Cuando se trata de relaciones amorosas, son muchos los dichos, los mitos y las especulaciones que giran en torno a este tema. Es que vincularse no es fácil, ni con uno mismo ni con el otro, sin embargo, las conexiones sociales son una parte trascendental en la vida de las personas, que generan bienestar y un sinfín de emociones, buenas y malas a la vez.

Los vínculos, en el más amplio de los sentidos, no son lineales, mutan con el tiempo y con las personas. María Escalpez, psicóloga y divulgadora, derriba cuatro de los mitos más populares que hacen referencia a las relaciones amorosas, y destaca que siempre, el primer paso para alcanzar el equilibrio emocional es encontrar la felicidad propia, porque sin ella, los lazos con otras personas van a estar llenos de obstáculos. En este sentido, la especialista se cuestiona, ¿cómo se hace para estar bien con el otro cuando no se está bien con uno mismo?

Así, el primer mito que expone y refuta es el de los “celos”, una de las emociones más comunes y que tantos conflictos genera. Pero, la gran duda es: ¿qué es exactamente? ¿Por qué se da? Según la especialista, no tiene nada que ver con el amor. “Detrás de esta sensación se oculta el miedo y la ira, dos emociones básicas que constituyen su creación”, agrega la psicóloga. Entonces, cuando este sentimiento aparece, la psicóloga explica que la clave está en preguntarse “´por qué tengo miedo´, ´de dónde viene´ y, ´ante qué estás reaccionando con esta ira´”. Ahora sí, a partir de este momento, comienza un trabajo de introspección.

De todas maneras estas sensaciones no suelen aparecer de la nada.Llegan para cumplir con un cometido que hay que averiguar cuál es. Por otro lado, desaparecen cuando quieren”, enfatiza y retoma la idea que, en caso de que generen malestar, es importante aprender a gestionarlas. Sentirlas no está ni bien ni mal, ya que son simplemente emociones que van y vienen.

En segundo lugar, menciona la ilusoria fantasía del “príncipe azul”. “Es peligroso creer que una persona tiene que venir a traer la felicidad que no dispongo porque estoy delegando en otro, mis propias emociones”, explica Escalpez. Entonces, ¿qué efecto genera este hecho? La especialista comenta que motiva a la dependencia y en consecuencia, “no vemos una vida sin esa persona porque depositamos en el otro, una responsabilidad que debería ser nuestra”, sostiene.

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Y la lista sigue con el concepto de “la media naranja”, que en parte se desliga de lo mencionado anteriormente, en tanto que el ser humano tiende a creer que “somos seres incompletos y que la manera de encontrarle sentido a la vida es cuando viene un segundo a dárnoslo”, sostiene la profesional. Sin embargo, se trata de una situación engañosa, ya que cada persona es un ser en sí mismo y “es importante que podamos ser felices con o sin parejas”, resalta Escalpez.

Por último, alienta a las personas a no asumir que “nuestra pareja tiene que saber todo lo que queremos y pensamos porque más allá de conocerse, no se puede dilucidar al otro todo el tiempo”, dice Escalpez y brinda tips para afrontar estos momentos: “Esto se solucionaría fácilmente con una buena comunicación. Mágicamente no va a venir tu pareja a satisfacer tus necesidades, la cuestión pasa por hablar, expresar, pedir y escuchar”, aclara.

La especialista enumera cuatros situaciones de la vida cotidiana a las que las personas se suelen aferrar, pero que sin darse cuenta, las afecta emocionalmente.

Podés disfrutar de la charla completa que compartieron el escritor y el dramaturgo español en Aprendemos Juntos 2030, la plataforma del BBVA con contenidos útiles e inspiradores para mejorar la vida de millones de personas de todo el mundo que, desde mayo, se emiten en forma exclusiva por LA NACION.

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