21/11/2022 Act. a las 15:25 CET

La familia de Awaab Ishak, fallecido a causa de una crisis pulmonar que derivó el parada cardíaca, había presentado quejas y denuncias sobre la situación del apartamento sin que los gestores tomaran medida alguna

Awaab Ishak nunca pudo conocer Inglaterra, la tierra en la que había nacido y a la que sus padres llegaron como refugiados. El niño, que en las fotos aparece sonriente y lleno de vitalidad, murió en el hospital pocos días después de cumplir los dos años. Le faltaba la respiración, se ahogaba, y la crisis pulmonar culminó con una parada cardíaca de la que no salió. Una muerte que se puedo evitar, que tiene responsables, y que ha puesto en evidencia las condiciones insalubres de las viviendas sociales en las que están alojadas millares de familias en Gran Bretaña.

Awaab vivía con sus padres en un piso de una habitación en Rochdale, en la periferia de Manchester. En las paredes húmedas de la cocina, el baño y el dormitorio crecía el moho y los hongos renegridos, como dejó constancia una inspección sanitaria en julio del 2020. La exposición constante a ese moho fue el motivo del fallecimiento del niño cuatro meses más tarde, según el informe forense, cuyas conclusiones han sacudido a la sociedad británica. Las repetidas quejas y denuncias presentadas por el padre ante la asociación sin fines lucrativos que regenta las propiedades, la Rochdale Boroughwide Housing, (RBH), no sirvieron para nada. Nadie movió un dedo. 

«No puedo decir ante cuántos profesionales de la sanidad hemos llorado y cuantas veces nos hemos quejado ante el personal del RBH de las condiciones en que vivíamos con Awaab», señalaba el comunicado de la familia tras el veredicto. «Hemos gritado tan alto como hemos podido, pero a pesar de todos los esfuerzos, cada noche volvíamos con el mismo problema».

«No apto»

Faisal Adullah había llegado al Reino Unido procedente de Sudán en 2016. Un año más tarde lo hizo su esposa, Aisha Amin. Ya entonces notificaron el problema del moho. La respuesta fue que pintaran por encima. En 2018 nació Awaab. El bebé sufrió catarros y problemas respiratorios a lo largo de toda su vida. El moho produce esporas que flotan en el aire y al ser inhaladas pueden producir reacciones alérgicas, problemas en la piel o ataques de asma. Los niños de corta edad y los mayores son los más vulnerables.

En junio de 2020 Abdullah contrató a un abogado y denunció a la asociación. Un supervisor de las autoridades locales visitó el piso y lo declaró «no apto para ser habitado por humanos». Pero las reparaciones no podían comenzar hasta llegar a un acuerdo. En septiembre, la comadrona de la comunidad alertó del impacto que esas humedades podrían tener en el niño. Nada se hizo.

La autopsia mostró una inflamación severa de las vías respiratorias del pequeño, así como hongos en los pulmones y la sangre. «¿Cómo es posible que, en 2020, en el Reino Unido, un niño de dos años muera como resultado de su exposición al moho?», se preguntaba la forense, Joanne Kearsley.

La familia cree que el comportamiento negligente de la asociación estuvo motivado en parte por el racismo y el trato de segunda categoría a migrantes refugiados. «No hay duda de que nos trataron de esa manera porque somos de otro país y no estamos tan enterados de cómo funciona el sistema». El director de la asociación, Gareth Swarbrick, se negó reiteradamente a dimitir a pesar de la campaña de un periódico local y de que uno de los ministros, Michael Gove, se lo pidiera personalmente. «No puedo creer que siga en el cargo», dijo Gove. Finalmente, este sábado fue cesado.

Problema generalizado

Alrededor de 450.000 viviendas en Inglaterra tienen problemas de condensación y moho. La gestión poco transparente y la desatención en el mantenimiento de pisos sociales por parte de las autoridades o las asociaciones locales es un problema generalizado. Dos millones de inquilinos de edad avanzada viven en lugares insalubres e inadecuados para sus problemas respiratorios o de movilidad.

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La conversión de tiendas y oficinas en alojamientos se ha venido realizando sin excesivos controles de calidad ante una demanda enorme. Sólo en Inglaterra, más de un millón de personas están en las listas de espera para conseguir una vivienda subvencionada. El Parlamento británico tramita en estos momentos una nueva regulación para este tipo de propiedades a fin de aumentar los controles de gestión. Para Awaab cualquier medida llega demasiado tarde.

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