MAR DEL PLATA.- Y llegó ese día tan esperado. No ya el de la aparición de un donante y el inmediato trasplante que se concretó con éxito y una enorme expectativa sobre su recuperación. Es el del alta médica, que le llegó esta tarde para abandonar el Hospital Italiano donde aguardó más de ocho meses por un corazón y pasó los últimos 19 días en etapa de recuperación.

Isidro, de 4 años, es hijo de Sebastián Gastaldi y Laura Aladro, exarquera del seleccionado argentino femenino de hockey sobre césped, más conocido como Las Leonas. Desde ese umbral de vínculos entre el deporte y otros ámbitos de la vida pública lograron poner en marcha una campaña de difusión en busca del corazón que el niño necesitaba, pero también de concientización general sobre la oportunidad de vida para otros que significa donar órganos.

“¡Nos dieron el alta! 9 meses y 11 días. Mil gracias por tanto amor” Gracias familia donante. Los tres vinimos y los tres nos vamos”, comunicaron los padres a través de sus redes sociales con una foto que los muestra junto a Isidro, de nuevo al aire libre.

El trasplante se concretó el 19 de agosto pasado en el Hospital Italiano, al que el paciente ingresó a fines de diciembre último, cuando la cardiopatía que se le detectaron representaba un riesgo y requería un seguimiento y atención muy cercano y específico, incluso con intervención de tecnología de última generación.

Desde entonces Isidro quedó entre las prioridades del listado de pacientes cardiológicos en emergencia nacional que confecciona el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).

Durante esos más de ocho meses tuvo allí la presencia permanente de sus padres y la atención del personal médico de la institución, destacado siempre en las publicaciones que la familia Gastaldi Aladro hizo llegar de manera periódica desde la cuenta en redes sociales @uncorazonparaIsi.

La última publicación en Instagram previa al alta es de ayer y permite ver a Isidro a paso firme por los pasillos del hospital, vestido con la camiseta de Boca que tiene el 10 en la espalda y su nombre a la altura de los hombros. “Caminando saludando amigos de la salud”, se lee en el sobreimpreso del video que lo muestra chocando manos con médicos, enfermeros y auxiliares, ya parte de su familia luego de semejante estadía entre esas paredes.

“Tenemos hermosas noticias”, afirma a LA NACION el jefe de Servicio de Cirugía Cardiovascular Pediátrico y Trasplante Cardíaco Pediátrico, Jorge Barretta, apenas acaban de considerar que Isidro puede continuar su rehabilitación en su hogar y con su entorno familiar, que tiene sus raíces en la localidad bonaerense de Tandil. “Estuvo casi diez meses en el hospital y se fue caminando”, contó, feliz y satisfecho.

Cautos durante toda esta etapa de recuperación, el equipo médico recién ahora accede a brindar detalles de esta historia que comenzó el 27 de noviembre último, cuando un niño que se veía sano presentó una afectación en el corazón –una miocarditis– que lo obligó a quedarse en el hospital.

“Durante la internación se recurrió a medicación que se fue incrementando para sostener su función cardiopulmonar hasta que hubo que recurrir a tecnología”, describe Barretta sobre dos etapas que tuvo ese tratamiento. Primero un sistema de corazón artificial conocido como Ecmo con conexiones que no deben superar las dos semanas, ya que puede derivar en complicaciones mayores.

Cinco días después apareció una opción superadora con un dispositivo Berlin Heart, al que estuvo conectado casi siete meses, que le permitió hacer una vida casi normal durante el período de internación y del que recién se desprendió durante la primera parte del procedimiento de cirugía para la realización del trasplante de corazón. Más complejo pq es en dos etapas. “Hubo que desmontar primero el corazón artificial, que lleva una parte dentro del organismo y otra fuera, y luego la coordinación de la llegada del órgano”, explicó el profesional.

Del posoperatorio destaca que no trajo nunca inconvenientes y lo consideró “estándar”, bastante propio de cualquier chico trasplantado. “Está muy bien, por encima de la media del promedio de recuperación”, reconoció sobre una etapa cumplida que aún deja por delante un camino de cuidados para el paciente, con seguimiento ambulatorio.

Conforme con el resultado logrado, Barretta celebra que el caso haya tomado estado público y sumado difusión amplia del mensaje de donación de órganos. “Es muy importante la donación de órganos en pediatría”, resalta el especialista y remarca las dificultades que representa encontrar órganos acordes al tamaño de niños tan pequeños como Isidro.

Valora el aporte de la Ley Justina en esta materia, pero siente que todavía se puede hacer algo más desde la comunidad. Y suma al respecto la disponibilidad de herramientas, tecnología y profesionales para llevar adelante este tipo de procedimientos tan complejos. “La donación es darle una oportunidad al paciente”, insiste. Isidro la tuvo. Y ya está en casa.

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