manuel López Obrador, encabeza la defensa de Castillo y pide que retorne al poder, mientras Argentina reconoció de hecho a Boluarte a través de una conversación con el Presidente trabajada por el canciller Cafiero en las horas posteriores a su asunción.

Otro tema a resolver es quien preside la Celac este año: desde el Gobierno aseguran, a diferencia de lo que dejaban traslucir meses atrás, que Fernández “no irá” por su segundo mandato consecutivo, y que la candidata consensuada es la pequeña San Vicente y las Granadinas, dependiente de Venezuela y Cuba. “Si no logra unanimidad, puede ser Brasil o que siga Argentina”, se atajan desde la Cancillería.

¿ Estará el venezolano Nicolás Maduro en Buenos Aires? Desde la Cancillería y la diplomacia vinculada a Caracas aseguran que la llegada, el jueves, de una “avanzada” del chavismo en un avión de Conviasa “no necesariamente” significa que Maduro llegue a Buenos Aires. “Nos vamos a enterar si viene el 24 a la mañana”, coinciden fuentes con conocimiento de los movimientos del presidente venezolano, a quien Lula invitó (sin éxito) a participar de su asunción, el domingo 1° pasado.

Desde la Cancillería y la embajada en Venezuela que encabeza Oscar Laborde dejan trascender que Maduro no aceptaría venir a un foro en el que, casi con seguridad, enfrentaría críticas directas de mandatarios como el de Uruguay, Luis Lacalle Pou, o el chileno Gabriel Boric, muy crítico de la situación de los derechos humanos en Venezuela, Cuba y Nicaragua. A propósito de éste último, nadie espera que llegue a Buenos Aires el presidente Daniel Ortega, cuestionado en todos los foros internacionales y con escasos aliados en la región.

“Puede que Lula actúe como un imán y vengan todos”, especulan de todos modos fuentes diplomáticas a cargo de la organización, que relativizan eventuales nuevos cruces de Fernández con Lacalle Pou (que busca acuerdos bilaterales por fuera del Mercosur) o el ecuatoriano Guillermo Lasso, quien recientemente rechazó el asilo en Argentina de la ex ministra de Rafael Correa, María de los Angeles Duarte.

Alberto Fernández y Olaf Scholz, en el reciente G7
Alberto Fernández y Olaf Scholz, en el reciente G7

Pasada la cumbre de la Celac, llegará el 30 y 31 de este mes el canciller alemán Olaf Scholz, acompañado de una nutrida delegación que incluye 15 empresarios y 25 periodistas. Mientras desde la embajada de Alemania declinaron dar precisiones hasta días antes de la llegada, en el Gobierno recordaron los dos encuentros de ambos mandatarios, en mayo y junio pasados. “

Es bueno saber que en estos tiempos con Argentina tenemos un socio fiable en América latina”, expresó Scholz en el primero de ellos, y agradeció al presidente Fernández “por la determinación con la que Argentina apoyó la condena a Rusia en los foros internacionales”. Precisamente el regreso de los diálogos entre Argentina y el régimen de Vladimir Putin (facilitados por el triunfo argentino en el mundial de Qatar) contrastan con la posición inflexible de Berlín contra Putin y en favor de Ucrania, luego de casi un año de conflicto bélico.

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