02/01/2023 a las 14:20 CET

En Asia Central, donde las temperaturas pueden llegar hasta los -30º en algunos puntos, la llegada del frío supone un aumento peligroso de la contaminación atmosférica

El frío más duro llega a los países que formaron la antigua URSS, donde se espera que tenga consecuencias desiguales. Mientras países como MoldaviaKirguistán o Ucrania pueden sufrir con la arremetida del ‘general invierno’, Rusia no ve la llegada de los meses más fríos del año como un problema. En el caso de Ucrania, la ofensiva rusa ha diezmado su infraestructura energética, incluida la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, desconectada de la red como consecuencia de los bombardeos y combates en sus inmediaciones.

Según aseguró el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a finales de diciembre, cerca de nueve millones de ucranianos tienen problemas de suministro eléctrico. Es por ejemplo el caso de la familia de Yulia, que explica que sus familiares en el oeste del país sufren cortes diarios de energía. Los apagones pueden durar hasta varias horas y, ”aquellos que usan electricidad para calentarse, pasan apuros”. Yulia añade que “no tienen problemas en el suministro de gas» por el momento.

Moscú ha amenazado con cortar el suministro de hidrocarburos que sigue llegando a algunos países de Europa a través de gasoductos que atraviesan Ucrania tras acusar a Kiev de robar el gas natural que pasa por su territorio ucraniano. Una amenaza que, de cumplirse, podría afectar a varios países del este de Europa. Ucrania dejó de consumir gas ruso desde que el Kremlin se anexionara Crimea y respaldara el levantamiento separatista en el Donbás en 2014.

En Moldavia la vida se ha complicado mucho para sus ciudadanos por la elevadísima inflación, que llega hasta el 35%, y los esporádicos cortes del gas ruso. Algunos de sus ciudadanos se han visto abocados a “usar leña (para calentarse), como en el siglo XIX”, mientras otros se han visto obligados a endeudarse para poder pagar las facturas del gas en invierno. «La situación es muy mala por culpa de la guerra”, asegura Iván, un residente en la capital del país. Moldavia, que comparte frontera con Ucrania, sufre de forma indirecta el conflicto rusoucraniano. Las ayudas del Gobierno moldavo están tratando de compensar las penurias que ha ocasionado la guerra. 

Contaminación aérea

En Asia Central el problema ha derivado en otro totalmente distinto. Las ciudades más grandes de la región sufren el ‘smog’, una forma de contaminación atmosférica producida por, entre otros factores, por la combustión de carbón. Debido a los problemas de suministro en los países centroasiáticos sin reservas de hidrocarburos, como es el caso de Kirguistán Tayikistán, las autoridades confían en este combustible para cubrir sus necesidades energéticas. La antigüedad de las instalaciones, especialmente de las calefacciones, también contribuye al aumento de la polución.

En el caso de Kirguistán, la falta de recursos energéticos propios y una mala situación económica han generado dañinos efectos secundarios que han hecho de su capital, Bishkek, la más contaminada del mundo a mediados de diciembre. Aunque desde entonces ha logrado bajar algunas posiciones en la clasificación que establece la consultora suiza IQAir, sigue teniendo al menos seis urbes del país con niveles de contaminación perjudiciales para la salud, entre ellas las dos principales ciudades, Bishkek Osh. “El problema del ‘smog¡ es estacional, y se debe en gran medida a las calefacciones y a las centrales térmicas”, asegura a EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, del grupo Prensa Ibérica, el analista especializado en Asia Central Fran Olmos.

La cálida excepción

Situación muy distinta es la que se vive en Rusia, donde no se espera que la mayoría de sus ciudadanos pasen frío en casa o padezcan elevados niveles de contaminación atmosférica. Como cada año, lo habitual es que la calefacción central convierta los espacios cerrados –como domicilios particulares y edificios públicos– en pequeñas saunas, dado que sus inquilinos no pueden apagar los termostatos ni regular la temperatura. La norma es que los portentosos abrigos que lucen los rusos en exteriores se guarden en armarios y guardarropas para dar paso a prendas de manga corta o prácticamente de verano a pesar de que el termómetro pueda marcar temperaturas bajo cero en el exterior.

La existencia de grandes reservas de hidrocarburos en territorio ruso, segundo productor mundial de petróleo y primero de gas natural, permiten a Moscú gastar abundantemente para calentar las casas de sus ciudadanos. Y siempre a precios muy bajos en comparación con otros paíess. Por ejemplo, en la misma capital el metro cúbico de gas le cuesta al consumidor el equivalente a 0,01€, mientras que en España, se pagar a un precio que ronda los 0,74€ el m3.

“Dentro de casa, en la región de Moscú, se pasa mucho calor y a veces es incluso demasiado”, asegura Olga, una moscovita que prefiere no dar su apellido. También matiza, sin embargo, que depende del domicilio, ya que a veces tiene que echar mano de la “estufa eléctrica” en su actual vivienda. Lo habitual, en cualquier caso, es no pasar frío hasta el punto que en ocasiones es necesario las ventanas.

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Desde el universo mediático cercano al Kremlin se ha usado la propaganda para reforzar la idea de que Europa va a pasar frío este iniverno. En uno de los vídeos difundidos, compartido por figuras como la directora de la cadena Russia Today, Margarita Simonián, se refleja parcialmente la situación de algunos países de las exrepúblicas soviéticas, como es el caso previamente mencionado de Moldavia.

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