Debbie McWilliams le gustaba la actuación, pero no quería ser actriz. Descubrió que podía desarrollar su vocación encargándose de elegir los elencos de las películas, tras haber desempeñado labores de secretaria en un teatro londinense. Más de 40 años después, la británica es una de las directoras de casting más respetadas de la industria del cine, la mujer que ha elegido a los tres últimos James Bond: Timothy Dalton, Pierce Brosnan y Daniel Craig.

Ya se prepara para la elección del siguiente agente 007, que podría ser una gran sorpresa porque en las últimas horas suena muy fuerte el nombre de Aaron Taylor-Johnson. Pero para hacer su trabajo McWilliams no está sola, trabaja desde hace años codo con codo con su sobrina Jemima, a la que le ha enseñado todos los secretos de su profesión. Así como los Broccoli han legado de padre a hijos el rol de productores y guardianes de la saga, ellas lo hacen como directoras de elenco. “No se trata tanto de tradición como de puro nepotismo”, puntualizó entre risas la más veterana de las dos en un hotel de Tesalónica (Grecia) a mediados de noviembre, poco antes de ofrecer junto a su sobrina una charla sobre los secretos de su profesión en el festival de cine de la ciudad. “Si Jemima no tuviera valía, no estaría a mi lado”, aseguró la británica al diario español El País, que en este tiempo ha cambiado la carrera de algunas estrellas de Hollywood.

El nombre de Aaron Taylor-Johnson suena fuerte por estas horas como un firme candidato a ponerse el traje de James Bond
El nombre de Aaron Taylor-Johnson suena fuerte por estas horas como un firme candidato a ponerse el traje de James Bond

Por otro lado confesó que Penélope Cruz es una de las espinas clavadas de su largo historial. “La conocí cuando tenía unos 18 o 20 años y la adoré desde el principio. Vino a encontrarse con Baz Luhrmann para rodar Romeo y Julieta de William Shakespeare. Era perfecta para el papel. Creo que fue un gran error que ella no fuera Julieta”, reveló sobre el papel que finalmente interpretó Claire Danes junto a Leonardo DiCaprio. De haberse impuesto el criterio de Williams, podría haber hecho que la carrera de la española hubiera tomado otros derroteros y, quizá, no hubiera brillado en tantas producciones europeas como hizo hasta ahora.

¿Podría ser Cruz una mujer Bond? “Sin duda. Supongo que no hemos tenido en los últimos años un papel adecuado para ella”, responde Debbie McWilliams. Quien sí ha participado en la exitosa franquicia ha sido Javier Bardem, como el villano de Skyfall (2012). “Logró el papel entre muchas opciones que teníamos. He de decir que en ese momento me sorprendió mucho que un actor de su perfil quisiera estar en una saga tan popular, pero me alegro de que lo hiciera. Además de ser talentoso, es muy fácil y divertido trabajar con él”, comentó.

Javier Bardem en el set de Skyfall
Javier Bardem en el set de Skyfallhttp://www.dailymail.co.uk

Aunque pueda sorprender, hay muchos intérpretes que, por una razón u otra, no atienden a la llamada de las McWilliams para aparecer en una película del famoso agente. Un ejemplo es el de otro villano reciente: Rami Malek. “Estuvimos detrás de él durante bastante tiempo para Sin tiempo para morir» class=»com-link» data-reactroot>Sin tiempo para morir, pero sus agentes ni siquiera se molestaban en contestarnos”, recordó. “Acudí a un pase previo de Bohemian Rhapsody que organizaba la Academia de Hollywood. Él todavía no era un actor muy conocido porque la película no se había estrenado. Y lo abordé allí. Me dijo que sus agentes no le habían informado. Hizo una llamada breve y a la mañana siguiente estaba en nuestra oficina”, continuó. ¿Cómo el representante de un actor puede despreciar una oferta para un Bond? “Los agentes estadounidenses no tienen en mucha estima a la saga ni a las ofertas que llegan del Reino Unido”, dijo la veterana directora de elenco. “Prefieren enviar a sus actores a hacer pruebas para Marvel, que es donde creen que está el dinero”, amplió su sobrina.

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Para Ropa limpia, negocios sucios (1985), McWilliams logró que el director Stephen Frears prestara atención a un actor apenas conocido en el cine en ese momento. Era un tal Daniel Day-Lewis, convertido en leyenda desde entonces. Ella le había echado el ojo en la escuela de interpretación y había seguido sus pasos hasta una pequeña obra que se representaba en un teatro del este del Londres. “Él hacía de Drácula y llevaba el pelo teñido de platino. Su imagen era imponente. Pero no era, ni de lejos, una opción obvia para el cine. Por fortuna, Stephen es uno de esos directores imaginativos que no se aferra a lo común y tome muy bien las propuestas. Cuando lo vio le encantó, pero no sabía si un chico tan aristocrático iba a poder interpretar al punky gay de su película. Y vaya si lo hizo”, comentó.

“Lo de Daniel Day-Lewis es algo que hoy no podría ocurrir. La mayor parte del tiempo estás obligado a seleccionar a alguien que ya es popular. Cada vez es más complicado apostar por talentos desconocidos para determinados proyectos en cine. Lo primero que te preguntan es cuántos seguidores tiene ese candidato en Instagram”, se lamentó Jemima, mientras su tía no reprime un “puaj” de lo más elocuente.

Daniel Craig, en la última película de James Bond
Daniel Craig, en la última película de James Bond

Otro actor no muy conocido por el que apostó la mayor de las McWilliams fue Daniel Craig, para ser nada menos que el mismísimo James Bond. Mucho han cambiado las cosas en estos 17 años desde que se anunció su nombre. Ahora, buena parte de los espectadores buscan a un superespía que refleje la diversidad del mundo actual. En ese 2005, la elección de Craig se llenó de críticas: el hecho de que fuera rubio resultaba demasiado rupturista para el personaje. “Nadie lo quería en el papel. Solo Barbara [Broccoli, productora de la saga], su hermanastro Michael G. Wilson, [también productor] y yo defendimos esa opción. La prensa lo machacó, pero cuando se estrenó Casino Royale él cerró muchas bocas. Y ahora nadie quiere que se vaya”, aseguró. “Daniel es un actor enorme. Trabajé en la saga de Superman y Christopher Reeve era un chico normal y corriente hasta que se ponía la capa y era como wow…”, recordó.

Jemima, que representa el futuro de la saga y de una profesión que en breve abandonará su tía, entiende que la audiencia pida una renovación del agente secreto. “El cine ha cambiado mucho desde que Daniel Craig se convirtió en Bond por primera vez. El espectador va al cine esperando algo más, algo diferente. Y por eso quieren que el personaje cambie, ya sea su edad, su sexo o su raza, por muy maravillosa que haya sido la era Craig”, comentó. Aunque, más que el protagonista, donde más dificultades encuentran ambas a la hora de cerrar el reparto es con las chicas Bond. “A partir de Goldeneye logramos que sus personajes fueran algo más que mujeres florero. Pero las expectativas en torno a ellas siguen siendo tan gigantescas y se exponen tanto a las críticas que lo piensas varias veces antes de lanzar a una actriz a esa situación”, confesó Debbie. “Cuando se anunció que Lashana Lynch iba a interpretar a un nuevo 007 en la última película, la gente se volvió loca pensando que era la sustituta de Daniel. Los comentarios contra ella eran salvajes”, lamentó su sobrina.

Todavía queda tiempo para conocer al nuevo James Bond. “El guion aún no está escrito y es una herramienta primordial para un director de reparto”, explica Debbie McWilliams. “Solo podemos decir lo que avanzó hace poco Barbara Broccoli: que Bond volverá a ser un hombre… Y que ningún nombre de los que la prensa ha asegurado en todas estas décadas que iba a ser Bond logró el papel”, aseguró con una carcajada.

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