Por Leika Kihara

TOKIO, 23 dic (Reuters) – La inflación subyacente al
consumidor de Japón alcanzó un nuevo máximo de cuatro décadas,
ya que las empresas siguieron trasladando el aumento de los
costos a los hogares, mostraron los datos, una señal de que las
subidas de precios se estaban ampliando y podrían mantener al
banco central bajo presión para que reduzca su masivo estímulo.

Meses antes del sorpresivo ajuste del martes a su política
de control de los rendimientos de la deuda, las autoridades del
Banco de Japón (BOJ, por su sigla en inglés) habían discutido el
posible impacto en el mercado de una futura salida de las tasas
de interés ultra bajas, mostraron el viernes las minutas de su
reunión de octubre.

Si bien muchos minoristas prevén nuevas subidas de los
productos alimentarios el año que viene, las perspectivas de
inflación y el calendario de nuevos ajustes de la política del
BOJ se ven enturbiados por el riesgo a una recesión mundial y la
incertidumbre sobre el ritmo de las subidas salariales, según
los analistas.

«El obstáculo para la normalización de la política no es
bajo. La economía mundial puede empeorar en el primer semestre
del próximo año, lo que dificultará que el Banco de Japón tome
medidas que puedan interpretarse como un endurecimiento de la
política monetaria», afirma Takeshi Minami, economista jefe del
Instituto de Investigación Norinchukin.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) subyacente de
Japón, que excluye los volátiles alimentos frescos pero incluye
los costos energéticos, subió un 3,7% en noviembre con respecto
al año anterior, mostraron los datos el viernes, igualando las
previsiones del mercado y por sobre la subida del 3,6% de
octubre.

Se trata del mayor aumento desde el 4,0% registrado en
diciembre de 1981, cuando la inflación aún era alta por el
impacto de la crisis del petróleo de 1979 y el auge de la
economía.

Aparte de las facturas de servicios públicos, subieron los
precios de una amplia gama de productos, desde el pollo frito a
los teléfonos inteligentes, pasando por los aparatos de aire
acondicionado, en una señal de la creciente presión
inflacionaria, mostraron los datos.

Muchos analistas esperan que la inflación subyacente de los
precios al consumidor vuelva a acercarse al objetivo del 2%
fijado por el Banco de Japón para el próximo año, a medida que
se disipe el efecto de base de las anteriores subidas de los
precios de los combustibles y entre en vigor a partir de febrero
el impacto de los subsidios gubernamentales para frenar los
precios de la electricidad.

El índice que excluye los precios de los alimentos frescos y
de la energía subió un 2,8% en noviembre respecto al año
anterior, acelerándose respecto del aumento de 2,5% registrado
en octubre.

(Reporte de Leika Kihara; reporte adicional de Yoshifumi
Takemoto; Editado en Español por Ricardo Figueroa)

Reuters

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