La etapa de Donald Trump en la Casa Blanca marcó un punto de inflexión en la confianza que la ciudadanía tiene en sus instituciones y, en particular, en el sistema electoral. El expresidente puso en duda la transparencia de las elecciones de las que salió derrotado, con unas teorías conspiranoicas que siguen haciendo mella de cara a los inminentes comicios legislativos.

En el proceso electoral de 2020, Trump cuestionó pilares básicos del sistema como el voto por correo y, tras la victoria de su rival, el demócrata Joe Biden, siguió poniendo en duda la transparencia del mismo marco que cuatro años antes le había permitido sentarse en el Despacho Oval. Alentó desde su altavoz en las redes sociales todo tipo de teorías y movilizaciones como las que desencadenarían el 6 de enero de 2021 en el asalto al Capitolio.

Dos años más tarde, las encuestas siguen reflejando el poso de los mensajes antisistema. Un sondeo publicado en julio por Gallup situaba a las pequeñas empresas, las Fuerzas Armadas y la Policía entre las instituciones que más confianza generaban y al Congreso al final de esta lista: sólo el 12 por ciento se fían al menos ‘bastante’ de este órgano bicameral.

Este estudio reflejaba un nivel de confianza medio en todas las instituciones sin precedentes en más de más de cuatro décadas –de apenas el 27 por ciento–, con tasas especialmente bajas en el caso de los republicanos. Únicamente el 5 por ciento de los simpatizantes del partido de Trump creen en la labor del Congreso y un 2 por ciento en la del actual presidente.

La suspicacia republicana queda también de manifiesto en otro sondeo del Pew Research Center, realizado ya con vistas a las elecciones legislativas del 8 de noviembre, donde los dos grandes partidos pugnarán por el control de la Cámara de Representantes y del Senado. Actualmente, ambas cámaras están bajo dominio demócrata.

Siete de cada diez estadounidense confían en la organización del actual proceso, pero el dato cae al 56 por ciento si se tienen en cuenta sólo a los potenciales votantes republicanos. Entre los demócratas, un 88 por ciento creen que el proceso transcurrirá bastante o muy bien, dando por hecho que no habrá problemas que pongan en tela de juicio su resultado.

El sufragio presencial suscita un nivel más o menos generalizado de confianza, del 79 por ciento entre los republicanos y del 95 por ciento entre los demócratas, pero las cifras se desploman en el caso del voto por correo, según el sondeo, elaborado a partir de casi 5.100 entrevistas. Apenas el 37 por ciento de los simpatizantes del Partido Republicano se fían de un método contra el que ya cargó duramente Trump en los comicios de 2020, esgrimiendo supuestos fallos que nunca se han probado.

Votar a trump, desconfiar del sistema

De hecho, el poso de los mensajes del magnate se nota entre sus fieles. Si entre los republicanos que se declaran neutrales o lejanos a Trump hay un 67 por ciento de personas que dan por hecho la buena gestión de las elecciones legislativas, el dato ya cae al 55 por ciento al examinar las opiniones de quienes se sienten cercanas al expresidente y al 49 por ciento en el caso de los que se declaran muy cercanos.

Además, los republicanos alejados de Trump confían mayoritariamente en el voto por correo (56 por ciento), pero únicamente piensan así el 26 por ciento de quienes tienen una mayor afinidad con el antiguo mandatario, que durante los últimos meses ha agitado incluso la posibilidad de presentarse de nuevo en las presidenciales de 2024.

Europa Press

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