Son las 9 de la mañana. Alexis Nahuel Tapia tiene 7 años y le cuesta hacer la cursiva. Como el cielo amenaza con una próxima tormenta, es el único de los chicos que asistió al Emaús, un Plan de Inclusión Educativa que Cáritas Argentina brinda en Las Lomitas, en Formosa. Beatriz Trinidad es quien coordina este espacio y le agarra el lápiz para enseñarle a escribir juntos su nombre. “Estoy en 2do grado. Me sale más fácil la imprenta”, cuenta Alexis, mientras borra con la goma una letra que no le salió bien.

Esta iniciativa considera a la educación, tanto formal como no formal, y a la inclusión social como sus dos ejes de trabajo. “El Emaús es un encuadre para convivir juntos haciendo cosas que nos gustan. Lo que no queremos es que se entienda que el Emaús suplanta a la escuela porque no es lo mismo. Y el rol de la escuela no lo suple ni el Emaús ni ningún otro dispositivo comunitario. Desde Emaús queremos trabajar en conjunto y ayudar a la escuela porque entendemos que la educación no es solo responsabilidad de la institución”, resume Nicolás Meyer, director ejecutivo de Cáritas Argentina.

“Estoy en 2do grado. Me sale más fácil la imprenta”, cuenta Alexis que está aprendiendo a hacer la cursiva. El objetivo de estos espacios es favorecer la permanencia de los chicos en el sistema escolar.
“Estoy en 2do grado. Me sale más fácil la imprenta”, cuenta Alexis que está aprendiendo a hacer la cursiva. El objetivo de estos espacios es favorecer la permanencia de los chicos en el sistema escolar.Micaela Urdinez

La función principal de estos espacios, coordinados por técnicos locales con formación pedagógica y social, es acompañar procesos educativos de los niños y adolescentes favoreciendo su permanencia en el sistema escolar.

Preocupados la profundización de la brecha educativa producto de la pandemia, este año desde Cáritas decidieron poner más énfasis en el Emaús. “Tomamos conciencia de esta necesidad. Hay un dato objetivo de cantidad de chicos que quedaron en el camino con la pandemia y sabíamos que la escuela no iba a tener la agilidad ni la posibilidad real de buscarlos en sus casas, fuera del ámbito escolar, para generar el último enganche para que vuelvan”, señala Nicolás Meyer, director ejecutivo de la entidad.

El Emaús es una estrategia de intervención que busca potenciar el desarrollo integral de los niños y sus familias, y por eso trabaja sobre cinco áreas: la primera infancia, el apoyo a las trayectorias educativas, la alimentación saludable, la salud integral y la alfabetización digital. Actualmente funcionan 186 espacios educativos desparramados en 19 provincias que alcanzan a casi 50.000 personas entre niños, adolescentes y adultos.

“El Emaús pide que los chicos estén escolarizados y que si no van, averiguemos cuál es el motivo. Si es porque les está faltando algo, tratamos de conseguírselo. El Emaús nos permite estar en contacto permanente con las familias y con los chicos”, señala Gladys Paiva, presidenta de Cáritas en Las Lomitas.

Durante las clases de apoyo se promueven la escucha y el diálogo, el reconocimiento al prójimo como par y el trabajo en equipo, la contención y la superación, apertura e inclusión sin prejuicios. El desafío es que cada actividad genera historias, anécdotas y recuerdos.

El Emaús es una estrategia de intervención que busca potenciar el desarrollo integral de los niños y sus familias, y por eso trabaja sobre cinco áreas: la primera infancia, el apoyo a las trayectorias educativas, la alimentación saludable, la salud integral y la alfabetización digital.
El Emaús es una estrategia de intervención que busca potenciar el desarrollo integral de los niños y sus familias, y por eso trabaja sobre cinco áreas: la primera infancia, el apoyo a las trayectorias educativas, la alimentación saludable, la salud integral y la alfabetización digital.Micaela Urdinez

Trinidad se acerca a Alexis para ver si le están saliendo bien las palabras. El intercambio es amoroso y lo que se busca es reforzar la autoestima y también la autonomía de los alumnos. “Lo que se busca es acompañar la trayectoria educativa de lo que los chicos van viendo en el cole. No solo hacer la tarea que les pidieron sino fortalecer los conocimientos ya adquiridos”, explica Meyer.

El acompañamiento cuerpo a cuerpo con los alumnos puso a Cáritas frente a una triste realidad: muchos chicos en edades avanzadas no sabían leer ni escribir. “Nos dimos cuenta de los chicos no podían hacer la tarea no porque no tuvieran el tiempo o las ganas, sino porque no tenían las herramientas para abordarla. Me refiero a la alfabetización inicial. Y ahí apareció la propuesta Dale! para darnos un método y una modalidad muy específica para abordar la alfabetización inicial que nosotros no teníamos”, reconoce Meyer.

Y también pusieron el foco en lo socioeducativo, tratando de fortalecer las habilidades más blandas en los niños. “En eso la escuela también está muy desgastada. Tiene muchas dificultades para acompañar lo que cada chico trae como mochila desde su casa en términos de complejidad social”, agrega Meyer.

El plan también brinda becas para jóvenes de bajos recursos que desean continuar sus estudios terciarios y universitarios. Parte del acompañamiento a los becados es fomentar su participación y compromiso con su comunidad de origen, pudiendo colaborar en el desarrollo de sus barrios, proponiéndoles asumir el compromiso de sumarse a diferentes actividades tales como apoyo escolar, talleres coordinación y animación de la vida de los espacios a los que pertenecen.

Trinidad es el ejemplo de cómo el acompañamiento sistemático del Emaús la ayudó no solo a acceder a una beca universitaria sino que también pude devolverle a otros chicos, las mismas oportunidades que le dieron a ella. “En mi caso, yo soy becada y estoy estudiando el profesorado de inglés. Como a mi me ayudan, yo también doy una mano brindando apoyo escolar a los chicos de 5 a 12 años que asisten a este espacio”, cuenta esta joven que ya tiene el título de Maestra de Nivel Inicial pero que todavía no consiguió trabajo.

Beatriz Trinidad (izq) es el ejemplo de cómo el acompañamiento sistemático del Emaús la ayudó no solo a acceder a una beca universitaria sino que también pude devolverle a otros chicos, las mismas oportunidades que le dieron a ella
Beatriz Trinidad (izq) es el ejemplo de cómo el acompañamiento sistemático del Emaús la ayudó no solo a acceder a una beca universitaria sino que también pude devolverle a otros chicos, las mismas oportunidades que le dieron a ellaMicaela Urdinez

En los barrios más vulnerables, que es precisamente en donde trabajan, muchas veces los padres tampoco tienen las herramientas para acompañar a sus hijos durante su trayectoria escolar. “En la mayoría de los casos los padres no terminaron la primaria y no entienden las actividades que los chicos tienen que hacer. Por eso nosotras damos un apoyo para reforzar lo que los chicos ven en la escuela o ayudarlos en alguna tarea”, agrega Trinidad.

En muchos espacios educativos se distribuyen meriendas reforzadas pero para Meyer es muy importante resaltar que no es un merendero. “No busca ser un comedor con tarea sino el espacio de contención en donde se acompaña todo lo que el chico le pasa en esa edad de su vida. Por eso no es que somos la muleta para la escuela sino un complemento a todo lo que la escuela no puede hacer”, explica.

La merienda reforzada contiene fruta, fiambre, carne, y lácteos, entre otros productos, que buscan ser un complemento capaz de suplir una cena, muchas veces ausente en estas familias.

“Las que cocinan son las madres de los chicos y eso te da un grupito inicial de chicos que van porque son los hijos de las madres que están cocinando. Y como no es un comedor sino un espacio educativo, los chicos no pueden ir solo a comer”, dice Meyer.

En muchos espacios educativos se distribuyen meriendas reforzadas pero para Meyer es muy importante resaltar que no es un merendero. “No busca ser un comedor con tarea sino el espacio de contención en donde se acompaña todo lo que el chico le pasa en esa edad de su vida”, explica.
En muchos espacios educativos se distribuyen meriendas reforzadas pero para Meyer es muy importante resaltar que no es un merendero. “No busca ser un comedor con tarea sino el espacio de contención en donde se acompaña todo lo que el chico le pasa en esa edad de su vida”, explica.Micaela Urdinez

A las 17:00 cinco mujeres empiezan a calentar la leche y a amasar en la cocina de Cáritas Las Lomitas. Son las madres de algunos de los chicos que participan del Emaús. Ellos son los únicos que se sientan a tomar la merienda en el lugar. El resto empieza a hacer una cola en la puerta para poder retirar la comida cuando esté lista. “En la escuela los chicos tienen en desayuno, el almuerzo y la merienda. Lo que nosotros les damos lo usan para la cena. Hoy estamos dando chocolate con pastafrola, budines y pancitos dulces. Cuando alguien nos dona fruta, también la sumamos. Si conseguimos carne, también”, explica Paiva.

En menos de 15 años, ya son más de 1000 las personas que se egresaron gracias a las becas universitarias de Emaús. En la gran mayoría de los casos, son la primera generación en sus familias en acceder a este nivel educativo. Cuando se reciben, cambia su vida y las de sus familias.

La próxima apuesta es la iniciativa Pibes orientada a adolescentes. “Además de acceder a las becas familiares se está pensando en una nueva línea para este grupo que no se enfoca tanto en acompañar en la tarea del colegio sino en mantener una motivación por el aprendizaje. Se trabaja en talleres artísticos o de tecnología y temas más vinculados más a un posible mundo del trabajo. Con esas otras tareas se genera el vínculo y se acompaña la historia de ese pibe y su realidad para crear un espacio de pertenencia”, concluye Meyer.

COMO AYUDAR

Las personas que quieran:

– conocer más sobre este proyecto pueden ingresar a https://caritas.org.ar/educacion/

– Donar pueden hacerlo directamente a través de este link

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