Lo conversaron entre ambos hace unos días y cerraron la reserva por chat. Las fechas para concretar la cumbre en La Patagonia ya estaban bloqueadas en sus agendas de verano desde fines del año pasado, pero en las últimas horas hubo novedades significativas. Así como se vio con Horacio Rodríguez Larreta hace dos semanas en el country de Cumelén, donde el jefe porteño alquiló una vivienda para descansar junto a su pareja, Mauricio Macri se alista para recibir el domingo a otra de sus herederas en Pro: Patricia Bullrich. Pero esta vez marcará una diferencia respecto del trato que le propinó a Larreta. Macri le ofreció a su exministra que se hospede en su casa durante las casi 72 horas que estará en Villa La Angostura. Un gesto sugestivo en medio de las tensiones que provoca en el universo de Pro cada movimiento de piezas del expresidente, quien juega al misterio sobre su futuro electoral y aún se mantiene en el rol de árbitro.

En el entorno que rodea a la titular de Pro miran con optimismo el escenario electoral. Existe un clima de entusiasmo y confianza en sus filas. Argumentan que Bullrich tuvo un crecimiento sostenido en los sondeos que manejan y que desplazó a Larreta del primer puesto de la grilla de largada. También lucen conformes con el apoyo del establishment. Ahora, asumen, la titular de Pro lidiará con el desafío de sostenerse, blindarse de los golpes para acotar sus posibilidades electorales y evitar los errores no forzados. A su vez, Bullrich aguarda con ansias que Macri defina pronto si desea o no volver a disputar la presidencia. ¿Volverá con certezas del sur? Todo parece indicar que no. Cerca de Macri insisten en que el expresidente no acelerará los tiempos y que aún no decidió si tiene ambiciones de volver a la carrera. Bullrich irá a Cumelén acompañada por su marido, el empresario Guillermo Yanco, y se hospedará desde el 22 de enero hasta el 24 en el paradisíaco lugar de descanso de Macri. “La va a secuestrar”, deslizan con tono jocoso cerca de Bullrich.

Horacio Rodríguez Larreta saluda a Mauricio Macri en una cena de la Fundación Libertad
Horacio Rodríguez Larreta saluda a Mauricio Macri en una cena de la Fundación LibertadGerardo Viercovich

La casa de Macri en Cumelén se convirtió en el centro de operaciones políticas del expresidente durante las temporadas de vacaciones. Una suerte de casa de Gran Hermano de Pro. Por ese refugio pasaron Larreta y Hernán Lacunza, jefe del equipo económico de la Fundación Pensar, que diseña un plan para 2023. Allí también estuvo el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, con quien Macri tiene un vínculo estrecho.

Tras sus vacaciones en Brasil, donde descansó hasta ayer junto a sus nietos, Bullrich se prepara para regresar al centro del ring. Apenas aterrizó en el país, ya tenía programadas una serie de reuniones políticas con sus equipos. Hoy, participará de la procesión a las torres Le Parc en homenaje al fiscal Alberto Nisman. Pero mañana reactivará el modo campaña con su visita a Corrientes, donde será recibida por el gobernador radical Gustavo Valdés. En pleno tironeo con Gerardo Morales por el liderazgo de la UCR, Valdés le avisó a Bullrich que se entrene para bailar juntos el baile del Chamamé. A la exministra no le preocupó la foto “beatle” en Mar del Plata, pero, desde Brasil, jugó a fondo para evidenciar que Larreta estaba detrás de la avanzada de Omar de Marchi en Mendoza contra su socio más estrecho en la UCR: Alfredo Cornejo. Bullrich encabeza hoy una reunión de la mesa nacional de Pro para debatir sobre los cortocircuitos en Mendoza y pedirá que se respeten los reglamentos ya escritos. Es decir, evitar que De Marchi juegue por afuera de la coalición.

En paralelo, la exministra con sigilo y a la espera de que Macri resuelva su futuro, preserva su vínculo con Javier Milei.

Mientras Larreta se mostró hiperactivo durante los últimos quince días, una táctica con la que intenta reconectarse con el electorado y mejorar su posicionamiento, Bullrich apostó por una estrategia completamente distinta. Después de un 2022 cargado de apariciones mediáticas y giras por el interior, en la que logró posicionarse en la grilla presidencial, prefirió apagar los motores para darle un “respiro” a la ciudadanía de las discusiones políticas y no desgastar su figura. En su mesa chica consideran que la sobreexposición lleva a cometer errores. De hecho, especulan que Larreta tropezó con su nuevo estilo de campaña, similar al que utilizó Luis Lacalle Pou en Uruguay. “Nuestra estrategia fue no cansar”, dicen. A su vez, observan una fórmula de posicionamiento errática del jefe porteño, que oscila entre el llamamiento a terminar con el ciclo de la grieta y la polarización con el kirchnerismo. “Horacio necesita dar un golpe de efecto antes de marzo”, aventuran los detractores de Larreta.

Ahora, cuando faltan siete meses para las PASO, Bullrich se meterá de lleno en la campaña. Pero con un formato distinto al tradicional de un político en verano. Después del test en Corrientes, irá a ver a Macri. Y, luego, hará una gira por la Costa Atlántica, donde prevé pasar por localidades más pequeñas que los grandes centros turísticos, como Mar Chiquita. En ese raid electoral podría verse con Maximiliano Abad, titular de la UCR bonaerense y aspirante a gobernador. Otro intento de acercamiento al radicalismo.

Envalentonada con las encuestas, Bullrich confía en sumar adeptos a su proyecto nacional. En su equipo sospechan que existen altas posibilidades de que Macri no se presente como candidato. Esas son las señales que reciben del búnker del fundador de Pro. Además, manejan información de que Macri aún no habría iniciado sondeos para recaudar fondos. Pese a esas especulaciones, se alistan para competir con cualquier aspirante de JxC, incluso con el expresidente. En el larretismo observan con atención una cifra en los sondeos: qué porcentaje de votantes le sacaría Macri al alcalde y a Bullrich en caso de que decida jugar. Aventuran que la más perjudicada sería la titular de Pro. “Si está el original, ¿por qué elegirías la imitación?”, desliza un dirigente leal a Macri.

Después de su reaparición en Mar del Plata, donde presentó su libro Para qué, Macri regresó a su búnker en Cumelén. Cerca suyo creen que el evento en La Normandina del jueves fue una “demostración de fuerza”, que le permitió revalidar su centralidad en la oposición. Si bien se divierte, marca la cancha y juega sus cartas en el tablero de Pro, Macri se coloca en el rol de árbitro ecuánime. Por eso, dejó trascender su enojo con las versiones de un supuesto acercamiento con Larreta para explorar un acuerdo electoral. Cómodo en el traje del gran electoral, que contempla con indulgencia las peleas internas de los gestores de Pro, ve lo más probable una competencia entre Larreta y Bullrich. Sus laderos insisten en que no habrá ungirá a uno de los dos, en caso de que vea que alguno no garantiza el cambio, y que pide una “disputa leal y con altura”. En sus últimas charlas privadas con dirigentes aliados de Pro reiteró sus críticas al “populismo light” y renovó su ofensiva para evitar que la identidad de Pro se diluya. Lo perturba la incorporación de Martín Redrado a la Ciudad.

Mauricio Macri, Federico Pinedo y Patricia Bullrich a la salida del desayuno del PRO
Mauricio Macri, Federico Pinedo y Patricia Bullrich a la salida del desayuno del PROIgnacio Sánchez

Lo cierto es que Macri mantiene a sus alfiles bajo la órbita del proyecto de Bullrich. Desde Hernán Lombardi hasta Federico Angelini o Humberto Schiavoni forman parte del equipo de la exministra. Si bien hay voces en Pro que notan “desorganización” en el esquema de Bullrich y creen que Larreta le absorbe dirigentes por un déficit propio, Macri y los suyos perciben mejorías. Desde hace tiempo Macri tenía en la mira a Gerardo Milman, a quien Bullrich corrió del rol de jefe de campaña tras las denuncias del kirchnerismo por su personal de asesores. Por eso alentaba a Federico Pinedo como mediador. A Milman lo reemplazó Juan Pablo Arenaza, el lugarteniente de Bullrich en la Ciudad. “Macri cree que hicimos bien los deberes”, dicen en el campamento de la exministra. En su tropa miran con atención los “guiños” del expresidente a María Eugenia Vidal. No solo que la suba al ring, sino que haya avalado que Vidal sume a Darío Nieto como armador.

Bullrich también cerró filas con Néstor Grindetti, intendente de Lanús, uno de los socios de Macri en Buenos Aires. En la pelea por la gobernación bonaerense impulsa a Grindetti, Joaquín de la Torre y Javier Iguacel. Y mantiene el diálogo con Cristian Ritondo, pese a los últimos cortocircuitos. Todos ellos compiten por la bendición de Macri. Aún no saben con qué criterio ungirán al eventual rival de Diego Santilli, la ficha de Larreta.

Si bien sus laderos siguen en el esquema de Bullrich, Emilio Monzó descansa en Uruguay. Hace un mes recibió el último intento de seducción de los laderos larretismo, que ahora apuestan a sumarlo más adelanta. Tal vez, ya no para la instancia electoral. Monzó, que ve que Bullrich mantiene la expectativa con miras a 2023 y a Macri con una fuerte centralidad, definirá a fin de mes su futuro. Es más: encargó encuestas propias para evaluar el escenario. ¿Será el armador de Bullrich para reconquistar el poder nacional?

Bullrich y Macri
Bullrich y MacriPablo Añeli
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