Llamamientos al boicot por parte de antiguas glorias que se niegan a asistir a Catar y disensiones en el seno del equipo en cuanto al apoyo al movimiento: el actual levantamiento en Irán ha roto la unidad en torno al «Team Melli» en un país expresamente apasionado por el fútbol.

En una atmósfera enrarecida, los iraníes pusieron el lunes rumbo hacia el emirato para disputar la sexta fase final de su historia, mientras que la República Islámica está siendo sacudida por un levantamiento sin precedentes tras la muerte el 16 de septiembre de Mahsa Amini, una kurda iraní de 22 años detenida por incumplir el código de vestimenta.

Antes de las protestas en el país, los partidos de la selección nacional permitieron por momentos cohesión y comunión entre iraníes de diferentes sensibilidades políticas, pero la situación cambió repentinamente y los pupilos del portugués Carlos Queiroz están preparando en un ambiente agitado su primer enfrentamiento del torneo ante Inglaterra, el lunes en Doha, correspondiente al Grupo B.

Pese a que el jefe de prensa del «Team Melli» no cesa de recordar en cada rueda de prensa en Catar que sería preferible hacer preguntas relativas al aspecto deportivo, los iraníes son interrogados sobre la actualidad candente de su país por los periodistas extranjeros.

Sin embargo, los deportistas iraníes, y en particular los futbolistas, reaccionaron rápidamente desde el comienzo de las manifestaciones, sobre todo la estrella de la selección, Sardar Azmoun.

«Esto no se puede borrar de nuestra conciencia. Que os dé vergüenza. Han dejado un dolor en el corazón de la nación que la historia nunca olvidará», escribió el jugador del Bayer Leverkusen a finales de septiembre en Instagram en referencia a la sangrienta represión de las autoridades, que mataron a cientos de personas, según las oenegés, y arrestaron a más de 15.000 ciudadanos, de acuerdo a la organización Iran Human Rights (IHR), con sede en Oslo.

La cuenta de Instagram de Azmoun, con más de cinco millones de seguidores, estuvo inaccesible durante varios días, antes de ser restablecida.

– Febrilidad –

Otro gesto contundente: antes del inicio del partido amistoso contra Senegal (1-1), el 27 de septiembre en Austria, los iraníes se pusieron una parka negra (chaqueta) sin escudo para expresar su luto y se negaron a cantar el himno nacional.

Sin embargo, la febrilidad se apoderó de las filas del «Team Melli» a medida que se acercaba la Copa del Mundo, cuando comenzaron a alzarse voces que cuestionan su presencia en Catar.

«Es el equipo de la República Islámica y no el equipo del pueblo iraní. La FIFA debería excluirlo del Mundial», declaró el exarquero internacional Sosha Mokani.

Varios activistas iraníes en Europa también han lanzado peticiones pidiendo que se excluya a la selección de la Copa del Mundo, al mismo tiempo que el encuentro con el presidente ultraconservador Ibrahim Raissi el lunes, justo antes de la salida para Catar, fue muy criticada en las redes sociales.

Más simbólicamente, antiguas estrellas del «Team Melli» rechazaron la invitación de los organizadores y de la FIFA a acudir a Catar durante la competición.

«Quiero estar en mi país y expresar mi apoyo a todas las familias que han perdido a seres queridos», explicó la leyenda del fútbol iraní Ali Daei, cuyo pasaporte fue confiscado por las autoridades, por sus mensajes de solidaridad con los manifestantes, aunque se lo devolvieron al final.

– fractura –

En la misma línea está Ali Karimi, perseguido por la justicia por sus virulentos mensajes contra el régimen, según los medios iraníes.

«El pueblo iraní atraviesa actualmente un período muy difícil. En este momento hay problemas más importantes para mí que el fútbol y quiero estar con mi gente y ser su voz», indicó en Instagram el exjugador del Bayern Múnich, cuya vivienda en Teherán fue confiscada.

El grupo de Carlos Queiroz también se ha fracturado por dentro. La unanimidad del equipo estalló antes del amistoso contra Nicaragua (1-0), el 10 de octubre, cuando dos jugadores, Vahid Amiri y Mehdi Torabi, entonaron el himno mientras sus compañeros permanecían ostensiblemente en silencio.

El comportamiento de los iraníes durante los himnos o después de posibles goles será escrutado muy de cerca durante el Mundial.

Queiroz afirmó que los jugadores tenían «derecho a expresarse».

Por su parte, el capitán Alireza Jahanbakhsh aseguró el miércoles que celebrar o no un gol sería una «decisión personal», añadiendo que la decisión de cantar el himno nacional se estaba discutiendo y que sería tomada «de manera colectiva».

Kn/rsc/psr

AFP

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